20 de sep de 2021

*Lo importante.

Por Magda Olguín.


Por OFICINA | martes 3 de agosto del 2021 , 05:09 p. m.

Después de una nula participación ciudadana el pasado domingo en la consulta popular para enjuiciar a ex presidentes de México, hay muchas cosas que analizar. Primero y antes que nada está el aceptar que una consulta ciudadana es un ejercicio importante para nuestro país y sin duda alguna debería haber más actividades de este tipo para la toma de decisiones importantes en México.

Pero ¿Qué es una consulta ciudadana? Bueno, pues se trata de un mecanismo de democracia directa, pues además fungen como un corrector de la democracia representativa. En su oportunidad, Flor Angeli Vieyra Vázquez, consejera electoral propietaria del Consejo Local del INE Estado de México, dio a conocer que la Consulta Popular 2021 del pasado 1 de agosto, es el primer ejercicio de democracia directa bajo el marco constitucional vigente.

“Es el primer momento en el que nosotros como ciudadanos vamos a poder participar en una consulta popular que se está haciendo bajo los marcos jurídicos, principalmente la Constitución”, manifestó Vieyra Vázquez, quien agregó que en el Artículo 35 de ese documento se establecen los criterios para llevarse a cabo, mismos que se complementan con los señalados en la Ley federal de Consulta Popular publicada en marzo de 2014.

Hasta aquí todo bien, estamos de acuerdo en que la consulta ciudadana realizada fue histórica y sin duda abona a la vida democrática del país, las consultas sirven para sensibilizar a las naciones en cuanto a la importancia del voto y dar ese salto de democracia representativa a democracia participativa… Sin embargo, esta primera consulta ciudadana fue politizada y tristemente mal empleada; para lamento y fortuna de otros fue un ejercicio despreciado por la ciudadanía.

Un evento que pudo ser utilizado de manera positiva se politizó y se promovió desde el odio y la visión política de un partido de manera ambiciosa y cruel. “Hay cosas más importantes” opinó la gente, “la ley no se consulta” afirmaban en redes. Hace unos días, la revista británica The Economist publicó un artículo de opinión en el que afirmaba que la consulta ciudadana es una parodia del Estado de derecho y que sirve como herramienta para distraer la atención de los fracasos políticos del presidente.

“Le gustan los votos consultivos porque apoyan su afirmación de prestar más atención a la población que sus predecesores. Los ha utilizado para respaldar decisiones que quería tomar de todos modos, como la cancelación del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México”, se lee en el artículo.

Defensor de la democracia participativa, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha impulsado las consultas desde antes de ser jefe de Gobierno del Distrito Federal.

El primer ejercicio en el que consultó a los ciudadanos fue para determinar si buscaba o no la candidatura para ser quien gobernara la capital del país. En 1999, el tabasqueño obtuvo un sí, por lo que se postuló por el PRD.

Ya como jefe de Gobierno de la Ciudad de México, también puso a consulta la construcción del segundo piso del Periférico y Viaducto, la cual fue la que más convocatoria tuvo, pues logró 420,536 sufragios, de los que 65% dijo sí y 33% no.

De menor participación, López Obrador también convocó a los ciudadanos a que participaran para definir si se modificaba el horario de verano y si se incrementaba el costo del boleto del Metro. En la primera ganó el no, mientras que en la segunda el sí.

En una siguiente etapa, ya en camino de la Presidencia y aunque aún no tomaba protesta como presidente, López Obrador impulsó una consulta para determinar la continuación o freno del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Pero, aunque fue un ejercicio fallido en participación, fue un triunfo rotundo en algo más importante: revelar que el votante mexicano está dispuesto a darle la espalda a los deseos del partido de López Obrador o a cualquier plataforma política que no ofrezca ideas concretas, claras y asequibles para cambiar la realidad de México. La consulta, con una pregunta vaga y con implicaciones aún más imprecisas, no ofrecía ninguna de esas tres cosas.

Ante la ausencia en las casillas, es contundente que más del 92% de los ciudadanos en México, le grita al Presidente Andrés Manuel López Obrador que su consulta de más de 500 millones de pesos NO ES MÁS IMPORTANTE que el medicamento de niñas y niños con cáncer, que su cortina de humo no es más importante que los 241 mil muertos oficiales que lleva hasta ahora la pandemia en México, que no es más importante que el narco gobierno que abruma en gran parte del país y que hoy tenemos más muertos que nunca en la historia…

El ejercicio fue al final un gran éxito en mostrar la madurez del electorado y la salud de la democracia. No sólo porque evidenció la capacidad del Estado de organizar consultas populares de alta complejidad, sino porque los resultados sirven para desterrar la idea simplista de que el votante pro-AMLO está hipnotizado ante todo lo que el presidente proponga.

Entre algunos analistas nacionales e internacionales se repite con frecuencia que la democracia mexicana está en riesgo, que el gobierno de López Obrador es el inicio de la transformación del país en un régimen autocrático. No faltan voces que sacan los fantasmas de Venezuela, y que consideran que, con su carisma y arrastre político, el presidente de México llevará al país hacia una dictadura… Ojalá que no; al tiempo.

Mis redes sociales están abiertas para usted Magda Olguín en FB y @malenitaol en TW e IG. *NI*

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