5 de abr de 2020

*Sorpresa de Año Nuevo. 25/06/2019

(Primera parte de tres)


Por OFICINA | martes 25 de junio del 2019 , 06:24 p. m.

Por Dora Martínez

 

¡Año 2000!, festejábamos la llegada del nuevo milenio. Nunca imaginamos lo que íbamos a vivir… y a descubrir!

Mientras todos estábamos en la playa viendo el último atardecer de 1999, la servidumbre se encargaba de preparar la cena y vestir la mesa de gala; toda la decoración navideña en dorado y plata, sobre la mesa de juegos:  gorros, antifaces, lentes, cornetas y pompones de papel listos para la celebración. Dulces y botanas en el centro de la mesa  comedor y un gran centro de mesa navideño;  vasos  copas de cristal cortado además de una vajilla con filo de plata para la cena. Todo traído de los viajes a Italia y China especialmente para su casa de playa.

Luisa y César son nuestros compadres,  padrinos de nuestra hija mayor. Él  es ingeniero eléctrico y tiene su propia empresa  dedicada a  instalar todo lo eléctrico en naves industriales y maquinaria,  y la comadre solo se dedica a su casa y familia.  Tienen varias  propiedades, terrenos y una hacienda en el Estado de México, en el área de Satélite donde pasan más tiempo tienen otra casa muy grande y a todo lujo. Ciertamente desde que conozco a Luisa  siempre  vi que su nivel económico era muy alto. Sin embargo todos en la familia son sencillos, al menos con nosotros,  sus hijos, dos varones y una mujer, han sido compañeros de  nuestros hijos de  escuela desde primaria en colegios privados.  La universidad la hicieron en el extranjero  los tres hijos y se han quedado a trabajar allá.

Diana la  hija,  quien es la mayor  y amiga de la infancia de nuestra hija, todavía  sigue estudiando especialidades y maestrías en París. Y en ocasión especial visitó México para recibir el año 2000.  Hugo y Federico  viven  en Alemania  especializándose en sus carreras y trabajando para la industria automotriz (recapacitando… extrañamente  han mantenido a los hijos fuera del país desde los 18 años). Y la comadre solo se ha dedicado a su casa y al cuidado de su familia. Originaria de Guerrero, físicamente es muy delgada,  de tez blanca y siempre anda con un arreglo personal  exagerado, usa pestañas postizas a diario, se peina en el salón todos los días, usa zapatos de diseñador y muchas joyas.

No tengo idea de donde es  el origen del nivel económico  ya que desde hace más de 25 años que nos conocemos, ya se notaba su poder adquisitivo. Queremos pensar que el compadre ha podido conseguir contratos millonarios con los gobiernos trabajando para el Estado en licitaciones o concursos, no lo hemos podido saber por boca de ellos, el compadre es un tipo hosco y muy serio, poco comunicativo y desconfiado,  en fin.

Cada año se van unas semanas a Las Vegas, a los casinos y a gozar de los espectáculos de primera que se ven allá.  Han ido a China, Tailandia, Singapur, Japón, Grecia, Italia y a Europa en general. Han hecho varios cruceros y visitado Alaska. En una ocasión compartimos un viaje en crucero  prácticamente pagado por ellos, nosotros cubrimos una parte  pagada con tarjetas, otra ellos en efectivo. Recorrimos Bahamas y varias islas del Caribe. Sólo van dos veces al año a Europa a visitar a los hijos y checar que todo esté bien. Así su vida de alto nivel.

Tenían poco tiempo de haber comprado un par de casas en condominio en la zona del Princess  de Acapulco. La casa chica la destinaron para sus hijos y huéspedes;  decorada con un concepto tropical, fresca y confortable. La otra para ellos decorada con mucho lujo y diseños exclusivos. La cocina espectacular con lo último en tecnología,  la sala con sillones giratorios  y vibraciones de descanso, la sala de juegos con mesas de ruleta electrónica y un bar como de hotel de lujo. En la terraza baja, un jacuzzi para 20 personas y frente su alberca privada, una pequeña área de jardín, arriba en el Roof Garden una terraza cubierta tipo tailandés con sus camas para broncearse a pleno sol. Las cuatro recámaras amuebladas confortablemente con su baño privado como un spa y música independiente de relajación. Eso sí, todo asegurado  a “siete llaves”.

En esta ocasión tan especial para todo el mundo, nos invitaron a recibir el año, invitación que  no podíamos rechazar.

Todos en casa estuvimos felices, brindamos con champaña,  luciendo nuestras mejores ropas, de largo las mujeres y gala los hombres; sus  hijos lucieron las  joyas más modestas…  Hugo con varios  anillos de brillantes y una cadena de oro blanco con una cruz de diamantes; él es un muchacho de piel morena -como su papá - y resaltaban muchísimo con su piel  las  deslumbrantes joyas.  Federico lució un aspecto más casual pero también con joyas, cadenas de oro en las muñecas, anillos de esmeraldas y rubíes, tipo camafeo en los dedos meñiques, un brillante en el lóbulo izquierdo.

La pasamos fenomenal, la fiesta se prolongó al amanecer y nuestros hijos salieron a las discos a seguir festejando, cerca de las siete de la mañana, ya sin energía, comimos un bocadillo para luego irnos a dormir. *NI*

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