4 de dic de 2021

*LA BODA DE GINA.

(Primera de cinco partes)   Por Dora Martínez Mientras iban en su auto, Lisandro y Gina platicaban…  -    &


Por OFICINA | martes 30 de julio del 2019 , 06:28 p. m.

(Primera de cinco partes)

 

Por Dora Martínez

Mientras iban en su auto, Lisandro y Gina platicaban…

 -          Mi amor. Deja encargarme del evento con Norma, ha sido mi amiga desde que éramos niños y sé que es buena en su trabajo. Le damos a ganar un dinero y nos organiza la boda. Es una persona de confianza.

-            No me da esa impresión a mí, perdóname que no me inspire confianza, pero está bien, encárgate tú.

Mañana te doy la lista para que resuelva: boletos de avión, hotel, fechas, recorrido turístico y nos haga los planes de pago.

Amor, hablando de otra cosa, dime en qué fecha llegan tus papás para presentar a nuestras familias, mi mamá está un poco nerviosa de que no sabe nada y preparará una cena de bienvenida.

-Ah, sí eso ya está. Hoy me confirman si llegan el viernes en la noche o sábado temprano.

-           ¿Entonces aviso que el sábado haremos la cena, te parece?

Lisandro y Georgina preparaban su boda. Tenían escasamente un año de tratarse como pareja. Se habían conocido siendo becarios en una empresa brasileña. Ella encargada de ventas y mercadotecnia y el de la logística de productos.

Georgina, una muchacha hija de familia criada dentro de familias tradicionales con  valores morales y espirituales. Una chica que había logrado hacer su carrera universitaria con apuros económicos en algunos momentos, pero sus padres siempre hicieron su mejor esfuerzo para apoyarla y darle una formación profesional.

Sus padres Alicia y Rogelio y su hermano Guillermo conforman la familia de clase media donde Rogelio les ha dado una casa propia, la mejor educación que ha podido sustentar con el dinero de su negocio de asesor financiero en  una conocida casa de bolsa.

Gina, como la llamaba todo mundo, es de carácter firme pero sociable y simpática, perseverante en sus metas personales y profesionales, productiva y emprendedora.

En contraste con Lisandro, un chico de  Durango,  introvertido y tímido. Así de diferentes con un amor inmenso. Gina no sabía mucho de la familia  de él, solo que tenían un negocio de transportes de madera, su hermano empezaba la carrera de ingeniería mecánica. Una familia de costumbres provincianas nada fuera de lo normal.

Llegó el sábado y se reunieron en la casa de los padres de Gina. La familia Coronado conformada por Abigail Argüelles, Diego Coronado, padres de Andrés y Lisandro. Esa noche en la cena de presentación, hablaron de los planes de los hijos, se preguntaron mutuamente de sus ocupaciones y gustos. Compartieron la velada muy a gusto y brindaron por la felicidad de los novios.

Los Coronado planearon que llegarían una semana antes de la boda para hacer algunas compras  de última hora y recoger sus trajes y vestidos de la familia.

La pareja comunicó que prácticamente ya tenían organizado todo, extrañamente  la señora Abigail no ofreció involucrarse en nada, como sus hijos eran varones, pensaba que no le correspondía opinar o colaborar en el evento.

Lisandro les dijo: Miren, Norma la hija de Rosy, tu amiga amá, se está encargando de lo del viaje y  de coordinar la recepción. Hay que pagar 150 mil pesos el próximo lunes para el anticipo del menú.

-            ¿Cuánto? Preguntó el señor Diego sorprendido. ¿Pues qué van a dar de cenar?

-            Solo es el 50% papá, las cosas ya no valen lo mismo que en tus tiempos…

-            ¿Pues en cuánto saldrá la boda?

     -      Todo en 300 mil pesos, viaje, hospedaje, iglesia, recepción, cena, música… todo.

-            ¡Pues deberías de cobrarle a tu suegro por casarte!, dijo el padre. (En  un comentario desafortunado al que nadie hizo eco)

-             Pues ya lo tenemos todo planeado pá, tu no vas a pagar nada más que su hospedaje cuando lleguen.

