4 de dic de 2021

*DALIA. 24/03/2020

Por Dora Martínez (Tercera de cinco partes)


Por OFICINA | martes 24 de marzo del 2020 , 06:29 p. m.

Tranquilízate, Nada de eso va a pasar.

Empecemos a detectar el origen de estas conductas de él. Tu expareja es el que enloqueció no tú.

Estas aquí para liberar ese daño emocional que te causó y para saber identificar conductas desequilibradas en la pareja.  todos tenemos una carga de celos, pero hay quienes los transforman en enfermizos y luego se desatan otras conductas mayormente agresivas y dañinas y llevan a la persona a cometer actos de crimen. Cuando la celotipia alcanza este nivel es necesario tener la conciencia de separarse y ponerte a salvo.

Platícame el primer episodio de violencia que tuviste. Cuéntame la historia de esta relación.

Las primeras y más leves comenzaron cuando me fui a vivir con él, cada semana me corría de su casa. No entendía por qué si me acababa de rogar que viviéramos juntos. Parecía que se había arrepentido de proponérmelo. Ah, pero y me pedía perdón avergonzado,  me daba un regalillo, unas flores, un anillo una pulsera y así cosas sin gran valor económico.

La siguiente subió de tono. Se enfurecía si yo no llegaba a la hora acostumbrada de mi trabajo. Discutía sin razón e imaginaba cosas que yo no hacía.

La siguiente ya me empezó a espantar. Un día salí a comer pizza con mi amiga de la infancia, paso por mí y solo cruzamos la calle para llegar a la plaza comercial, comimos y tomamos un café mientras platicamos. Bruno ya había llegado del trabajo, nos tardamos unas dos horas en la plaza.

Regresé y me recibió a insultos, dijo que ya me había visto bajarme del carro de mi amante, que, si venía del hotel, que le diera mis calzones y así palabras muy ofensivas.  No me dejaba explicarle nada.

En una ocasión íbamos a comer con sus padres y empezó a pelear por el vestido que me había puesto, me dijo que parecía puta, y más insultos, se fue solo y me dejó encerrada con llave. Se llevó mi bolsa con mi cartera, mi celular, cuando volvió siguió la discusión, pero se atrevió a pegarme, me estrelló contra el clóset, me rompió el piyama, me sacó de la recámara,  me acorraló en el baño y cuando me iba a dar un puñetazo en la cara estrelló el puño accidentalmente con el marco de la puerta y se quebró la mano.

Me asusté mucho, no me dejó dormir en la recámara y me echó al cuarto de la tele, obviamente no dormí del miedo que me atacara. Al día siguiente por la mañana me pidió llevarlo al médico porque no podía manejar y tenía mucho dolor. En el camino, lloró y me pidió perdón, dijo que perdió el control, pero que yo lo provocaba. Anduvo enyesado tres meses, su condición lo incapacitó y le costaba mucho trabajo doblegar su orgullo y pedir ayuda.

Lo estuve llevando al trabajo, estuvo de mal humor sintiéndose un inútil. Odiaba decirme que quería ir al baño que lo ayudara con la ropa, que le partiera la comida, que el aseo personal, etc., me miraba con mucha rabia…

Fue en época navideña este episodio, en esos días fuimos a pasar el fin de año a la casa de campo de mi madre y se dieron cuenta de los moretones que traía en el brazo, y del yeso de la mano de Bruno.  La versión que dimos fue que en el Oxxo lo quisieron asaltar y lo tiraron al piso para quitarle las llaves del coche y que le pisaron la mano;  y para justificar mis moretones le dije que se me había caído la maleta del clóset y me golpee con las llantas. Obviamente no vieron los moretones de la espalda y las piernas.

Esto y lo último que pasó hace unas semanas fue lo que viví durante seis meses de relación, se me hicieron los más terribles de mi vida.

Esta última ocasión, me había corrido del departamento y me fui a casa de mi madre. Obviamente me llamó llorado, pidiendo perdón, me dijo que no lo abandonar, que regresara para la fiesta del bautizo que teníamos el fin de semana. Él y su madre serían los padrinos del hijo de su hermano. Ya habíamos comprado el vestido de fiesta para la ocasión, el regalo para el bebé y todo.

Platicando con mi madre de todo lo ocurrido incluyendo lo de diciembre, me aconsejó no regresar, dijo que no le diera oportunidad de que sucediera algo lamentable, que no lo necesitaba y que ella me apoyaría para buscar dónde vivir. Mi madre casi me rogaba que no volviera, pero que si lo hacía y Bruno me volvía a correr que le advirtiera que iba a ser para no volver, que le pidiera una semana para buscar donde irme y diera por terminada esa relación definitivamente. Como Bruno tuvo su mejor actuación de arrepentimiento, cedí a regresar para la fiesta y pasó esta terrible situación.

Dalia hizo una pausa y lloró por un rato sin control.

-Dalia te puedo decir que hay rasgos de varias afectaciones mentales, desconozco en qué grado; por lo que me cuentas detecto en este hombre lo siguiente.

 

La Celotipia, Síndrome de Otelo,  o celos patológicos,   se caracteriza por:

Pensamientos irracionales acerca de la infidelidad e la pareja.

Temor excesivo a perder a la pareja ( muestras de arrepentimiento).

Falta de respeto a la intimidad de la pareja (revisan, mensajes, teléfono, oyen conversaciones, etc.).

Pretenden controlar la vida de la pareja (limitaciones a cualquier actividad).

ACTUAR CON VIOLENCIA FÍSICA Y VERBAL CONTRA LA PAREJA

Experimentar constantemente emociones INTENSAS, NEGATIVA, CÓLERA, IRA, MIEDO CULPA.

La causa viene de baja autoestima, inseguridad personal, falta de confianza y dependencia emocional.

¿Cuáles identificas en el comportamiento de Bruno?

 Pero también aparecen rasgos de Misoginia:

Es la AVERSIÓN a las mujeres o FALTA DE CONFIANZA EN ELLAS.

La causa: Se deriva de la experiencia de haber tenido una figura femenina abusiva, una hermana una novia, profesora en la infancia.

Eligen a una mujer como objetivo, se muestra COQUETO, ENCANTADOR, CARISMÁTICO, DIVERTIDO, al principio de toda relación.

Cambia su comportamiento rápidamente de irresistible a grosero y viceversa en minutos.

Hace promesas que no cumple.

Su comportamiento con mujeres es, engreído, controlador, petulante, egocéntrico.

Es extremadamente COMPETITIVO entra en conflicto cuando una mujer lo supera o lo confronta.

Suele demerita a las compañeras de trabajo.

Está preparado para hacer sentir a las mujeres MISERABLES.

Sexualmente exige o niega relaciones sexuales como castigo. Le gustan las posiciones que lo hagan sentirse superior y no le importa nada más que el placer personal.

Desaparecen de las relaciones sin terminarlas. reaparecen volviendo al inicio de la actitud conquistadora.

Su capacidad de atraer a la mujer con su encanto y carisma se dificulta poder detectar los signos de alerta temprana. su mal comportamiento es recompensado con una dosis de placer químico en su cerebro que le hace repetir el comportamiento una y otra vez. Continuará...

 

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