13 de ago de 2020

Oportunidad de vida

*El trasplante de órganos es también amor y agradecimiento, asì define Emmanuel Mondragón Pérez la ocasión q


Por OFICINA | martes 21 de mayo del 2019 , 05:24 p. m.

*El trasplante de órganos es también amor y agradecimiento, asì define Emmanuel Mondragón Pérez la ocasión que tuvo de recibir un riñón, por eso quiere promover la donación de órganos en su municipio, estado y país.

 

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

 

Oportunidad de vida, amor y agradecimiento, esto es un trasplante, dice convencido el joven Emmanuel Mondragón Pérez, vecino de la segunda de El Llano en Tula, quien fue trasplantado de un riñón hace casi seis años, cuando apenas tenía 18 años de edad y hoy con 24 dice que si tuviera frente a él a los familiares de la chica que se convirtió en su donadora les diría “muchas gracias”.

Entrevistado por primera vez en el 2013 en este bisemanario cuando dijo que su enfermedad denominada insuficiencia renal crónica era una guerra y que la iba a ganar, hoy Emmanuel vuelve a decir lo mismo pero reconoce que ganó una batalla porque un trasplante no es garantía de nada y de por vida seguirá tomando medicamentos hasta que el órgano deje de funcionar de nuevo.

Con la facilidad de palabra que seguramente le da la afición a la lectura, el joven lo que quiere ahora es promover la donación de órganos, pero antes que nada la prevención. Quiere empezar por el municipio, para después abarcar el estado y por qué no, el país, dado que falta cultura en este sentido.

Hizo referencia a que Europa, España ocupa el primer lugar en donaciones de órganos y hasta se pueden dar casi el lujo de tirarlos; pero en México no ocurre y recuerda que cuando entró en lista de espera era el número 599; logró la donación por su edad, 18 años, y por la constancia que tuvo de buscar ese regalo de vida que finalmente recibió de parte de una chica de 17 años de edad.

El Centro Médico de La Raza, en la Ciudad de México, prácticamente ya le dio de alta, pero debe continuar con sus medicamentos, con una dieta y cuidados especiales, porque no puede asolearse demasiado, ni estar en lugares fríos y tampoco cargar objetos muy pesados.

Pero esto es mucho mejor que tener que recibir diálisis y hemodiálisis, además de sentir que la vida pendía de un hilo. Emmanuel asegura que si le hubieran dado a elegir entre su enfermedad y la muerte, hubiera optado por ésta última; dado que así le habría evitado el gasto a su familia y al mismo Estado, porque está consciente que con los impuestos de todos le dan atención en instituciones públicas a personas que como él tienen un mal.

A veces, dice, se le culpa a los políticos de todo, pero falta prevención en materia de salud y ello depende de cada persona. Aunque las autoridades igual deben hacer lo que les corresponde, en Hidalgo ya está el Centro Estatal del Trasplante, pero les falta más como un lugar en dónde realizar los trasplantes.

Narra el joven que cuando tenía 17 años le detectaron la enfermedad, comenzó con síntomas como cansancio, moretones y vómito. Entró en lista de espera del órgano en el 2013, un martes 27 de septiembre y para el jueves le hablaron para el trasplante, pero fallaron los riñones que le iban a donar.

Ese fue su primer intento fallido, porque en noviembre le volvieron a hablar, se dio entonces el protocolo, las muestras de sangre y se convirtió en el primero de cuatro de los que llamaron. Pero le faltaba el número del Cenatra (Centro Nacional de Trasplantes) y cuando ya lo obtuvo llegó tarde pues ya le habían dado los riñones a otra persona.

No decayó, al contrario, recordó las palabras de uno de los primeros doctores que lo atendió: todo está en la mente. Era el domingo 1 de diciembre del 2013 cuando le dijo a su madre con total seguridad que el siguiente martes 3 lo trasplantarían; sin embargo, no dejó de ir a su diálisis el lunes aún con la sensación de que al día siguiente se daría el milagro.

Efectivamente le hablaron el martes, estaba solo, sin nadie que lo acompañara a La Raza, en la Ciudad de México, hasta que logró que una prima fura con él. Comenzaron los protocolos; le sacaron la diálisis y le hicieron una recarga; para entonces ya estaba su mamá. Creció su optimismo y no deja de reconocer el apoyo de la doctora Cano.

