4 de dic de 2021

*LOREDANA. (Tercera parte de cuatro)

Por Dora Martínez


Por OFICINA | martes 13 de abril del 2021 , 04:21 p. m.

Hace unos años cuando yo tenía 12 años, fuimos de campamento todos mis primos y mis hermanos, viajamos en un camper con mi tío Jesús. La noche que hicimos la fogata jugamos a las escondidas; era muy divertido jugar en la noche dentro del parque boscoso. En una de esas me siguió mi primo Alfredo el más grande de los hijos de mi tío Toño, me siguió a mi escondite, me tapó la boca, me tiró al suelo y me penetró con su miembro, me violó tan rápido que le dio tiempo de irse y correr a esconderse.

A mí no me encontraron hasta que salí llorando y me metí el camper a acostarme; al igual que tú no se lo dije a nadie ni aquella noche; solo hasta que regresamos del campamento se lo dije a mi madre y no me creyó, me dijo que en la familia puede haber parientes con muchos defectos, pero nadie con semejante mente enferma, que yo era una mentirosa. Me sentí tan sola y desprotegida, que nunca he dicho nada hasta hoy.

Quiero que sepas que entiendo el miedo que tienes y lo traumático que es pasar por una vivencia así de fuerte y mala;  conmigo fue alguien de mi propia familia, tal vez lo único que tienes a favor es que a ti te tocó un extraño que nunca volverás a ver en tu vida.

Las dos lloramos abrazadas, yo no sabía qué decirle, no podía describir lo que sentí, el miedo, el repudio, el asco, la impotencia de una niña.

Cuando el abuelo se entera de lo sucedido ya que mi madre se lo contó porque iban a hacer la denuncia penal, él se presentó en nuestra casa y nos dijo que éramos unas putas, que seguramente en las dos historias hubo insinuación para que los hombres nos violaran. Comentó que de mi madre no le extrañaba nada porque sólo buscaba la forma de coquetear para tener sexo y luego decir que la atacaron. Estaba tan exaltado y colérico que me dio miedo que llegara a pegarnos- más tardé en pensarlo que en lo que sucedió- tomó a mi madre del brazo y le dio dos cachetadas y por último dijo; ¡tú muchacha insolente vas por el mismo camino que tu madre, sigue su ejemplo y ya veré en lo que vas a acabar!

Los años escolares siguientes fueron muy difíciles, siempre tuve problemas con las niñas, todos los viernes iba a casa con un reporte de conducta, hice muy pocas amigas. Alguna más buena onda que otras, ellas me invitaban a comer a sus casas, me prestaban su ropa más linda o sus zapatos que yo usaba en el fin de semana…me sentía vestida de gala porque no había dinero de sobra para comprarse lujos, sólo lo necesario. Para nosotros no era posible ir a un cumpleaños y llevar un regalo porque no teníamos dinero, preferíamos no ir y no pasar esa vergüenza.

 

Cuando cumplí nueve años murió la abuela Alma, luego del duelo y saber que mi madre se quedaba más desprotegida que nunca, mi abuelo citó a todos los hijos y dio instrucciones de cómo se debe llevar los negocios, dejando fuera de ellos a mi madre, lo que ella manejaba estaba bajo la administración de su hermano mayor y así iba a seguir. El abuelo dejó claro que ella no tenía derecho a nada y que se le iba a dar una pensión mensual para todos sus gastos- debo admitir que la pensión fue generosa-, nos cambiaron de escuela y a mi madre le dieron un carro familiar y le quitaron su camioneta blindada.

Al inicio de la secundaria yo tenía 11 años, se empezaron a presentar en mí los cambios del cuerpo por el desarrollo, siendo de baja estatura las caderas se me ensancharon y el busto me creció enormemente. Tuve cambios hormonales drásticos y me provocaron ciertos padecimientos. Mi hermana en contraste se puso alta y flaca y con su forma de ser tan introvertida pasaba desapercibida para los chicos; ella decía que los odiaba, que eran unos tetos y que se fijaría en un muchacho más maduro de la prepa. Ya tenía 15 años.

No sé cómo iba a conseguir novio si no hacía más que ir a la escuela con la vista al suelo, no se fijaba ni dónde caminaba, nos contaba que en su descanso ella se paraba en la puerta de su salón y observaba a los chicos guapos; que al no ser como todas las demás ellos se fijaban en ella por aislarse y muchas veces iban a hacerle plática o invitarla a jugar voli, pero ella se negaba para darse a desear… nunca le conocí amigos ni amigas, sólo platicaba con los profesores y las maestras.

