4 de dic de 2021

¡No te Vayas!

Por Dora Martínez (Primera parte de dos)


Por OFICINA | martes 28 de enero del 2020 , 05:20 p. m.

Gina dejó atrás el pasado, después de un año de terapia superó el engaño de su boda. durante ese periodo tuvo más acercamiento con su amigo de la universidad Ernesto, estuvo con ella en cada paso durante su tratamiento, la vio caer y llorar una y otra vez y sobreponerse a sus periodos de depresión.

Poco a poco fue integrándose a la vida social. Empezaron a salir juntos a fiestas e invitaciones de amigos, ambos se fueron integrando a sus grupos sociales y los ex compañeros de la escuela celebraban que Gina estuviera de vuelta a la vida.

Gina se refugió mucho en su nuevo trabajo que la hizo merecedora a un ascenso muy importante, fue directora de ventas a nivel América Latina; con la responsabilidad que conlleva el cargo, su vida cambió viajando a varios países, lo que ayudó mucho a su salud mental. Estaba muy contenta de viajar y ser exitosa en su trabajo, se compró un auto, regresó a vivir a la casa de sus padres después de dejar su departamento y su triste historia.

Ernesto estaba muy feliz de ser la pareja de Gina después de tanto tiempo de conocerla y que ella no podía ver el interés que él tenía en ella desde años atrás. Había logrado que se diera cuenta el amor que sentía por su persona.

La trataba como una reina, solo le refería palabras cariñosas en sus conversaciones, siempre un detalle para ella y otras cosas que le permitieran demostrarle su amor.

Gina tomaba sus precauciones, aunque no confiaba completamente en él, se reservaba mostrarle sus sentimientos. Se mostraba contenta pero no feliz, también aprendió a decir no a lo que no le gusta, no quiere o no tiene ganas; muchas veces se quedaron a ver películas los viernes y cancelaron compromisos.

Ernesto lo veía como una oportunidad para integrarse como pareja, ella lo tomaba como fuga de la sociedad, pero sin querer estar a solas. Otros días salían a comer con sus padres. Ernesto accedía a la convivencia familiar con alegría porque él fue huérfano de madre a muy temprana edad, para él era muy valiosa la convivencia familiar y Rogelio y Alicia lo apreciaban por el respeto con el que trataba a su hija.

Luego de un tiempo, decidieron vivir juntos, aceptó como pareja a su amigo, él le propuso hacer planes y proyectos juntos, sin compromiso de matrimonio hasta que ella se sintiera absolutamente bien para aceptar dar ese paso y se fue al departamento de Ernesto, ya que desde mucho tiempo vivía solo, separado de su padre desde que tuvo su primer empleo profesional y pudo ser independiente. Muy responsable y respetuoso de su casa, nunca cobijó la vagancia de sus amigos ni era un hombre de fiestas y desorden.

 

Gina por su parte lo habló con sus padres.

-       Quiero decirles que he decidido irme a vivir con Ernesto. Ya me siento segura de dar este paso y creo que anteriormente cumplí con salir de esta casa con un vestido de novia. Creo que ahora no le debo mostrar a nadie que puedo tener una vida en pareja y en unión libre.

Rogelio aprobó su decisión y le dijo que contaba con su apoyo en cualquier decisión de su vida. Nunca la iban a desamparar mientras ellos vivieran.

Hicieron su vida, se acoplaron como pareja y estuvieron muy felices durante dos años. En ese periodo intentaron tener familia y no lo lograban. Recurrieron a médicos y al hacerse estudios de fertilidad resultó que Gina tenía problemas en los ovarios, se sometió a tratamientos largos y no lo lograban. Fue hasta el siguiente año que consiguió embarazarse.

No imaginaban que una mala racha de acontecimientos amenazaba su felicidad y su estabilidad.

Una noche cuando Ernesto regresaba a su casa, lo asaltaron, le robaron la computadora propiedad de su empresa, contenido información confidencial de inversiones de clientes. Le robaron el carro, celular, tarjetas, identificaciones, documentos y lo golpearon fuertemente, para que no denunciara rápidamente o buscara ayuda, los maleantes le dieron un balazo en una pierna.