Recuerda que dijo ante todos los que estaban presentes que quería ser donador de todos sus órganos, menos de sus riñones, porque a esos habría que dárselos a los perros. Y hoy convencido sigue diciendo que es donador. No se le olvida que perdió a un tío por la misma enfermedad.

Ya trasplantado a los cinco días el ultrasonido reveló que el riñón había pegado bien, incluso como si hubiera crecido con él. Sin embargo, por un error le da infección en las vías urinarias, sigue dormido y tiene que tomar un medicamento de 335 mil pesos, bajo costo a comparación de la diálisis.

En La Raza le dicen que es rechazo al riñón, analizan sus síntomas y determinan finalmente que no lo es y que se trataba de una bacteria; a los tres meses le quitan el catéter. A los cuatro años de trasplantado le dijeron que estaba subiendo de peso, por lo que reconoce que le ganó la confianza. Lo obligan a perder los diez kilos extras y determinan realizarle una biopsia. En esa época fallece su abuela y complica su situación, pero su fuerte determinación hace que después de la cirugía ya estuviera caminando solo.

Aparece la posibilidad de que el sobrepeso que tenía hiciera que se presentara rechazo al riñón; convencido de que todo está en la mente decidió que en su cuerpo manda él y se concentró en no permitir que volviera otra vez a ganarle la enfermedad. Evitó recibir la hemodiálisis, lo envían a Pachuca, le dan de alta, pero con dieta y algunos medicamentos.

Y aquí sigue ahora con firme intención de promover la donación de órganos, eso quiere para Tula, en el entendido de que depende del mismo ciudadano, y no del gobierno. “No necesitamos comer mucho, puede ser de todo, pero cuidando las porciones”, recomienda.

Hace memoria para decir que en Michoacán, en el 2017, según hallaron una caja de un tráiler con niños a los que les habían sacado los órganos; entonces culparon a quien era todavía presidente de México, Enrique Peña Nieto, cuando en su entender no se daría esa ilegalidad si existiera mayor cultura de donación.

Emmanuel fue prematuro, nació a los seis meses y medio de gestación, lo que pudo ser determinante para su enfermedad; otros le dicen que fue hereditario por los casos que se presentaron en su familia y esto lo sabrá si tiene hijos que igual tengan el mal. En este aspecto ya decidió no engendrar, no quiere arriesgarse, es mejor adoptar, asegura.

Con nueve cirugías a los 24 años de edad, este amante de la política le ganó una batalla a la muerte, aunque todavía no la guerra. Hoy agradece que su papá no haya querido donarle un riñón, porque quizá no hubiera aceptado bien el órgano como le ocurrió con su donadora.

Respecto a las recientes declaraciones del cantante Vicente Fernández, quien rechazó un hígado, opina que es ignorante porque cuántos dieran en estar en su lugar o en el de él de recibir vida a través de un trasplante.

Hace Emmanuel un reconocimiento a su madre que nunca se quebrantó, al menos no frente a él. Su hermano ha sido de sumo apoyo. Recibió total respaldo de su familia y es importante tanto para los trasplantados, como para los donadores. Antes quiñes querían hacer una buena obra tenían que asentarlo en un documento frente al Notario Público, hoy en un papel simple lo puedes dejar ya estipulado.

En el estado, comenta, ya se le pone en la credencial la decisión de donar; pero falta mucho por hacer en el tema; “porque quiero que Hidalgo sea para los hidalguenses y Tula para lo tulenses”, así explica su deseo que los órganos de aquí se queden en este lugar. Pone como ejemplo al Estado de México que en donaciones superó a Guanajuato y a Guadalajara, Jalisco.

Está dispuesto este joven a aferrarse a la vida hasta el final, hasta que el riñón ya no le funcione. Mientras tanto se cuida, para que no quede en él, dejó de comer pollo y carnes, casi es vegetariano y toma constantemente agua. “Si llega a fallar que sea por obra suya y no por mí”, se refiere de esa manera a su riñón.

Dedicado a las ventas de gelatina y de bisutería, tuvo que dejar una de sus pasiones, la danza; pero espera regresar con mayor fuerza al igual que a sus estudios que truncó en la preparatoria. Emmanuel nació y renació en La Raza, pero toda su familia es de Tula y deja

Prevención, constancia y sacrificio, son las tres palabras en las que resume un consejo para los jóvenes. *NI*

 

 

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