12 de jul de 2020

*LA BODA DE GINA. 27/08/2019

(Última parte)


Por OFICINA | martes 27 de agosto del 2019 , 06:42 p. m.

Por Dora Martínez

 

-        No te preocupes, no son tal listos para encontrarte. Te dije que era bueno no darles información sobre ti.

Oye, quiero pedirte que ya empieces a depositarme el dinero, una parte el viernes, lo dejó el fin de semana y lo saco el martes para que me genere historial; la otra parte se la depositas a Javier. Y la siguiente semana lo haces igual.

Así no nos van a detectar los registros.

-        Muy bien, tengo pensado ir a fin de año a Nueva York y aparecer en México  después del 15 de enero.

¿Qué ha pasado?

Lisandro le platicó todo lo ocurrido hasta el día que Gina salió del departamento.

-Sin problema amiga querida, espero que este secreto te lo lleves a la tumba. Si no, nos hundimos todos.

- ¡Claro amigo!, cualquiera que caiga, cae solo, yo no los conozco ni ustedes a mí. Bromeaban como si fueran los mejores delincuentes de la historia.

Una mañana de lunes muy temprano, Lisandro  se encontraba apurado para salir de viaje  de trabajo cuando fue interceptado en el estacionamiento por una persona desconocida. Fue notificado de la demanda de divorcio de Gina y le entregaron un requerimiento para contestar en cinco días.

Lisandro se asustó mucho, pensó que lo llevarían preso por fraude. Temblando de miedo firmó de recibido y leyó el documento.

Siguió su camino, le habló a Javier y le dijo que vigilara a Gina a ver qué movimientos hacía, que le avisara si iba al departamento, que no permitiera que sacara nada.

Estuvo tres días en Guadalajara y regresando acudió al juzgado.

Le indicaron que iniciarían una demanda de divorcio, que le ofrecían un abogado de oficio si no tenía alguno. Lisandro dijo que estaba de acuerdo con el divorcio y que lo haría con el abogado de oficio.

Platicando con su abogado, le ordenó pidiera todos los muebles del departamento porque él los había comprado y que los regalos de bodas incluyendo la lavadora y refrigerador se repartieran en partes iguales.

El abogado se quedó sorprendido al ver que el “amanerado” de su cliente se estaba divorciando de una mujer y actuaba como una de ellas.

Por su parte, Gina había pedido que dejara el departamento al ser notificado, cosa que Lisandro se negó, así empezó el estira y afloje. Gina demandó le fuera devuelto el dinero que su padre había pagado a Norma y le diera posesión del departamento para volver a entrar.

Fue muy largo este pleito porque a cada petición de Gina, Lisandro se oponía y lo hacía largo y tedioso. Finalmente se iban a ir a un año de proceso porque se atravesaron las vacaciones de diciembre, Lisandro pacientemente respondía a todo al límite de los días que tenía según la ley.

Rogelio apoyó económicamente a Gina aunque ella se vio en la necesidad de vender su coche.  Siguió viviendo en la casa de sus padres mientras Lisandro seguía en el departamento. Gina no podía cancelar el contrato de renta porque la penalización era muy alta.

Alicia le dejó su pequeño automóvil para sus necesidades de transporte.

Cuando Alicia recibió sus resultados, los médicos le dijeron que debía hacerse una resonancia magnética, y ultrasonido mamario y uterino;  un estudio muy caro pero necesario. Tenían dudas sobre algunos tejidos de su cuerpo. Descubrieron pequeños tumores cancerosos en ambas partes. Por si fuera poco estaban en una situación financiera que no podían cubrir una cirugía, recurrieron a personas que la dieron de alta en el Seguro Social para enfrentar ese gasto.

En el proceso de divorcio llegaron al punto del dinero de la boda, ordenaron una revisión de la cuenta bancaria de Lisandro y encontraron depósitos de 50 mil pesos. Él defendió que era el dinero que le debía su empresa antes de casarse, pero la averiguación dio  que venía de la cuenta de Norma.

