4 de dic de 2021

*DALIA. 31/03/2020

Por Dora Martínez (Cuatro de cinco partes)


Por OFICINA | martes 31 de marzo del 2020 , 06:34 p. m.

En otras palabras, un misógino: coquetea, encanta, y ataca, se arrepiente, conquista, enamora y ataca. Quienes son iracundos, toman comportamientos de los dos anteriores, es igual de peligroso y violento.

La Ira:  Sentimientos de Violencia o enojo excesivo de una persona. El iracundo es una persona propensa a la violencia y al enojo.

Golpean la mesa, dan portazos, gritan para comunicarse. Tienen poca tolerancia a la frustración. Explota con rabia. Su lenguaje es ofensivo, descalifica, humilla, agrede verbalmente. Almacenan angustia excesiva

Manejan la ira como respuesta a toda emoción negativa, no saben reconocer lo que sienten: tristeza, miedo, inquietud, decepción, sorpresa, vergüenza., todo esto lo transmite en ira. Como te darás cuenta hay muchas acciones que nos llevan a identificar que Bruno no es una persona estable emocional ni mentalmente.

Identificar lo anterior te ayudará o entender, conocer y aceptar que tú no eres el problema sino la víctima. Las víctimas de maltrato psicológico, verbal y físico deben empezar por reconocer a su victimario.

¡Increíble! Estoy en shock. ¡Tiene todas las características de todo! Estuve con un desequilibrado mental que me pudo haber matado. Literalmente “corrí por mi vida el día que salí de ahí”. ¡Un monstruo!… qué horror he vivido.

 

CAPÍTULO 3

La historia de amor

Bien Dalia, ya identificamos los problemas por los que pasa Bruno, ahora vamos a desmenuzar tu interacción en esta relación. Qué es lo que te llevó a tolerar este maltrato y lo importante es guiarte a superarlo y sanar emocionalmente. Cuéntame cómo lo conociste.

- Hubo conductas de Bruno que yo no supe ver que eran peligrosas (la misoginia, la ira, la celotipia, la bipolaridad) y que cada vez iba incrementado su grado de agresividad hasta llegar a la psicóticas como las acabas de identificar.

Cuando empezamos a salir, platicábamos de los viajes que organizaban en las escuelas y así fuimos estableciendo un poco la amistad, luego comenzamos a salir a fiestas a convivir con sus amigos y los míos.

Frecuentemente salía de viaje y me llamaba a todos horas desde donde estuviera. Tenía muchos detalles lindos, era muy ENCANTADOR.

En esos días Bruno acababa de comprar su departamento y lo estaba amueblando, salimos con sus padres en algunas ocasiones a comprar muebles, lámparas, detalles de decoración, por supuesto a su gusto y opinión, yo no participaba en la elección ni influía en sus gustos,  apenas lo estaba conociendo.

Luego me invitaron a hacer un viaje a la playa en familia, fue su hermana, su hermano, sus padres y yo. Sí pude darme cuenta de que en estas convivencias el señor Fernando no mandaba en el núcleo familiar, la señora Luz decidía qué hacer junto con Bruno. La hermana y el padre no discutían a dónde ir.

Bruno se ha encargado más de ver por sus padres, buena parte de su vida vivió con ellos, cuando era más chico, salió de su casa unos meses a jugar futbol en un equipo. No aguantó mucho y regresó a su nido familiar. A sus 35 años es la primera vez que decidía su independencia, sin embargo, no tenía un desapego total. Bruno consentía mucho a sus padres, les paga todo, diversión, viajes, compras y colaboraba económicamente en su casa.

La familia me trataba muy bien, la señora Luz me veía con cariño, sus hermanos me veían con un poco de recelo, pero nunca fueron groseros ni agresivos.

Luego de estas convivencias y cercanías con la familia, empezamos a tener nuestros encuentros sexuales, primero eran con mucha pasión y deseo, nos gustábamos mucho y en ese aspecto nos complacíamos mutuamente.

En una ocasión me acompañó a la boda de mi prima y conoció a mi familia,  se sintió muy a gusto en la fiesta. En esos meses conversaba mucho con mi madre, parecía se cayeron bien; mi madre tenía sus reservas pues lo veía un poco controlador.

Esa noche se enojó conmigo porque lo hospedé en un hotel y no me quedé con él. No pudo entender que frente a mi familia no me daba esas libertades.

En varias ocasiones, tomando en cuenta los comentarios que me hicieron tanto mis amigos como mi familia, puse a prueba su tolerancia y sus reacciones.

Alguna vez le dije que no lo podía ver porque tenía fiesta con mis amigos de la infancia, o de la generación y en cada ocasión mostró morirse de celos. Primero yo moría de risa porque ni eran ciertas las reuniones y todos mis amigos son gay, algunos ya están casados y otros con parejas. Me dejaba de hablar dos días y a veces más.

Luego aparecía pidiendo perdón por su ausencia, se justificaba diciendo que estuvo de viaje. Volvía amoroso, cariñoso, romántico y hasta poético. No tocaba el tema de su enojo ni había reclamos. Pero inmediatamente buscaba la relación sexual como una muestra de poder sobre mí.

Algunas veces me hablaba por la noche muy tomado y quería que saliera para irnos a un hotel, según él necesitaba muestras de cariño.

La siguiente ocasión que dije que salía con amigos, se presentó afuera de mi casa esperando a que yo saliera. Efectivamente salí a la fiesta y me armó un numerito en la puerta del edificio, gritó y me aventó un ramo de rosas, me ofendió y se fue.

Volví al departamento, me calmé, entre risas nerviosas y miedo le platiqué a mi compañera lo ocurrido. Me dijo está loco ese pendejo, que cree que tiene derechos sobre ti, ni que fuera tu papá para prohibirte salir.

Luego de ese día lo dejé de ver como 15 días, yo no lo busqué para nada. Pero regresó a buscarme con la misma actitud, pidiendo perdón y queriendo tener sexo para amarrar la reconciliación.

Él también hizo de las suya, mientras seguimos en la etapa de ser novios, pasaron cosas que me sorprendieron.  Sucedió que por redes sociales conoció a una de mis amigas, compañera de la carrera y la invitó a salir. Se vieron un par de veces y algo pasó que ella lo evitaba a toda costa.

Me entero de todo esto cuando en un expo de fotografía me encuentro a mi amiga, al platicar sobre qué era de nuestras vidas, salió el nombre de Bruno y dijo qué coincidencia que yo también estuve saliendo con un Bruno, pero éste está loco y lo mandé por un tubo, es un acosador, ya lo bloqueé por todos lados y ahora me persigue por contactos de mis amigos.

Cuando oí esto, no podía imaginar de qué hablaba, preguntándonos mutuamente ¿cómo es él, en qué trabaja? y nos dimos cuenta de que era la misma persona, me enojó mucho de saber que andaba al mismo tiempo con las dos, pero no se lo dije a mi amiga. No tenía tanta importancia porque yo no había aceptado tener una vida en pareja con él. Continuará...

 

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