20 de sep de 2021

*Alto a la violencia política y civil en época electoral.

Por MAGDA OLGUÍN


Por OFICINA | martes 11 de mayo del 2021 , 05:45 p. m.

Un hombre fue sorprendido por la actriz Laisha Wilkins mientras colocaba propaganda de Dolores Padierna sobre la publicidad electoral de otros candidatos, Wilkins denunció que fue agredida verbal y físicamente por un presunto brigadista de Morena, la también conductora publicó dos videos con los que evidencia al sujeto que le quitó su teléfono, la golpeó y pateó en la colonia Roma.

Sin duda uno de los escenarios en el que la división de ideas genera la exaltación de los ánimos y la pasión por los ideales es la época electoral, lo anterior no es nuevo, siempre ha pasado, hoy nos enteramos de numerosos actos a lo largo y ancho del país en los que los ánimos se exacerban y detonan violencia que queda al descubierto en tiempo real a través de las redes sociales.

Y bueno ojalá y todo quedara en golpes… pero desgraciadamente no es así, René Valencia Reyes, hermano de Guillermo Valencia, candidato del PRI a la presidencia municipal de Morelia, Michoacán, sufrió un atentado a balazos el pasado fin de semana.  

Los primeros reportes oficiales establecen que la víctima resultó ilesa tras tiroteos; sin embrago, se reportan heridos dos de los colaboradores de Guillermo Valencia, quienes fueron atendidos en un hospital del sur la capital michoacana.

En redes sociales, Memo Valencia lamentó el hecho y aseguró que al terminar un mitin por San Juanito Itzícuaro, viajaba en otra camioneta cuando sucedió el altercado en la calle Constelaciones de la colonia Cosmos.

Mientras tanto, la Fiscalía General de Michoacán (FGEM) informó que abrió la carpeta de investigación para esclarecer la agresión perpetrada en contra de Rene Valencia, hermano del candidato y que emitirá medidas de protección a favor de las víctimas para que este hecho no quede impune.

El proceso electoral en marcha se ha convertido ya en la segunda elección concurrente más violenta de la historia reciente del país, al registrarse 68 asesinatos contra políticos o funcionarios de gobierno, sólo por debajo de la elección de 2018, cuando, a estas alturas de la contienda, el número de muertos era de 84, es decir 20% más.

De acuerdo con los informes de Violencia Política en México de Etellekt, hace tres años en el mismo periodo de lo que ha avanzado el actual, ya habían muerto 28 aspirantes a puestos de elección popular. En el actual, hasta el 13 de abril pasado, iban 21 (cinco de ellos ya tenían el registro como candidatos), lo que quiere decir que hay un descenso de 15 por ciento.

En tanto, el reporte Violencia Política en México de Integralia Consultores, el cual contabiliza las agresiones en contra de funcionarios públicos en activo, exfuncionarios, candidatos, periodistas y activistas, señala que, entre septiembre de 2020 y marzo de 2021, se cometieron 137 incidentes de violencia política en México, que han dejado 179 víctimas, de las cuales 118 fueron mortales.

Pero no cantemos victoria, ya que el descenso de agresiones contra políticos y civiles se debe más a razones técnicas, como que ahora los procesos son más cortos, tanto el periodo de precampaña y como el de campañas. Recordemos que en algunos estados las campañas iniciaron hasta el 17 de abril o en este mes de mayo, como es el caso de Puebla y Veracruz, donde sólo habrá proselitismo un mes.

Otro elemento que puede influir en los registros de agresiones son las medidas de confinamiento para contener la pandemia de la Covid-19, lo que ha obligado los candidatos a dejar de hacer recorridos y grandes concentraciones de personas.

La violencia tanto a políticos como a civiles es algo que se tiene que trabajar desde dentro de las estructuras de las campañas políticas, habrá algunas cuestiones que no se podrán manejar ya que entran otros intereses y hasta grupos de crimen organizado que esta detrás, sobre todo en estados de la república donde la violencia de ese tipo está presente todo el tiempo,  pero en temas  como recorridos a pie de calle o avanzadas que hacen toque de puertas en las casas de los barrios y colonias se debe actuar con respeto a la ciudadanía.

“Tocaron a mi puerta y abrí, era la porra de un partido que me cae mal, simplemente no me gusta ni su candidato ni su ideología, cuándo les dije que no quería nada pegado en mi puerta, se molestaron y comenzaron a chifarles a los que iban delante de ellos, en menos de un minuto estaban en mi puerta gritando porras de su candidato, lo que me pareció una forma de violencia ya que soy una mujer de 60 años a la que taparon la entrada y no dejaban salir, solo atiné a encerrarme hasta que se fueron de la casa”.

No podemos permitir que la democracia sea omisa en este tipo de situaciones y se contribuya a la violencia política, ahora no solo a los políticos sino a los ciudadanos que simplemente externan su libertad de expresión, que como bien sabemos es un derecho constitucional en México y no exclusivo de la prensa sino de cualquier votante.

A menos de 30 días de los comicios, los niveles de violencia han dejado no solo un reguero de candidatos o aspirantes muertos, también de funcionarios relacionados con tareas de seguridad u otras, aunque no directamente en el cartel electoral: 91 han sido asesinados. Y los mismos procedimientos violentos han acabado con la vida de 28 familiares y cuatro colaboradores directos de políticos.

Prácticamente la mitad de las víctimas mortales entre los candidatos pertenecen a fuerzas opositoras al Gobierno de turno, siendo el PRI el más afectado con el 19% de las víctimas (15 en total), seguido de Morena, con 13 militantes asesinados. Los partidos aliados contra el Gobierno federal, la alianza entre el PRI, PAN y PRD, aglutinan el 49% de las víctimas. Veracruz, Guerrero, Oaxaca, Guanajuato, Morelos y Baja California son, en ese orden, donde más políticos han perdido la vida en el intento electoral. Siete Estados de 32 se libran de esta mortífera estadística.

El 35% de los agredidos son mujeres y el 69% de lo que han sido objeto de algún ataque pertenecen al ámbito local, cargos municipales más relacionados con disputas propias del cacicazgo. Las amenazas son el delito más común, con 174 casos, pero el segundo es el homicidio doloso, con 79.

¿Empañan estos datos la próxima elección? Sin duda, ambos casos (tanto en civiles como en políticos) es así; el respeto y la civilidad entre ciudadanos debe ser prioritario, no abonemos a este panorama ya de por sí violento y conduzcámonos con madurez; al final después del 6 de junio seguiremos viviendo en la misma colonia y barrio. Mis redes sociales abiertos para usted Magda Olguín en FB y MALENITAOL en IG y twitter. *NI*

 

 

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