4 de dic de 2021

*Silvia. 10/08/2021

(Segunda parte de tres)


Por OFICINA | martes 10 de agosto del 2021 , 04:39 p. m.

Por Dora Martínez

Después de muchos años cada que alguien habla de ciudades de Europa; me viene a la memoria estos videos y realmente revivo y platico como si yo hubiera estado ahí. Todavía me lo critican mucho y hasta motivo de burla es entre mi familia, bueno entre paréntesis le comento que mi amiga Margarita es hermana de un expresidente de México. Se daba vida de lujo, fue mi compañera de carrera, luego se fue a estudiar al extranjero…creo que no estudiaba sólo viajaba, a su regreso de vacaciones nos juntábamos y nos compartía todo lo de sus viajes.

Salí de mi trabajo en el banco y conseguí entrar a una radiodifusora, fue muy padre la época de los 70s, porque hubo un gran auge en el espectáculo y la vida nocturna de la ciudad. En la radio nos daban frecuentemente pases dobles para ver a algún artista, conocí famosos centros nocturnos como El Patio, El Señorial, Belveder, el Fórum de los Castro y otros más. Conocí a Olga Brisnky, Enrique Guzmán, fui a conciertos de los artistas más famosos de esa época y fue justo cuando conocí a Alfredo.

Era época navideña y la radiodifusora daba una fiesta para todo el personal en un salón de fiestas del Hotel Sheraton. Vi a un hombre fuerte, guapo y bien vestido … un dandy vestido como en esa época cuando a los espectáculos y fiestas ibas de gala, de vestido largo y los hombres de saco y hasta smoking.

Fue amor a primera vista, usaba patilla delgada y bigote, era de mediana estatura,  sus ojos negros profundos y brillantes. Se acercó a sacarme a bailar, en la fiesta tocaba una orquesta y los Rockin Devils -mi mero mole-, bailamos casi toda la noche y empezamos a platicar con el clásico ¿estudias o trabajas? Me dijo: me dedico a las ventas, viajo mucho, soy de Guadalajara, actualmente vivo en la colonia Condesa… mira qué casualidad yo vivo con mi familia en la colonia Roma, siempre hemos vivido ahí. Él se inquietó un poco y luego a lo largo de la noche seguimos bailando. Cuando nos despedimos me pidió vernos y empezamos a salir hasta hacernos novios. Me enamoré otra vez.

A mi familia siempre le dio mala espina; ni mis hermanos lo querían. Cuando me visitaba en casa llegaba en carros lujosos o muy viejos, él contaba que los arreglaba y que tenía clientes con lotes de venta de carros y así cada vez, era una mentira… todos se daban cuenta menos yo.

Luego de unos ocho o nueve meses de salir me pidió matrimonio, tristemente mis padres no aceptaron mi casamiento con Alfredo y nadie de mi familia fue a la ceremonia civil. Me enojé mucho con mi familia y me alejé un buen rato. Fuimos a rentar un departamento por la colonia Doctores muy modesto, no quiso que viviéramos en la Condesa, decía que compartía con sus hermanos y no podía llevarme ahí. No le vi mala intención a su decisión, pero sí era raro…

Un día me empecé a sentir mal y caí en cama con la presión hasta el suelo, según yo era un mal desconocido y sólo era un embarazo;  Alfredo estaba de viaje, cuando regresó a los tres días no tuve chance de darle la buena noticia; llegó por la noche golpeado con la ceja abierta y oliendo a alcohol. Dijo que lo habían asaltado saliendo de la terminal del ferrocarril. Luego de una semana, después que lo vi recuperado le di la noticia de que iba a ser papá; no reaccionó con alegría sino con preocupación. La parte económica no era muy boyante; sin embargo, con mi salario salimos adelante, ahorramos poco a poco para el parto y contaba con el Seguro Social.

Nació Maryfer, Alfredo se ausentaba mucho, estaba sola al cuidado de mi bebé; cuando terminó mi permiso de maternidad me acerqué a mi hermana y muy a fuerzas me ayudó a cuidar a mi niña mientras yo trabajaba.

Cuando Alfredo se enteró me mostró un lado obscuro que yo no quería ver, se enojó tanto que me echó de casa. Pensó que yo me estaba viendo con mi ex o que quería regresar con él y que mi familia me estaba uniendo con David.

Mis padres no quisieron recibirme y mi hermana me cobijó mucho, ella se echó la bronca con mis padres, sólo me quedé unas semanas mientras se calmaban las cosas. Mi primera hija se había quedado a vivir con mis padres y mi hermana, porque no dejaron que me la llevara cuando me casé. Entonces esas semanas yo estaba muy contenta de convivir con mi hija grande y mi bebé.

Regresé a casa y me encontré con Alfredo perdido en el alcohol y sin irse a trabajar, no se esforzaba, pero le llegaban sus golpes de suerte y volvía a las ventas. Un día me dijo que iba a entregar un envío de ropa a Guadalajara. Regresó con mucho dinero y volvió la tranquilidad al hogar.

Mi Maryfer tenía seis meses cuando otra vez me dio el desmayo y las náuseas mañaneras; sí, otra vez estaba embarazada… Pero esta vez había dinero y no pasé penas.

Nació Alfredo, un varón que le dio mucha felicidad a mi esposo porque en su familia no habían nacido varones. Sin embargo, se volvió muy celoso, me vigilaba cuando salía del trabajo, me seguía en taxi o llegaba en un carro prestado y se aparecía de repente. Creo que empezó a tener paranoia o algo así, llegábamos a casa y cerraba la puerta con llave, al igual que las ventanas y cortinas y cuidado y nos asomáramos…empezaron a pasar cosas extrañas, era claro que se escondía de alguien, no era yo el motivo ni era por celos, era para protegernos, pero no sabes de qué o de quién… Continuará.

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