20 de sep de 2021

*Dos futuros inmediatos.

Por Magda Olguín


Por OFICINA | martes 1 de junio del 2021 , 06:16 p. m.

Es la mañana del 7 de junio, día de la Libertad de expresión, nos levantamos como todos los lunes a revisar nuestras redes sociales, recordamos que hace una semana el Cruz Azul llenaba las portadas de los principales diarios del país y en especial, Tula amaneció contento con su anhelado noveno campeonato… pero hoy el sentimiento es distinto, ayer 6 de junio se llevaron a cabo las votaciones y se anuncia que la coalición va por México ha ganado la mayoría en el Congreso…
Esta semana México se encamina hacia la contienda electoral más grande de su historia, en las que quedarán elegidos 20.000 cargos públicos, entre ellos, los gobernadores de 15 de las 32 entidades federativas y los 500 miembros de la Cámara de Diputados.
Las campañas, que hoy oficialmente terminan, llevan semanas desarrollándose en torno a un eje polarizador central, el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, con un partido de Gobierno omnipresente y una oposición sin liderazgos y desdibujada.
Las elecciones del 6 de junio marcarán un parteaguas del sexenio y debemos ser claros que la formación del presidente domina nítidamente las encuestas a nivel nacional: casi 1 de cada 2 votos irían a Morena, según la media ponderada de los principales sondeos elaborada por EL PAÍS, que se ciñe a la composición Cámara baja.
¿Qué significa para Morena y para AMLO y para México que nuevamente Morena tenga la mayoría en la Cámara de Diputados?
Explicamos: El reglamento vigente de la Cámara de Diputados habla, entre otras cosas, sobre mayoría simple y mayoría absoluta. Morena, con las elecciones pasadas, había alcanzado ya la mayoría simple. Esto se da cuando un partido político tiene mayor cantidad de votos, y un mayor porcentaje de representación legislativa.
Si un partido tiene más representantes que otros partidos, pero no más de la mitad, se considera mayoría simple. Esto ya tiene su significado. Autoriza a las partes interesadas a aprobar cambios en la agenda, puntos de consentimiento y algunas opiniones. En otras palabras, no solo tiene la capacidad de controlar los temas que serán discutidos en la sesión plenaria, sino que también tiene la capacidad de controlar el "diálogo" o "comunicación" que se produce entre los poderes de la coalición.
Lo anterior, sin duda,  es suficiente poder político. Una mayoría simple puede excluir opiniones sobre temas que no les interesan, disienten o carecen del apoyo del Presidente de la República. Por otro lado, una mayoría absoluta significa que un partido tiene más del 50% de los votos de 500 legisladores. Tomemos a Morena como ejemplo, en alianza con PVEM, hay 251 legisladores en la legislatura actual, o el 50,2%.
Durante los últimos tres años, Morena ha liderado el comité de coordinación política (JUCOPO) de toda la LXIV legislatura con mayoría absoluta. Sin la mayoría absoluta, solo puedo hacerlo por un año. Además, gracias a esta nueva condición, Morena pudo aprobar el presupuesto de gasto federal sin el apoyo de otros partidos políticos.
No es difícil imaginar, por ejemplo, que el Secretario de Hacienda no solo tuvo la capacidad de negociar con otras secretarías, gobernadores, universidades públicas, etc., sino también pudo hacerlo con  diferentes grupos de interés que tienen que tocar la puerta todos los años para obtener recursos. La pregunta ahora debe ser: ¿es sano que Morena, el partido al cual representa el presidente electo, tenga tanto poder?
En primer lugar, hay que recordar que esta condición, bajo la cual el actual presidente tiene mayoría absoluta en la Cámara de Representantes, no existe desde la década de los noventa, cuando el PRI, que presidía ambas cámaras, controlaba ambas cámaras.
El poder que tuvo este partido hasta 1997, cuando perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Representantes, fue inmenso. Una barrera que parecía imposible de romper. El presidente, a su vez, sólo tenía que "lanzar una línea" al Congreso de la Unión. No había claridad en la separación de poderes y la idea de una democracia moderada había fracasado debido a la falta de controles y contrapesos. ¿Estamos ahora en un estado similar?
Es necesario un debate parlamentario. La reflexión en su conjunto, más allá de los intereses políticos de los partidos, es importante. Tenemos que ocuparnos de los intereses públicos para poder presentar mejores propuestas. ¿Una mayoría absoluta puede dar espacio al debate? Lo que propicia esta condición, lo hemos visto ya, es una falta de equilibrio en los puntos de vista, pues es casi imposible que se integren las opiniones de los demás representantes en el Congreso de la Unión.
Hay dos fuentes de incertidumbre en las estimaciones para el próximo domingo. Lo primero y natural es cambiar el contexto y por tanto las decisiones de voto. Esto afecta a las plataformas menos establecidas, pero es particularmente importante para las más pequeñas. Especialmente aquellas como la PVEM que pueden depender de posibles alianzas o de su posición frente al gobierno. Por ejemplo, los Verdes se han distanciado de la controvertida reforma energética, que ahora está a prueba y cuyo impacto ambiental, según la opinión unánime de los expertos, será devastador si se pone en marcha. Sin embargo, han formado plataformas electorales bajo el nombre de Juntos Hacemos Historia con el partido gobernante en varios territorios.
Estas elecciones y la composición de la Cámara de Diputados serán en todo caso determinantes para la segunda mitad del sexenio en el que López Obrador se determina con su proyecto de la llamada cuarta transformación. El presidente ya lo ha señalado varias veces al rechazar algunas reformas estructurales cuestionables.
Primero, su plan energético, que incluye un intento de renacionalizar de facto los sectores de electricidad e hidrocarburos, con el rescate de dos empresas estatales: la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Pemex. En segundo lugar, la reforma judicial, con la que se está forzando un pulso sin precedentes con la autoridad judicial y que se encuentra actualmente en una extensión del mandato del presidente de la Corte Suprema, Arturo Zaldívar, y un choque abierto con el Instituto Nacional Electoral (INE).
Otro de los motivos de incertidumbre en los estudios de opinión es la variación técnica entre encuestas. Tamaños de muestra, sesgos de casas encuestadoras y mercados ocultos tienen un papel en México, como en cualquier país, donde se mezclan sondeos con aproximaciones distintas. Aunque las aquí seleccionadas cumplen con unos criterios mínimos de calidad y transparencia, incluso entre ellas se dan diferencias importantes. Por ejemplo, entre aquellas que realizan un trabajo de campo en persona y otras que lo hacen por vía telefónica. Las segundas tienen la ventaja de la agilidad y la rapidez; las primeras son más arduas, pero consiguen mejores ratios de respuesta y llegan a poblaciones que suelen responder menos a las llamadas.
… es el 7 de junio de 2021, nos levantamos con la noticia de que la coalición Juntos haremos historia estará con mayoría en el Congreso de la Unión…y sí, nos vamos a trabajar, como todos los días, esperando que haya sido la mejor decisión para el país…pero a usted, querido lector  ¿qué futuro  le gusta más…? *NI*

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