-            No hijo, no podemos pagar tanto, dijo Abigail. Nos quedaremos en su departamento, supongo que no estarán ahí, antes de la boda.

 -          Ah, está bien pensado mamá.

Gina no pudo evitar la cara de sorpresa y disgusto ante la decisión de Abigail. Con qué derecho su futuro esposo aceptaba, más aún cuando Lisandro no pagó ni se encargó del contrato del departamento. Todo hasta ese momento había sido cubierto por Gina.

La cena terminó temprano con una clara molestia tanto de la familia de Gina como de Lisandro por la actitud de sus padres. Gina pensó que no le cayó bien a sus futuros suegros y los Coronado pensaron que eran muy “alzados”.

Todo iba a buen ritmo, la boda programada para  el primer sábado de octubre, les quedaban tres meses para la organización  del evento. Gina ya había seleccionado el lugar y había calculado sus ahorros para pagar en tiempo. Ya habían elegido el menú de la cena y el vestido.

La tía Vicky quien era la madrina de bautizo  le ofreció ser su madrina de velación y pagar su casamiento por la iglesia, teniendo una excelente posición económica, le ofreció elegir sin miramientos. Gina eligió la iglesia de San Agustín en Polanco y su recepción en Hotel Saint Regis, uno de los más lujosos de la ciudad.

 Días después de la cena, ocurrió que Lisandro buscó  secretamente a su suegro.

- Suegro, necesito su apoyo y ayuda, sabe que quedamos de entregar el anticipo de 150 mil, Gina ya me dio 60 mil que es su aportación, pero a mí no me han entregado mi cheque, solo le quiero pedir me apoye una semana y se lo pago.

- Mira Lisandro no tengo 95 mil, no esa cantidad en efectivo, pero te doy 45 en efectivo y te hago algún pago con tarjeta. En una semana ya que puedas pagas primero lo de tarjeta.

-   Ahh, pero qué cree, hay que dárselo a Norma, la  organizadora, habría que depositarlo a su cuenta y ella aplicarlo a lo que vaya reservando.

-            Me parece bien, pásame los datos de Norma.

Así se hizo.

La semana siguiente Lisandro le dijo a su suegro que estaba atorado su pago y que le tuviera paciencia. Sin pensar nada malo, Rogelio accedió.

Los preparativos avanzaban. Ya estaba confirmada la fecha de la misa y la iglesia que habían elegido, por lo que Gina fue a comprar con mucha ilusión su ajuar de novia y su lencería especial.

Ella misma  se encargó de supervisar los vestidos de sus damas y el de su señora madre y sus tías; el más especial era el de su abuela materna, quien a pesar de tener una enfermedad crónica no quería perderse la boda de su primera nieta.

Un poco agobiada por estar al tanto de todo, se desentendió de aquello que organizaba Norma y confió que estaba supervisando su futuro marido.

Un martes por la mañana Norma habló con  Lisandro, dijo  que el costo del paquete,  su viaje de bodas era de 60 mil pesos y que consistía en transporte aéreo, traslado a hotel, hospedaje especial paquete de boda de siete días y transportación de regreso. Más la reservación  especial en un restaurante, el  más espectacular del lugar. Dijo que requería esa aportación antes del viernes.

Un poco sorprendido  por el costo y la premura, Lisandro volvió a recurrir a su suegro.

- Suegro estoy apurado me acaban de comunicar que debo pagar lo de las reservaciones para el viernes, comprende que no  puedo pagarlo hasta el lunes porque no me respetan las fechas de reservación. Puede apoyarme y el lunes tiene su dinero.

Rogelio dijo que le depositaría a la cuenta de Norma. Empezó a sospechar que algo pasaba con Lisandro y el dinero. Ya había pasado un mes desde que le había dado el anticipo de 95 mil pesos y no le había pagado. Total ya llevaba pagados más de los 150 mil pesos del presupuesto de la boda.

Rogelio habló con su hija y le comentó lo ocurrido. Continuará...

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