4 de dic de 2021

*La 4T y los militares.

Por Magda Olguín


Por OFICINA | martes 23 de noviembre del 2021 , 06:40 p. m.

Desde Plutarco Elías Calles los militares no habían tenido un poder sobre las instituciones civiles; es innegable que los militares son parte fundamental para concretar la construcción de las obras distintivas de López Obrador: aeropuerto Felipe Ángeles en el antiguo aeropuerto militar Santa Lucía; la construcción del Tren Maya, el cual administrarán y sus ganancias además serán para la SEDENA; también ha decidido otorgarles el mando de las aduanas terrestres y marinas.

Pero, vamos al principio: Al asumir uno de los gobiernos con más respaldo popular de la historia de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se topó con una realidad que chocó con sus ideales de campaña: no es fácil hacer que las fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles.

Bajo su mandato, que cumple tres años este 1 de diciembre, el país ha seguido acumulando números récord de homicidios por la violencia de las bandas criminales. Y en las últimas dos décadas las policías civiles no han podido ser depuradas.

Así que su plan de sacar de las calles a las fuerzas armadas en los primeros seis meses de gobierno, como prometía en campaña, no se pudo materializar. De hecho, el presidente ha puesto en marcha un plan totalmente opuesto y para muestra basta un botón.

Durante el evento del Aniversario de la Revolución Mexicana, los políticos usan la retórica, pero ahora los militares, sorpresivamente, también lanzan un discurso político. Esto lo hace posible el lopezobradorismo ya que el secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval fue muy sincero: "Como mexicanos es necesario estar unidos en el proyecto de Nación que está en marcha”, o sea el de la 4T; y abundó: “sólo trabajando en un mismo objetivo podremos hacer esta realidad que cada día sea más prometedora".

La constitución de la Guardia Nacional en lo concreto es una especie de simbiosis de las fuerzas armadas y una simulación de policías civiles. Y el secretario de la SEDENA lo dijo: la Guardia Nacional y las fuerzas armadas estarán donde puedan contribuir en las acciones que se realicen para evitar la corrupción y el dispendio de recursos, y estarán presentes donde se les requiera para el progreso y el bienestar. No sólo habló representando a las fuerzas armadas, lo hizo también por la Guardia Nacional.

El general Sandoval señaló con claridad que el bien de la patria es desterrar la corrupción, procurar el bienestar del pueblo, el progreso con justicia, la igualdad, el crecimiento económico, educación salud y seguridad, entre otros rubros. Prácticamente mencionó las características de la administración pública federal, aunque diga que no es su fin las aspiraciones políticas: están ahí porque el presidente López Obrador lo ha decidido; irrumpiendo en la vida civil.

Hace apenas ocho meses -el primero de abril-, el influyente diario The New York Times publicaba en sus páginas editoriales un punto de vista sobre lo que el Ejército Mexicano significa en la actual administración del Gobierno de México.

El comentario que por título llevaba ‘La guardia pretoriana de AMLO’, señalaba que el presidente “comprende que la presencia militar hace fuerte a su gobierno, al menos metiendo el susto en el cuerpo de la oposición y la sociedad civil sobre sus intenciones”. Y hacía referencias a que López Obrador en las fuerzas armadas ha encontrado a un aliado y que “habla de los soldados como el pueblo uniformado al igual que Hugo Chávez”.

Y es que el Artículo 129 de nuestra Constitución es muy claro: ‘En los tiempos de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar...’. Obvia mencionar lo que el ejército mexicano se ha convertido, las ‘extra’ funciones que cumple en la actualidad y la influencia que tiene en sectores que no son de su ‘incumbencia’ perdiéndose el objetivo para el que fue creado.

De acuerdo con analistas consultados por Infobae México, el gobierno de la llamada cuarta transformación ha expandido tareas civiles a manos de las FFAA, lo cual podría sentar las bases del militarismo en el país. Es decir, el empoderamiento de los castrenses para incidir en decisiones políticas. Cuando es la Seguridad Nacional la función primordial de estas dependencias, lejos de su participación progresiva en funciones gubernamentales..

Esto es riesgoso porque conduce a un control social a partir de valores militares, a una aculturación donde soldados y/o marinos pueden inscribirse cada vez más en ámbitos de la Administración Pública federal.

“Los valores militares no son necesariamente los más progresistas del mundo, ese riesgo si es muy importante tenerlo en su justa dimensión, porque no solo es eso, el cambio de las relaciones cívico-militares en la naturaleza del Estado mexicano, sino que también tiene importante riesgo para la población en tanto que son instituciones poco transparentes, pero también perpetradoras de violaciones graves a los derechos humanos”, apuntó Lisa María Sánchez Ortega, directora de México Unido Contra la Delincuencia (MUCD).

El investigador Edgardo Buscaglia sostiene que los nuevos roles militares en el gobierno mexicano son producto de una "compensación" a las fuerzas armadas, por su desgaste social en las tareas de seguridad.

"El rol del ejército ahora es mucho más activo e improvisado. El ejército exige mejorar su imagen ante la población civil, exige un presupuesto más grande, y exige irse de las tareas de seguridad civil. Pero como no hay ninguna otra institución funcional en México, se tiene que ocupar de la seguridad. Y como forma de compensar eso que no quiere hacer, el presidente le da proyectos aquí y allá", añade.

Al considerar que en México está en marcha una "latinoamericanización" de sus fuerzas armadas, Edgardo Buscaglia, un académico y practicante de gran renombre en el campo del derecho y la economía, señala que las fuerzas armadas están transitando hacia el estilo influyente en el gobierno civil que había en países de Sudamérica en la segunda mitad del siglo XX.

"El ejército ha quedado parado como un actor político de demanda ante autoridades civiles de igual a igual. Es una situación muy grave (…) está adquiriendo un poder político en relación con las autoridades civiles fragmentadas que antes no tenía", dice. A medida que hay un desgaste a un ejército por las tareas de seguridad pública, los presidentes y las autoridades civiles tienen que compensarlos y "dar cotos de caza empresariales", considera.

"El ejército termina gozando de mayores presupuestos y este tipo de rol la experiencia internacional te dice que conlleva más casos de corrupción. Como en Egipto y Venezuela hoy, o como en el pasado hubo en otros países de Latinoamérica", añade.

Por su parte, el analista Juan Ibarrola también reconoce que las fuerzas armadas se exponen a casos de corrupción al ocuparse de proyectos civiles, como en la construcción de obras. Pero considera que los militares lo piensan dos veces antes de caer en esas situaciones.

"Los militares se atienen a dos leyes: a la ley de justicia militar y a la ley civil. Un militar que comete un delito lo juzgan doble", apunta.

"No es que sean incorruptibles. Son seres humanos y en algunos casos ha habido corrupción. Sin embargo, el riesgo se reduce significativamente por ser juzgado dos leyes. Pierden todo".

El mensaje del presidente López Obrador en la misma celebración de la Revolución estuvo más enfocado en defender a las actuales funciones de las fuerzas armadas, que en ponderar el significado de la fecha que hace 111 años fue el inicio de la Revolución Mexicana que nos dio pie a tener lo que es nuestra Constitución., pero y ¿usted, ¿qué opina sobre la excesiva participación militar en la llamada 4t es bueno o malo?

Mis redes sociales son: Magda Olguín en Fb y @malenitaol en Twitter e IG.  *NI*

 

 

 

ÚLTIMAS NOTICIAS


ARCHIVO