Se vio obligado a pagarlo, el juez le ordenó que lo tendría que depositar en el juzgado sin atrasarse  un solo día. A Lisandro le estaba llegando el agua al cuello. Javier le dijo que él tenía la otra parte, que no se opusiera a pagarlo, era mejor perder dinero a que lo metieran preso.

Gina se veía muy desmejorada, preocupada por la salud de su madre, viéndose sin dinero para enfrentar todos los gastos de médicos, medicamentos y trámites de hospital;  los gastos del abogado, pagos, pagos y pagos…

Al tiempo que avanzaba el juicio de divorcio, operaron a su señora madre, le quitaron útero y mamas. Su recuperación iba a ser larga, seguida por unas sesiones de radiaciones.

Rogelio empezó a caer enfermo de los pulmones. Tenía mucha presión y preocupación. Finalmente  empezaron a llegar buenas noticias. Lograron que Lisandro empezara a pagar el dinero y Alicia recuperaba la salud poco a poco.

Rogelio se hacía el fuerte diciendo que solo tenía tos por estrés.

Gina no lograba sacar a Lisandro del departamento pero había logrado un acuerdo con el dueño. Dejaría de pagar la renta para desalojar a Lisandro y recuperar sus pertenencias.

Lisandro no cedía a darle  los muebles del departamento.

Para no seguir enfrascada en algo que no  quería conservar- mucho menos la cama-  y  cosas que solo  tenía un valor económico, Gina le dejó todo lo del departamento, solo quería tener la satisfacción de verlo en la calle.

Lisandro festejaba que le había ganado a Gina quedándose con todo. Fue desalojado un viernes por la mañana, salió en pijama acompañado de su novio. Estaban presentes, Gina y el dueño del departamento y los notarios que dan fe de los hechos.

Lisandro no podía de la impotencia de verse en la calle, con sus cosas tiradas, algunos muebles rotos regados en la banqueta.

Gina tenía una sonrisa permanente en su rostro. Había logrado su propósito. Después de un par de semanas, regresó al departamento vacío y sucio. Se dispuso a arreglarlo, llevó su recámara de soltera y se quedó ahí por un tiempo.

Días después Gina contactó a una psicóloga, sabía que tenía que recuperar su estabilidad emocional. Tenía que recuperar su dignidad y sacar su odio y rechazo a los hombres, recuperar la confianza y sentirse amada. Dueña de ese carácter firme, aplicó en otras empresas para cambiar de trabajo, estaba decidida a darle vuelta a la página.

Alicia y Rogelio pudieron estabilizarse en lo económico y recuperaron la salud. Volvieron a ser los de antes. Y los padres de antes también, tenían en casa de vuelta a su hija.

Javier y Lisandro se fueron a vivir a una zona muy modesta, con los muebles rotos y lo que lograron rescatar. Montaron su vivienda en dos cuartos que pudieron  rentar.

Lisandro cada mes se presentaba a pagar  su deuda y cumplir con su compromiso.  Cada día se notaba descuidado, sucio, desarreglado.  Poco a poco se iba quedando sin dinero.

Estaba cerca el fin de año, Lisandro había descuidado su trabajo y no tenía una entrada de dinero estable, andaba con apuros económicos y por consiguiente no podía pensar en unas vacaciones con Javier.

En la víspera de Navidad, Lisandro llegó por la tarde a su vivienda y notó que Javier había sacado sus pertenencias.

La sorpresa lo dejó pálido cuando  se dio cuenta que éste lo había abandonado. Se volvió loco  solo de pensar que Javier se fuera con otro. No podía de la angustia y un ataque de pánico se apoderó de él.

Lo buscó  inmediatamente en su celular en el cual no hubo respuesta. Insistió una y otra vez hasta el amanecer.

El día de Navidad, estaba  sentado en su sillón roto, perturbado sin poder reaccionar. De pronto recibió una foto en su celular, era Javier con Norma en Nueva York desde el mirador del  Empire State,  de fondo el Central Park  y un mensaje que decía: Sin dinero no se puede disfrutar la vida y así no me sirves… Hoy me toca ver para otros cielos e iniciar una vida con Norma.

¡Eres libre!

 

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