29 de may de 2020

Joven tulense, Premio a la Juventud en la categoría de discapacidad

*No hay barreras para jóvenes como José Ángel Acevedo Gómez, quien cursa el quinto cuatrimestre en el Cobaeh de Tula


Por OFICINA | martes 26 de noviembre del 2019 , 08:16 p. m.

Por MARLENE GODÍNEZ PINEDA

 

José Ángel Acevedo Gómez, joven tulense, obtuvo el Premio de la Juventud en la categoría de discapacidad de integración en la categoría B, lo que ha llenado de orgullo a sus padres y por supuesto a la escuela que lo propuso, el Cobaeh de Tula.

La madre del joven, la señora Graciela Gómez, se dijo feliz de esta oportunidad que le dieron a su hijo en el Cobaeh y ahora con el premio; porque aquí le abrieron las puertas desde el primer día incluso con su discapacidad; tiene síndrome de Down.

Expresó la señora que no se esperaba ese recibimiento en el Cobaeh porque ahí le han dado un muy buen trato a su hijo como en ninguna otra escuela de Tula; incluso fue su directora la que propuso a Angelito, como cariñosamente lo llaman.

Este premio se le otorga a Ángel por el esfuerzo de acudir a la escuela y trabajar; por ello recibirá próximamente  de manos del gobernador su reconocimiento y su premio.

Para la madre de Ángel la discapacidad no es una barrera y ahora que está inmersa, y al ver  muchos chicos con diferentes discapacidades, sabe que dan  muchísimas experiencias porque logran desarrollar habilidades.

“Ellos nos enseñan a nosotros porque no nos dábamos cuenta de hasta dónde llegan a desarrollarse y son tan capaces para tener una vida digna y vivir plenamente”, expresó la señora Graciela.

Ángel tiene 20 años y seguros están que terminará el bachillerato. A la escuela, en donde cursa el quinto semestre, acude acompañado de un maestro sombra. No han hablado todavía de la posibilidades de que asista a la universidad, porque no es un tema sencillo y aunque tampoco imposible.

Recuerda la madre de Ángel que cuando Ángel entró al jardín de niños y luego a la primaria no había tanta apertura en las escuelas como ahora que es ya más común ver en las aulas a chicos con discapacidad; es decir,  tienen menos problemas para entrar a la escuela.

Eso les da gusto porque ellos pueden lograr hacer alguna otra actividad que no sea barrer y trapear; no se sabe, dijeron hasta dónde pueden llegar porque hay personas con parálisis cerebral con una gran inteligencia y que desarrollan muchísimas habilidades.

El camino, reconoce, no ha sido fácil como no lo es para nadie con un hijo con alguna discapacidad. Se sigue un recorrido que a veces no se llega a imaginar entre quienes no tienen no se enfrentan a este reto.

La familia tiene un proyecto personal con una cafetería en la que contratan a personal con discapacidad, precisamente para demostrar que pueden trabajar y desarrollar sus habilidades. *NI*

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