13 de jun de 2021

ANDREA

(Primera parte de tres) Por Dora Martínez


Por OFICINA | martes 7 de julio del 2020 , 07:18 p. m.

¡Bájate o te pego un tiro! ordenó el delincuente.
Andrea  aterrada se bajó del camión. El delincuente la abrazó como si fuera su pareja pero le apuntaba en la cintura con una pistola.
iba rumbo a su casa después de cerrar su estética. Pensó que la iban a  secuestrar o asaltar  llevaba en su bolsa la venta del día.
-           ¡Con qué te crees muy lista no!. ¡Bien sabes que ese dinero no es tuyo! piensas que te cayó del cielo o qué!
-           ¿Cuál dinero ?, preguntó. Lo que traigo es del negocio, no es tuyo.
Ya en la calle el delincuente le dijo:
-Mira pendeja, me refiero a lo del banco, ese dinero nos pertenece. Te voy a dar dos días para que lo regreses. Lo vas a llevar discretamente  a donde te diga. Cuidado y sueltes la lengua porque te mueres. Ya sabemos donde vives,  sabemos que tienes una chamaca, si te apendejas, se va a morir hasta el perro de tu casa. Ya están vigilando a tu padre y a tu vieja; así que ya sabes… pobre de ti si te equivocas.
Te van a hablar al teléfono de la estética de parte del comandante Méndez.
El delincuente la tenía acorralada en la banqueta como si la fuera a besar. Nadie a su paso podía ver que tenía una pistola en el estómago. La soltó suavemente después de la advertencia. Cruzó la calle y se subió a un colectivo de regreso.
Andrea confundida y aterrada sacó su celular y llamó a Martín su pareja.
-           Estoy en el bulevar, me acaban de asaltar, ven por mi por favor.
-           ¿Estas bien?  ¿Te lastimaron?,  voy para allá, dijo Martín.
-           Sí estoy bien, no me lastimaron, pero estoy muy asustada. Estoy en la esquina del súper donde está la base de los colectivos.
-           Sí ya voy, espérame donde haya gente… no estés sola por favor.
 
Los choferes de la base, observaron que estaba temblando y muy pálida.
-¿Se siente bien señora?, dijo uno de ellos, Quiere sentarse aquí no se vaya a desmayar.
-Gracias sí aquí en su banquita me espero a que vengan por mí.
-           ¿Qué le pasó?  ¿Usted es la señora que va para Santiago todas las tardes no? Ya me ha tocado llevarla.
-           Sí señor muchas gracias. Me asusté un poco, estaban asaltando el camión y me alcancé a bajar.
-           ¡Ay señora qué mala suerte!, ya nos habían dicho que hay una banda asaltando en esta ruta. Cuídese mucho o que vayan por usted. Uno de los compañeros está haciendo rutas todo el bulevar hasta la glorieta del museo. Si le ayuda a no exponerse, avísenos para pasar por usted.
-           Muchas gracias…creo que sí lo haré.
LLegó Martín en su Chevy azul, bajó por ella y tomaron camino a casa.
Andrea al verse segura pudo llorar, tuvo una crisis nerviosa, no podía respirar.
-¿Qué pasó? Cálmate , no te pasó nada…
-           Ya aparecieron los dueños del dinero del banco, son unos delincuentes que están ligados con la policía local. Me dieron dos días para entregárselo y me van a llamar…
El maldito delincuente dijo que me iba a llamar un comandante Méndez, seguramente es para decirme dónde le entregaré el dinero.
Tú que conoces a los del sector ¿sabes quién es?
-           ¡No hombre! cómo crees que te van a dar un nombre verdadero, dime cómo era el maldito.
-           Pues con facha de narco, alto,  robusto, con  bigote, ojos grandes, hablaba como con tono norteño, pero no tan marcado, tal vez como del bajío…  o por ahí…  traía botas, mezclilla y camisa de cuadros azul y una chamarra que escondía su pistola debajo Del brazo.
Nadie se dio cuenta que fue sobre mÍ y me amenazó, se comportan con mucha serenidad, no me bajó a jalones ni siquiera llamó la atención. -No le vayas a decir nada a Eli ni a mis papás. vamos a decir que fuiste por mÍ porque me caí al bajar del camión y me lastimé el pie. Ya que se duerman hablamos de esto.
Llegaron a casa,  Martín ayudó a preparar la cena y Eli su hija fue a la cama después de terminar su tarea.
Eran las once de la noche cuando todos apagaron las luces de sus cuartos. Los padres de Andrea cenaban en su cuarto viendo la tele, no se dieron cuenta de lo mal que llegó Andrea. Cuando Martín fue a poner el candado al portón y apagar la luz del patio, vio que sus suegros ya descansaban.
-           A ver dijo Martín ¿cómo estuvo todo, te siguieron, se subió al camión junto contigo?
-           No me di cuenta si se subió atrás de mÍ. En la parada había cinco o seis personas, pero no vi si al final se subió él. Continuará...

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