28 de mar de 2020

VIAJES ESPACIALES

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   A las 5:31 de la mañana, tiempo del centro de México, de este lunes 3 de diciem


Por OFICINA | martes 4 de diciembre del 2018 , 05:35 p. m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.
 
A las 5:31 de la mañana, tiempo del centro de México, de este lunes 3 de diciembre el perfil de Facebook de The Science Knowledge, formidable por cierto, cargado de emocionante información no exenta de sentido del humor, transmitía en vivo desde el Cosmódromo Baikonur en Kazakhstan, el lanzamiento de la nave Soyuz MS-11 con rumbo a la Estación Espacial Internacional, tripulada por la astronauta de la NASA Anne McClain, el Cosmonauta Ruso Oleg Kononenko y el Astronauta canadiense David Saint-Jacques. Las imágenes mostraban a los tripulantes enfundados en sus impecables trajes y cascos en color blanco con franjas azules, revisando datos en sus tabletas. En la pantalla se mostraba un reloj con la cuenta regresiva para el lanzamiento.
 
Desde el exterior, el cohete que era sujetado por poderosas estructuras metálicas, fue liberado al faltar medio minuto para su encendido y posterior lanzamiento. Justo cuando el reloj llegó a cero, un el cohete rugió e impulsado por un poderoso haz de luz subió rápidamente hacia el cielo, solo se podía apreciar el resplandor, como si de una estrella se tratase. Enseguida se mostró a los cosmonautas con sus tabletas; también la sala de control en tierra, llena de pantallas gigantescas, escritorios con técnicos y computadoras. Se reprodujo una animación que mostraba la trayectoria del cohete y la separación de las partes que lo componen. Las agencias internacionales dieron la noticia de que la Soyuz había puesto en órbita a la tripulación.
 
La expectativa por el lanzamiento derivaba del accidente sufrido por la Soyuz el 11 de octubre pasado, cuando se incendiaron los cohetes propulsores y la cápsula regresó a tierra, afortunadamente con los tripulantes sanos y salvos. “La expedición 58 se encuentra en órbita” celebró con un tuit el jefe de la NASA y felicitó a los directores del programa.
 
153 años han pasado desde la publicación de la célebre “De la tierra a la luna” escrita por Julio Verne en episodios, que fueron apareciendo a partir de septiembre y hasta octubre de 1865 en el “Diario de los debates políticos y literarios”. La historia es genial y describe la inquietud y propuesta del presidente del “Gun Club” con sede en Baltimore, Impey Barbicane, por enviar un proyectil balístico a la luna, impulsado por pólvora y que de acuerdo a sus cálculos debería de ser impulsado a una velocidad inicial de 12 mil yardas por segundo.
 
Incluso en un breve párrafo, uno de los personajes de la historia, el fabricante de cañones J. T. Maston, propone al Gun Club que, considerando la necesidad de lanzar el proyectil esférico desde un cañón inmenso, conocido como el Columbia, que debería de ser construido en el paralelo 28, debería de declararse la guerra a México para que dicho experimento se realizase en territorio de la unión. Dicho disparate fue rechazado por los miembros del Gun Club y su presidente Barbicane realizó una presentación magistral que establece como sedes posibles a Florida y a Texas, sin necesidad de invadir a los vecinos del sur. Ambos estados rivalizaron encarnizadamente para albergar el colosal cañón hasta que el Gun Club se decide por Tampa.
 
Todo transcurrió de acuerdo a lo planeado por el Gun Club, hasta que un intrépido francés llamado Michel Ardan propuso viajar en el proyectil y convence de acompañarlo a Barbicane y a su rival el Capitán Nicholl. El proyectil se vuelve un vagón, incluso es armado por partes cargadas de agua para amortiguar el impacto del lanzamiento. A los 3 aventureros los acompañará una perra de caza propiedad de Nicholl y un perro de terranova, las mascotas eran llamadas; Diana y Satélite; también cargaron con víveres para un año, semillas, agua para 2 meses, pues la luna tendría agua, aguardiente y hasta planearon que periódicamente el Columbia les enviase proyectiles cargados de alimentos y cosas necesarias a la luna.
 
Los viajeros partieron y fueron avistados por los poderosos telescopios viajando alrededor de la luna. Las pocas esperanzas de alunizar y de que volvieran a la tierra fueron expuestas por los expertos. El desenlace de la historia llegaría en “Alrededor de la luna” publicado en el mismo diario francés de noviembre a diciembre de 1869, cuatro años después de que se publicara “De la tierra a la luna”. La editorial Porrúa ofrece una versión muy accesible en la que se encuentran ambas obras de Julio Verne.
 
En “Alrededor de la luna”, Verne narra las experiencias de los viajeros, así como los cálculos de Barbicane que explican las razones por las que no pudieron alunizar, así como la sorpresa de encontrarse con un satélite extra de la tierra, solo que más pequeño que la luna. El viaje depara gran cantidad de conocimientos para los viajeros, que al acuatizar en el océano pacífico, por fin de vuelta en la tierra, son hallados jugando dominó.
 
Su regreso a Baltimore es colmado de homenajes por toda la unión, y cierra con la fundación de una “Sociedad Nacional de Comunicaciones Interestelares” encabezada por los viajeros y sus compañeros del Gun Club. “De la tierra a la luna” y “Alrededor de la luna” pueden disfrutarse, más que solo leerse, en Internet http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/ObrasClasicas/_docs/DeTierraLuna.pdf y en http://www.biblioteca.org.ar/libros/152985.pdf NI

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