29 de may de 2020

*Licenciado Juan de la Torre.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   La página de la Ilustre y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Es


Por OFICINA | miércoles 18 de septiembre del 2019 , 02:07 p. m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

La página de la Ilustre y Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, informa que fue fundada el 18 de abril de 1833 y fue la primera sociedad científica en América y la cuarta en el mundo. En la SMGE se elaboró el primer Atlas Geográfico e Histórico y la primera Carta General de la República. La institución gestionó que el gobierno federal expidiera la normatividad para determinar los nombres geográficos de las ciudades, también para la conservación de los monumentos arqueológicos y la protección de los bosques. Gracias a su fundamentación, México fue el tercer país en el mundo en adoptar el sistema métrico decimal; también realizaron los estudios técnicos para el tendido de la primera línea telegráfica en México.

Con el apoyo de sus juntas auxiliares, la SMGE realizó las cartas geográficas de los estados, se precisó su división política, se levantaron planos geológicos de costas, lagos y ríos y cuadros con alturas barométricas. Sus integrantes, eruditos reconocidos han figurado en el quehacer de su profesión, por ello, las publicaciones actualmente conservadas se encuentran llenas de datos confiables basados en la observación y en la investigación documental.

En el primer caso, es asombrosa la exacta descripción de sitios y lugares que, más de un siglo después se mantienen casi iguales; para el segundo caso, la investigación es tan detallada en fuentes originarias que pueden ser consultadas si se pretende ahondar en la materia. Entre sus miembros puede nombrarse a Miguel Lerdo de Tejada e Ignacio Manuel Altamirano, en este selecto grupo se incluye al licenciado Juan de la Torre, autor del “Compendio de geografía de México para uso de las escuelas primarias” editado en 1894 por la imprenta de “El siglo diez y nueve”; también del “Bosquejo histórico y estadístico de la ciudad de Morelia, capital del estado de Michoacán de Ocampo”, publicado en 1883 por la “Imprenta de Ignacio Cumplido”.

Pero es un libro de la colección de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), publicado en México en 1888: “Historia y descripción del Ferrocarril Central Mexicano” http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080097343/1080097343_01.pdf el que nos ocupa este 15 de septiembre de 2019, al cumplirse 138 años de la inauguración por don Porfirio Díaz del primer tramo que corrió de Buenavista a la hacienda de San Antonio de Tula, con un poco más de 100 kilómetros y que fuera retratado en toda su longitud por William Henry Jackson.

Don Juan de la Torre establece que el libro brinda “Una descripción particular de los tramos o secciones en que se dividen las líneas, con noticias de todo género sobre las principales obras de arte, estados, ciudades, pueblos y en general sobre todo los puntos notables comprendidos en la zona de más de 700 leguas que abrazan ambas vías férreas. Termina, por último, con un Apéndice, que contiene: Itinerarios, Reglamento de Ferrocarriles, vocabulario de voces técnicas usadas en los mismos, pesos y medidas con sus equivalencias y otras materias de utilidad para los viajeros. Los datos consignados en la obra que ofrecemos, se tomaron con escrupulosidad de informes oficiales y particulares, de las oficinas de la Empresa y de otras fuentes autorizadas; recogiéndose no pocos sobre la vía misma”.

El texto del Lic. Juan de la Torre cita un libro de Mariano Bárcena publicado en México en 1881: “Los ferrocarriles mexicanos”, apoyándose en su contenido para describir de manera general la línea, resaltando la importancia de las regiones por las que cruza el ferrocarril “Vastas y demasiado importantes son las regiones que cruza el Ferrocarril Central. Al partir de México se dirige al Valle de Tula, en el cual se cultivan los cereales y a donde vienen los productos agrícolas de Ixmiquilpan y de varias localidades cálidas que se hallan al Norte del Mezquital, entre los repliegues de las montañas del estado de Hidalgo, así como las más variadas maderas de construcción y de ornato. Aquí puede recibir los metales y las piedras minerales procedentes de Actopan, Zimapán, El Cardonal, Jacala y la Encarnación, así como de otros distritos mineros de la región del norte del camino”

El capítulo tercero del histórico texto realiza una descripción de los tramos que forman la ruta: “Sale del Valle por el canal de Nochistongo, que sirve de desagüe al lago de Zumpango, siguiendo el curso de las aguas y tomando la margen derecha del río en que ellas se encauzan, lo cruza en Denguí para seguir por su margen izquierda hasta Tula; de aquí, siguiendo río arriba el curso del San Andrés, afluente del Tula, comienza el ascenso de otra cadena de montañas, tomando su vertiente N. hasta llegar al kilómetro 93, situado en la meseta de San Antonio”. En esta descripción, el autor se fundamentó en los “informes del Inspector oficial I. de la Peña y Ramírez, rendidos al Ministerio de Fomento el 25 de julio y el 5 de septiembre de 1881”, citado en el libro.

En la parte del Apéndice, el libro de Juan de la Torre describe “ESTACIONES. Deben tener la capacidad, seguridad y comodidad necesarias para pasajeros y mercancías. Cada Estación tendrá en la fachada el nombre propio que lleve, y á la vista un reloj para arreglar el servicio de la misma. Se fijarán en los lugares más á propósito de cada estación los itinerarios de los trenes, las tarifas, las horas en que se han de abrir y cerrar los despachos de boletos, en las que se han de recibir equipajes y todas las demás disposiciones que deba conocer el público. Habrá en las estaciones salas de espera, con las comodidades necesarias, para que en ellas aguarde el público la partida o la llegada de los trenes. Las estaciones deberán estar abiertas para la recepción y entrega de mercancías, por lo menos desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde. A la llegada de los trenes á las estaciones, se anunciará en alta voz y en cada coche de viajeros, el nombre de ellas y tiempo que dure la parada.”

Y resulta inevitable no pensar en la Antigua Estación del Ferrocarril de Tula, sitio histórico que vio pasar a Francisco I. Madero hacia la capital del país, después de haber desayunado en Nopala con los hermanos Cadena. Que fue muda testigo de encarnizadas batallas libradas entre el ejército constitucionalista comandado por el Coronel Miguel Alemán y por la División del Norte al mando del General Rodolfo Fierro “La bestia hermosa”. Que también vio el paso del tren militar bajo el mando del General Obregón hacia su cita en Celaya con las fuerzas del General Villa y sus dorados a quien llamaba “pendencieros de cantina”.

Que en los años 30 del siglo pasado vio la grabación de la película “La bestia negra” que fue un homenaje a la clase rielera, estelarizada por verdaderos ferrocarrileros como Carlos López Moctezuma y Arturo de Córdoba, acompañados por “el Jefe” Flores, jefe de la estación de Tula. Que vio llegar toneladas de mercancías para abastecer el mercado local, que vio partir y llegar a miles de personas transportadas en sus trenes identificados con números non al correr hacia el norte y con número par al hacerlo hacia el sur.

Este 15 de septiembre se cumplieron 138 años de que la vida de Tula se insertó en la historia de las modernas comunicaciones a partir del paso del Ferrocarril Central Mexicano, mucha de la información histórica que actualmente se conoce al respecto se la debemos al desempeño profesional del licenciado Juan de la Torre, es hora de reconocérselo. *NI*

ÚLTIMAS NOTICIAS


ARCHIVO