31 de may de 2020

*La Boda de Gina 13/08/2019

(Tercera de cinco partes)


Por OFICINA | martes 13 de agosto del 2019 , 05:27 p. m.

Por Dora Martinez

En la habitación dijo: Gina quiero pasar la noche solo, sé que te va a extrañar pero tengo mucho que pensar. Voy a estar en la sala. Salió de la recámara.

Gina no salía del asombro de tal  decisión. Con tristeza aceptó y pasó la noche llorando.

En la madrugada se asomó a ver a Lisandro, vio que  dormía y roncaba plácidamente. Ella pensó que el cansancio lo había vencido y finalmente dormía.

Al amanecer Gina se arregló para desayunar y salir a la playa, ya deseaba caminar, disfrutar del sol y abrazar a su marido. Sin embargo, no encontró ánimo en él.

-Vamos a desayunar mi amor, ayer no cenamos y muero de hambre; mira que hermoso color del mar Caribe.

-Me siento mal, no pude dormir en toda la noche, ve a desayunar y me traes algo. Ni siquiera hay servicio a la habitación.

Gina por no tener una discusión, dijo: regreso en un rato.

A su regreso encontró a su esposo en la cama hablando por teléfono con alguien, ella supuso que era  Javier  su mejor amigo del trabajo, a quien le estaba contando lo ocurrido, pero sin preocupación en su tono de voz ni aflicción alguna. Terminó la llamada y dijo:

-        Gracias mi amor, ahí deja el jugo al rato me lo tomo, voy a dormir un rato, me siento muy agotado.

-        ¿No vas a ir a la playa… a qué venimos?

-        ¡No me siento bien, ve tú! dijo con tono molesto.

Gina salió muy molesta  y confundida. No podía descifrar qué le pasaba a Lisandro. Se fue a la playa y se relajó un rato.

Regresó a su habitación y antes de abrir escuchó risas de su esposo, imaginó que estaba viendo algo en la tele. Abrió y cachó a su marido hablando nuevamente con Javier  y con un ataque de risa, solo alcanzó a escuchar “Todo eso pasó güey, y se la creyeron”, disimuladamente bajó el tono y dijo “Me siento bien amigo, muchas gracias por tu comprensión, te llamo regresando”.

Gina no hizo ningún comentario.

-Amor, me voy a sobreponer de este problema, te prometo que todo lo voy a aclarar y a recuperar el dinero con Norma. Vamos a comer y saldremos a dar el roll a ver qué encontramos para hacer. Ya no iremos a Isla Mujeres ni a Xcaret, no tiene caso que me quede lamentando todo lo que nos pasa.

Gina sonrió y se metió a refrescarse. Salió del baño sin toalla para provocar a su esposo y ni siquiera lo inquietó.

Salieron arreglados, comieron y pasearon por la ciudad.

Gina no sabía cómo actuar, si ponerse cariñosa o no, solo platicaban y hacían bromas de lo que veían a su paso, compraron algunas cosas de artesanías y comieron helados.

Al anochecer decidieron ir a un bar y pasar la noche bailando, se divirtieron y tomaron mucho alcohol. De regreso en el hotel, Gina lo buscó para tener sexo, lo besó y acarició, pero Lisandro no respondió, se quedó dormido…

-        Amor, perdóname, que papelón hice anoche, me quedé dormido en nuestra noche de bodas…

-        No Lisandro la noche de bodas fue ayer, y no quisiste dormir conmigo.

¿Qué te sucede? ¿Me estás evitando, me asusta tu actitud, qué te pasa?

 -    ¡No pues cómo querías que  te cumpliera si estaba mal emocionalmente y anoche se me pasaron las copas, tú sabes que no tomo así…!

-        Pues no parecía que estuvieras mal cuando conversabas con Javier.

-        Me mal interpretas, yo no estaba contento, la risa era de la tele no mía.

-        Mira Lisandro, no estamos aquí para tener una pelea, estamos porque mi papá  pagó  esto muy a mi pesar. Y no insultes mi inteligencia, sé muy bien lo que vi y escuché, pero punto final al tema.

