4 de dic de 2021

*DALIA. 07/04/2020

Última parte


Por OFICINA | martes 7 de abril del 2020 , 05:32 p. m.

Por Dora Martínez

 

Después de vivir estas situaciones que no me hacían mella, realmente yo no soy celosa en extremo, pero sí pido respeto a mi persona. Estábamos como en el tercer mes de estar saliendo, sucedió que habló seriamente de irme a vivir con él, sin casarnos para conocernos más y acoplarnos a la vida en pareja, me ofrecía todo. Como dije era ENCANTADOR.

Hicimos una reunión para que mi madre conociera a sus padres y comunicamos la decisión de irnos a vivir en pareja. Mi madre lloró un poco, dijo que, de emoción, tal vez era porque yo no veía en Bruno lo que ella no me podía decir. Dijo que para ella era muy sorpresiva la decisión de vivir juntos porque le parecía que era muy poco tiempo el que llevábamos tratándonos, pero que respetaba. Que parecía que era una cuestión de modernidad y no de amor, pero que tal vez el amor llegaría con el trato continuo. Que le pedía respeto y cuidados para mí y que deseaba que fuéramos una pareja feliz.

La señora Luz dijo que me aceptaba como una hija, que lo poco que me conocía era una persona linda por fuera y por dentro. Que su hijo era un muchacho educado, responsable y respetuoso con las mujeres.

Don Fernando dijo que también le era una sorpresa muy agradable, que él apoyaría a su hijo con el buen consejo, pues la vida en pareja no es sencilla y que estaría junto a nosotros para todo lo que necesitáramos. Sin duda fueron unas palabras muy conmovedoras.

Días después hice mi mudanza, cargamos todas mis cosas personales y algunos muebles en su camioneta y mi cochecito. Hubo emoción y alegría la primera noche que pasamos juntos. Mucha pasión, mucho sexo. Al paso de los días su relación conmigo se volvió un poco obsesiva, creía yo que nada grave,  de repente me esperaba afuera del trabajo, según él para darme una sorpresa, me llevaba una flor o ramos de flores, cada vez.

El 15 de septiembre, mi madre nos había invitado a pasar una noche mexicana en su casa, organizaron la fiesta con sus vecinos y amigos. Para empezar mal el asunto de las convivencias, me dijo que como era viernes y tenía auditoría no podría venir hasta la noche, que a las 2 de la tarde no, entonces tratando de mediar la situación le dije que yo me adelantaba y llevaba los postres que nos tocaba de la cooperación del menú. Yo decidida a que no me echara a perder el plan salí del departamento, le dejé su atuendo a la mano y que se sintiera en libertad de llegar conmigo a la hora que pudiera.

Pero las cosas no las interpretó de la misma manera.  Llegó muy enojado a la fiesta, estuvo de jeta, cenamos, vimos la ceremonia del grito y estuvo observando cómo me trataban los vecinos de mi madre, cabe mencionar que son matrimonios con hijos.

Repentinamente se despidió, dijo estar muy cansado y como niña regañada me fui con él a la recámara de visitas. Obviamente ni se durmió porque estaba abajo en el jardín con la fiesta en su apogeo. Siguió la bailada y siguieron echando trago, apenas lo bueno iba a comenzar.

Tenía la televisión a todo volumen y no hablaba conmigo. Así pasamos la noche hasta las 4 de la mañana que se acabó la fiesta. Desde ese día no dejamos de discutir, todos los días había un motivo.

Las ofensas iban aumentando de tono y comenzó a correrme de su casa cada semana. Yo trataba de ser prudente y no hacerle caso, pero era muy desagradable, desgastante y humillante vivir así.

Un día me cansé y me fui con mi madre, no le platiqué nada, le dije que Bruno estaba de viaje y no quería estar sola.

Pasó el fin de semana y hasta el lunes por la tarde llegué al departamento. Me recibió sin problema, sumiso pidiendo perdón por sus palabras y otra vez a justificar sus actos y a rogar que no lo dejara.

Siguieron los malos momentos hasta que ocurrió lo de diciembre, los golpes, el encierro, los insultos y todos los episodios que ya conté.

CAPÍTULO  4

Sesión de terapia

Estamos en la etapa de conocer la raíz del problema, echarse la culpa de las reacciones de otra persona no ayuda.

Hay mucho trasfondo en ti , ¿qué te lleva a aguantar estas actitudes en tus parejas? Debemos analizar lo que hubo antes en tu vida familiar y tu relación con los hombres de tu núcleo familiar (abuelos, tíos, hermanos, padre) básicamente;  y tus anteriores relaciones de novios.

Buscar dónde hubo infidelidad, traición, abandono, maltrato y el por qué. Nos llevará tiempo tratarte.

Ahora lo recomendable es sacar tu dolor, vivir tu duelo, llorar si eso sirve para desahogarse. El siguiente paso es hablarlo hasta que deje de doler. Sacar rencor, odio o toda manifestación de malestar.

Poner la atención en el futuro inmediato, trazar tu proyecto de vida personal y ocuparte de ello. No puedes caer en la tristeza y la depresión, te pueden enfermar. Somatizar los conflictos emocionales enferman de gripa, diarrea, tos, alergias, etc.

Saliste avante del riesgo de ser una estadística más de feminicidio. Corriste a tiempo para salvar tu vida. Eso es ser valiente. No tienes por qué tener miedo ni vivir con psicosis.

Para él ya no eres objetivo, no se va a esforzar en seguirte, vigilarte, acosarte o matarte.  Para él ya no existes, ahora pondrá sus ojos en otra víctima.

La capacidad de las personas para superar circunstancias traumáticas se llama RESILIENCIA.

La Resiliencia potencia la felicidad y te lleva al éxito en la vida. Para allá vas… en poco tiempo te sentirás como una guerrera poderosa y tan fuerte que no habrá tormenta que te tire fácilmente.

Recuperarás tu seguridad y tu autoestima y, sobre todo reconocerás, superarás y evitarás a cierto tipo de hombres en tu vida futura. FIN

 

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