Al oír las detonaciones, los vecinos salieron y auxiliaron a Ernesto a llevarlo al hospital. Una hora después localizaron a Gina y le dieron aviso.

Para ella fue una fuerte impresión y se puso mal de salud. Ernesto en el hospital y ella en reposo absoluto por su embarazo de alto riesgo.

Llegaron los padres de Gina para ayudar y cuidar a Ernesto. Días después fue dado de alta y con incapacidad médica. Se presentó al MP a presentar la denuncia y como siempre, no pasó nada. Solo pudo recuperar el pago del seguro del auto y arreglar los miles de problemas para la reposición de tarjetas y su documentación personal.

Mientras tanto en esos días Gina iba a revisión médica con su ginecóloga y andaba con mucha precaución en la calle, manejaba lo menos posible y dejó de viajar, tuvo que recurrir a un asistente para hacerse cargo de los viajes de ese año.

Meses después, Rogelio empezó a estar mal de salud, tuvo que hacerse estudios muy costosos para determinar su diagnóstico, un problema pulmonar le ponía en peligro de neumonía, paralelamente sufrió ataques de hipo y tos, generados por gastritis crónica. Vigilado estrictamente en sus medicamentos, fue salvando momentos de crisis. Alicia cayó en cama por un coágulo en las venas de las piernas. Mientras tanto Gina cumplía el término del embarazo.

Nació un pequeño sano y fuerte una tarde de agosto. David le pusieron por nombre. Ernesto no cabía de la felicidad de tener en sus brazos a su hijo, quien sorteando varios problemas de salud de Gina y el milagro del embarazo estaba muy agradecido con Dios.

Rogelio estaba mal de salud todavía, se programó para una cirugía que fueron posponiendo por problemas económicos. Gina tramitó un seguro médico para sus padres, haciéndolos económicamente dependientes de ella.

Alicia no podía moverse y no pudo auxiliar a su hija a enseñarle cosas básicas del cuidado del recién nacido.

Como Dios le dio a entender y por los videos tutoriales que hay en Internet, Gina aprendió a bañar, cambiar y amamantar a su bebé. Contando con la incapacidad por maternidad, aprovechó para atender y disfrutar a su pequeño David.  Tardes enteras lo tuvo en sus brazos, lo miraba maravillada de haber podido dar a luz a un ser tan perfecto, las uñas, los pies tan pequeños, sus pestañas y ojos, todos los días decía se parece a Ernesto… no creo que más a mí- sabemos que los recién nacidos no se parecen a nadie- al día siguiente decía se parece a mi papá, hoy se parece a mi mamá y así pasaron los días de incapacidad.

Tuvo que regresar al trabajo y empezaron a buscar una guardería que le diera confianza y tuviera altos estándares de cuidados, buena reputación y referencias extraordinarias, con el método de enseñanza Montessori preferentemente.  Así encontró una en la mejor zona de la ciudad y cerca de su trabajo. Todos los días lo recogía al salir a las seis de la tarde. Cambió su rutina por completo, ya que Alicia no se recuperaba.

Llegaba a casa a bañar al pequeño, darle de comer y arrullarlo para dormir, luego se dedicaba a cosas de la casa y terminaba su día a las once de la noche después de ponerse al día conversando con Ernesto.

Así en esa rutina pasaron sus primeros tres meses de vida del pequeño David, planearon su bautizo para noviembre y festejaron su primera Navidad, todos veían crecer a un niño feliz y muy amado por sus padres.

Alicia se fue recuperando poco a poco hasta que pudieron disolverle el coágulo con medicamentos, y Rogelio posponía una y otra vez su cirugía mientras recuperaba la capacidad respiratoria. Le daba miedo operarse y tener una insuficiencia respiratoria por la anestesia. Bromeaba diciendo que estaba mejor enfermo y vivo. Continuará...

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