Lisandro se volteó aguantando una risa burlona y se metió a bañar.

Gina ya estaba lista para irse a disfrutar el día y Lisandro le dijo: No voy a salir al sol hace mucho calor y traigo cruda. Sin más palabras, se acostó a dormir.

Otra vez Gina paseó sola en la playa, pensando que había sido un error aceptar el viaje, le pesaba cómo iba a recuperar el dinero con Norma y tenía en la cabeza que algo pasaba y ella no podía darse cuenta qué era.

Después de dejarlos en el aeropuerto, Rogelio regresó al hotel por Alicia; subieron las cosas a su camioneta y regresaron a su casa. En el camino le contó lo que había pasado y el asunto de los préstamos que le había hecho a Lisandro. Haciendo cuentas eran más de 300 mil pesos, más lo del viaje, lo que había aportado.

Le debía la vida a las tarjetas y a los bancos. Alicia muy molesta por enterarse de esto pensó que se podía tratar de un fraude de Norma.

Gina y Lisandro regresaron a su pequeño departamento y otra sorpresa se llevaron al encontrarlo desordenado y sucio, la cama sin tender y toda la basura de los desechos de comida en la cocina. Gina no lo podía creer; no sabía si decirle algo a Lisandro porque se trataba de su familia. Molesta y de mal humor se puso a limpiar. Lisandro ni su ropa desempacó y se tiró en la cama.

Pasaron el fin de semana encerrados viendo películas, de vez en cuando se apasionaban, pero Lisandro evitaba la relación sexual.

Rogelio pudo averiguar que Norma no tenía ninguna oficina ni era organizadora de bodas. Los depósitos que había hecho eran a una cuenta personal de ella. No la conocían físicamente y no podían buscarla.

El lunes de la segunda semana, Rogelio buscó a Lisandro.

- Lisandro, ¿cómo estás?, soy Rogelio.

-Hola suegro, bien muy contento con mi esposa. Estoy en el trabajo ahora, ¿qué se le ofrece?

-Mira he estado buscando a la tal Norma y no la encuentro, no existe la oficina que dijiste y no la puedo localizar.

_ Suegro, no se preocupe, yo en la semana la encuentro a como de lugar. Le aviso cualquier cosa.

Rogelio se quedó inquieto y siguió investigando.

Pasaron las semanas y Gina decidió hacer una comida el domingo para invitar a sus padres. Alicia llevó un postre preparado por ella. Rogelio una botella de buen vino.

Gina preparaba la mesa cuando llegaron. Comieron unas botanas, mientras Lisandro no salía de su cuarto porque estaba viendo el juego de futbol americano.

Ahorita voy, les gritaba de vez en cuando, finalmente nunca estuvo con ellos en la mesa. Terminó la tarde y Rogelio y Alicia se despidieron. Gina  bajó a dejarlos a la puerta del edificio y aprovecharon parahacer unos comentarios en privado.

- ¿Las cosas no andan bien, verdad hija?, dijo Alicia.

-  No, creo que algo  anda mal, en el viaje él se portó rarísimo..

Gina les contó rápidamente lo ocurrido, incluyendo lo de las carcajadas y el comentario con Javier.

Rogelio le explicó lo que había averiguado y dijo que seguía en eso.

Gina dijo que les hablaría entre semana para idear un plan y encontrar a Norma sin que Lisandro se enterara.

Cercano el fin de semana, Gina no había podido hablar con sus padres, resolvió ir a verlos y planear todo. Por la tarde regresó a su departamento, suponiendo que Lisandro no estaría todavía ahí; pensó en sorprenderlo con una rica cena. Pasó al supermercado, hizo compras y se fue a su casa.

Abrió con dificultad la puerta, la tele estaba a todo volumen y la puerta de su recámara cerrada- ¡Chinnn¡ dijo- ya no le voy a poder dar la sorpresa. Dejó sus bolsas en la mesa, abrió la puerta de su cuarto y quedó muda de lo que vio. Continuará...

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