4 de dic de 2021

*Dalia. 17/03/2020

(Segunda de cinco partes)


Por OFICINA | martes 17 de marzo del 2020 , 05:37 p. m.

Por Dora Martínez

Cuando terminaron Bruno dijo:

No me imaginé que pudieras traicionar la amistad, Lalo. Te voy a pedir que no te vuelvas a presentar en mi casa ni me vuelvas a hablar.

- No me interesa tu amistad Bruno. Puedes estar tranquilo, no eres mi amigo ni estoy de tu lado, para mi eres un patán, un cobarde que aprovecha su fuerza para maltratar a las personas.

Dalia estaba sorprendida de lo que escuchaba.

Caminaron al elevador y Lalo comentó: si hubieras venido sola , yo creo que te hubiera golpeado, está trastornado de coraje. Me di cuenta del odio en su mirada.

Dalia agradeció su apoyo, tomó su coche y se fue.

Dio varias vueltas por la calle, se detuvo en un parque hasta que decidió irse a meter a un hotel.

Pasó el domingo tirada en la cama con una depresión fuerte. Llorando y desahogándose .Por la noche se comunicó con su madre.

- Hola ma, ¿estás ocupada?

- No  ¿qué pasa? ¿ Qué andas haciendo a estas horas?

- No te vayas a asustar, estoy bien, estoy bien físicamente, pero me encuentro sola en un hotel porque ayer Bruno me sacó de su casa a empujones, y sucedió delante de su familia, después de la fiesta.

Ayer me quedé en casa de Lalo y Karla y hoy fui a sacar unas pocas de mis cosas.

Mañana tengo que dejar el hotel y no tengo a donde ir. ¿Puedes venir a ayudarme para irme a tu casa?

Maru escuchó en shock a su hija.

- Por supuesto hija, ¿dónde estás, dónde te veo?

- Estoy en el Hotel del Parque, pero mañana tengo una entrevista en la colonia Roma, te veo por allá o después me voy a tu casa. Traigo el coche cargado de cosas y no lo puedo dejar en la calle. Lo meteré a un estacionamiento cerrado.

- Como tú prefieras. ¿Te sientes bien para poder manejar? ¿Cuéntame qué pasó?

Así pasaron parte de la noche hablando de lo sucedido. Luego Dalia durmió pocas horas. Durante la noche recordó los episodios de violencia que vivió con Bruno. Se sentía tonta por haber mantenido la esperanza que las cosas cambiarían, ansiaba que amaneciera y terminara con ese dolor que le provocaba la situación que vivía. Sabía que a partir del día siguiente le debía dar vuelta a la hoja y empezar otra historia.

Durante la semana, Dalia se dedicó a asistir a entrevistas de trabajo y se acomodó en la casa de su señora madre. Buscó un departamento en renta para cambiarse y así ocupó su tiempo y su mente. Se sentía muy incómoda regresando a vivir con su familia. Escuchó algunos consejos de su madre y de sus amigas, quienes le sugirieron ir a terapia y superar esta ruptura tan abrupta y recuperar su autoestima y las humillaciones de las cuales se sentía responsable.

Una de las amigas le dio el dato de una terapeuta que lleva proyectos de protección a la mujer en dependencias de gobierno.

Paralelamente resolvió sus necesidades. Encontró un departamento muy lindo compartido con otra mujer joven, estudiante y empleada. La madre de Dalia la apoyó económicamente y pudo habitar el departamento.

Dos semanas después Dalia le pidió a su madre que la acompañara a sacar sus cosas del departamento de Bruno, ya habían quedado que el miércoles a las cuatro de la tarde la esperaba. Le pidió que no le dijera nada a Bruno y que actuara como si nada hubiera sucedido. Dalia quería que no se suscitara una pelea entre su madre y Bruno.

Bruno le había pedido que fuera sola porque quería platicar y terminar en buenos términos su relación. Pero Dalia ya no creía que fuera a ser una plática tranquila, no le dijo que iría con su madre.

Fueron el día y la fecha acordada, Dalia iba sudando de nervios. Cuando Bruno abrió la puerta y vio a la señora Maru se sorprendió y su reacción fue de enojo.

Te dije que vinieras sola, le dijo discretamente. Buena estrategia venir con tu madre.

- Pasen, dijo amablemente. Les ayudó a acercar las cajas de libros al elevador, están muy pesadas.

- No te molestes, dijo Dalia, nosotras podemos

- Bueno, como quieras.

Se metió a su recámara y esperó a que terminaran de sacar las cosas, algunas ya las había empacado Bruno, adornos, cuadros y letreros, aventados dentro de una caja, el escritorio de cristal desarmado y los tornillos en una bolsa. Las cosas de la cocina: licuadora, jarras, juego de cuchillos y la lámpara de buró estaban sin protección tiradas en un rincón junto a la puerta.

Lo bueno es que Dalia se había preparado llevando unas cajas de cartón; las armaron afuera en el pasillo del edificio y fueron sacando poco a poco todo.

Cuando terminaron Dalia le dijo que enviaría una camioneta por la lavadora y al técnico para desinstalarla. Bruno dijo que no porque era de él y que no se la iba a entregar.

- Aquí no te vuelves a parar a partir de este momento. Voy a dar aviso que no puedes entrar al edificio en ninguna circunstancia. De una vez revisa que no se haya quedado nada tuyo, porque lo que olvides no te lo voy a dar. Así vamos a terminar las cosas entre tú y yo , todo por no haber venido sola.

Dalia guardó silencio. Alcanzó a su madre en el elevador y se fueron sin mirar atrás.  Cuando llegaron al estacionamiento, se asustaron de ver a Bruno junto a la camioneta de Maru.

Vengo a revisar que no te lleves nada mío en tus libros. Dijo cínicamente y con prepotencia. Maru reaccionó y cerró la cajuela de golpe y le dijo: a partir de este momento, tú no mandas ni dices qué hacer. Vete al demonio. Dalia soltó una risa burlona, subieron a la camioneta y se fueron.

Pasaron los días mientras Dalia se acoplaba a su nuevo departamento, a conocer la colonia; y una que otra vez sacaba la tarjeta de la terapeuta… hasta que se decidió hacer una cita.

CAPÍTULO 2

Regina la Terapeuta

Bienvenida Dalia. te agradezco mucho que hayas decidido venir conmigo, esto es un acto de gran valor y de responsabilidad venir a depositar tu confianza con un profesional y te agradezco infinitamente me hayas elegido.

Ten la seguridad que yo soy una especialista en temas de violencia de género y vas a encontrar la ayuda que necesitas.

- Gracias Regina, me dieron las mejores referencias de su experiencia profesional y por eso estoy aquí.

Me siento muy lastimada por los episodios de violencia que viví con mi expareja. Me siento muy asustada, siento que me persigue y me vigila, ahora que vivo en un nuevo lugar, siento que me persigue del trabajo a mi casa y ya sabe dónde vivo. Creo me va a atacar en la calle en cualquier momento. Estoy enloqueciendo… Continuará...

 

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