En el transcurso de ese año llegó sorpresivamente la muerte del abuelo. Mi madre casi no lloró, decía que se había liberado del maltrato y las ofensas, pero que temía que sus hermanos la dejaran en la calle. Cuál será su sorpresa al saber que el abuelo dejó un testamento modificado meses atrás después de la muerte de la abuela, donde explicaba que debido a que los negocios habían hecho sufrir mucho a su familia y a sus hijos, que tomaba la firme decisión que a su muerte todos se retiraran del negocio, se repartiera la fortuna en partes iguales, se vendieran casas, coches y cualquier propiedad que se hubiera quedado en empeño e hicieran sus vidas con su herencia.

Mi madre se quedó muda de la sorpresa, sus hermanos dijeron que no era justo que a ella le tocara una parte igual, pero hicieron cumplir la voluntad de mi abuelo.

Mi madre fue liberada de todo yugo familiar, se volvió millonaria otra vez; recuperó su libertad personal y su independencia económica.

Pero no todo era miel sobre hojuelas, a mí me detectaron quistes en ovarios y pequeños tumores, pensábamos que los cambios hormonales eran drásticos y mis siguientes años fueron de visitar doctores cada mes con un especial terror a los ginecólogos, rogué a mi madre buscar una doctora ginecóloga porque yo no quería me tocara nunca en la vida un hombre.

Ella entendiendo mis secuelas del ataque hizo todo lo posible porque siempre me atendieran mujeres, la ginecóloga, la que me hacía ultrasonidos, cualquier revisión médica siempre estaba presente mi madre y sólo me tocaban o ayudaban enfermeras.

Tampoco en la escuela pasé una época padre porque debido a mi desarrollo, las niñas me odiaban por tener un busto prominente -si hubieran sentido lo molesto que era usar sostenes reforzados y lo que me lastimaban los tirantes por el peso, nunca me hubiera sido objeto de tantos insultos. Debido a esas ofensas me volví rebelde, empecé a fumar y los chicos enloquecían por una niña tan liberal, me invitaban a fiestas y empecé a tomar alcohol; cuando alguna chica me molestaba le bajaba al novio, sólo bastaba que le enseñara un poco el escote- yo me sentía muy atractiva y sensual- para que las hormonas los volvieran locos.

Hubo momentos que andaba con dos chicos a la vez. Eran unos pubertos que no tenían control de sus emociones; saliendo de la escuela íbamos al baño y nos dábamos unos besotes bien apasionados… un chico diferente cada día. No me acostaba con ninguno, todavía me dominaba el pánico al pensar que alguien me tocara íntimamente, no era tan valiente, pero sí los calentaba.

Hubo eventos que se repitieron por costumbre, por coincidencia o por enseñanzas familiares. Mi madre se casó a los 18 años, mi hermana igual se casó con un profesor de Química de la prepa, cumplió su propósito, él era mayor seis años e hicieron una linda pareja, al paso del tiempo se fueron a vivir a Estados Unidos, él consiguió un empleo en una farmacéutica y allá siguen actualmente.

Yo mientras alcanzaba la madurez o pasaba a la juventud, conocí a Javier un chavo que estudiaba Comunicación y a sus 23 años para mí era el hombre más atractivo, lo veía con un futuro decidido porque casi terminaba la carrera y empezaba a conseguir empleo; salimos y un tiempo y nos casamos cuando yo tenía 18 años. Tuvimos un matrimonio como todos, buscamos tener hijos a los dos años y perdimos un bebé cuando tuve problemas de tiroides, me dieron hemorragias a causa de los quistes y tumores en los ovarios y lo perdí.

Cuando pasaron todos esos malos momentos los estudios indicaron que tenía hipotiroidismo, engordé en un año muchísimo, subí como 45 kilos, era una bolita con patas. Javier estaba desempleado y mi madre nos ayudaba económicamente, pagó todos los tratamientos médicos y así empezó a repetirse la historia, el patrón de la dependencia económica y el control al igual que lo tuvieron con ella; mi madre inteligente para los negocios tenía sus inversiones en casas de bolsa y parte de sus ganancias me lo daba para ayudarnos, pero un día se cansó de mantener a su pareja y a la mía y nos mandó con una mano adelante y otra atrás a buscar trabajo. Yo había hecho un Teachers y busqué dar clases de regularización de inglés,  pero ganaba muy poco. Continuará...

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