28 de feb de 2021

A dos años de la tragedia en San Primitivo…los recuerdos

*No se olvida la serie de hechos que acabaron con la vida de 137 personas.


Por OFICINA | martes 19 de enero del 2021 , 05:06 p. m.

Por Marisol Martínez Cruz.

Tlahuelilpan, Hgo.- Son ya dos años de aquel 18 de enero de 2019, donde la explosión de un ducto de hidrocarburo en la localidad de San Primitivo fue noticia a nivel mundial, pues ese día y en los siguientes, murieron quemados 137 personas, entre hombres y mujeres.

Ese día, la gente se formaba para llenar sus garrafones, aquello, la gran fuga de hidrocarburo se apreciaba a lo lejos como una fuente de agua que alcanzaba unos 10 metros, todos los que estaban en la mera orilla donde pasaba el ducto parecía que no percibían el fuerte olor.

La gente corría sobre la milpa de alfalfa para llevar sus garrafones, algunos a vehículos que estaban estacionados sobre el camino principal de la comunidad de San Primitivo y otros a la carretera que va para Tlaxcoapan casi frente al Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo (COBAEH).

La gente sonreía, se escuchaban felices, corrían de un lado para otro, hacían fila para esperar su turno, hombres y mujeres de todas las edades, otras personas sólo observaban de lejos, a metros a la redonda el olor a hidrocarburo era intenso.

A lo lejos también, había presencia policíaca y de militares, pero sólo observaban cómo aquella gran cantidad de gente corría para poder obtener unos cuantos litros de hidrocarburo que en esos días estaba escaso.

La presión del combustible no disminuyó, la gente se comunicaba por WhatsApp y en las redes sociales invitaban a más personas para que acudieran a “surtirse” de hidrocarburo, la gente llegaba y llegaba, en autos, motocicletas, bicicletas, hasta en taxis y caminando, pues el transporte era lo de menos.

Más o menos como las 15:30 horas ya había cientos de personas en el que parecía el “gran festín”, los militares trataron de pedirles a las personas que se retiraran, pero al verse rebasados en número ya nada pudieron hacer.

Una nube extraña comenzaba a invadir las milpas, como si con ella comenzara a presagiar lo que estaba por venir, pero con la adrenalina de la gente, ellos no midieron las consecuencias.

Alrededor de las 18:20 horas, la fiesta terminó, algunos dicen que fue la fricción entre las personas, quizá sus ropas provocaron una chispa, otros que fue un disparo, otros más que una persona que estaba fumando ocasionó la gran explosión, a la fecha, no hay nada claro; el asunto quedó en el olvido.

De pronto el panorama cambió, las risas se volvieron gritos desesperados, de dolor, había mucha gente corriendo, en esa misma milpa donde antes estaban con mucho gusto, ahora envueltos en llamas, todo era desesperación, el sol ya se había ocultado, la familia y amigos que esperaban en la orilla del camino comenzaron a gritar con gran fuerza, “Juan”, “Pedro”, “Adán”, y sólo se escuchaban los lamentos.

Rápido llegaron muchas ambulancias con médicos y paramédicos de Protección Civil de varios municipios vecinos, del estado de Hidalgo e incluso del estado de México.

Las manos parecían ser insuficientes para ayudar a tanta gente quemada, de los cuerpos de algunos aún salían llamas e incluso humo.

En la desesperación, hubo personas que se tiraban en el sembradío y hasta se aventaron a una canaleta de agua que está en la orilla de la milpa de alfalfa.

Los afectados fueron llevados a los hospitales cercanos hasta en autos particulares. Los hospitales ya no tenían cupo, el gran número de personas los saturo casi de manera inmediata.

Se supo que un poco más de 60 personas murieron calcinadas en el lugar, los cuerpos quedaron reducidos en osamentas imposibles de reconocer.

Al día siguiente, muy temprano, la gente que no encontraba a sus familiares llegó a buscar en toda la milpa y ahí vieron partes humanas; dedos, piel, cabellos, accesorios, retazos de ropa. Desde ese día la vida del municipio cambió, se respiraba el dolor, la ausencia de mucha gente, los rostros   cambiaron.

 Conforme pasaban los días el número de muertos aumentaba, las personas fueron enviadas a diferentes hospitales debido a su gravedad, estuvieron en el estado de Hidalgo, México e incluso en Estados Unidos.

Las osamentas fueron enviadas a laboratorios para poder ser identificadas y el número de muertos llegó a 137; sin embargo, esta cifra no es confiable, pues hay gente que aún sigue buscando a sus muertos, incluso hubo quien dijo que hasta indocumentados murieron el día de la explosión.

A la fecha, se pueden ver a huérfanos que ahora son cuidados por sus familiares, hay madres que aún les lloran a sus hijos, e hijos que lloran la ausencia de sus padres.*NI*

 

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