22 de ago de 2019

Así era Tula cuando se creó el estado de Hidalgo

Colaboración especial *Primera de dos partes.


Por OFICINA | martes 15 de enero del 2019 , 06:41 p.m.

Por Hugo Santiago Sánchez

 

Hoy 16 de enero el estado de Hidalgo cumple 150 años de su erección. El festejo denominado sesquicentenario, conmemora la promulgación del decreto de creación de la entidad, por parte del presidente de la república Lic. Benito Juárez García, el 16 de enero de 1869.

La entidad hidalguense fue conformada por territorio que anteriormente le perteneció al Estado de México, entre el que se encuentra la actual región de Tula – Tepeji.

Cabe destacar que Tula fue creado como Partido y Distrito el 6 de agosto de 1824 por la Ley Orgánica provisional para el arreglo del gobierno interior del Estado de México, colindando con Alfajayucan, Chapantongo, Mixquiahuala, Tepeji, Tlaxcoapan y Xilotepec.

Asimismo mientras Tula perteneció a la entidad mexiquense fue Distrito, comprendiendo varios Partidos como Huichapan, Ixmiquilpan, Zimapán y Jacala (1855). También Tula fue Departamento Imperial durante el Segundo Imperio Mexicano (1863-1867), cuando Maximiliano de Habsburgo y Carlota Amalia de Bélgica gobernaron la nación mexicana, por imposición de Napoleón III.

Al hacer frente a la intervención francesa, el 7 de junio de 1862 el presidente Benito Juárez dividió al Estado de México en tres distritos militares, el segundo de los cuales conformó el actual territorio hidalguense, incluido el Distrito de Tula.

Para la época de la erección del estado de Hidalgo (1869), el pueblo de Tula apenas había alcanzado ocho años antes el título de Villa, por parte de la legislatura mexiquense que en el decreto No. 45, del 14 de noviembre de 1861, estableció que a partir de esa fecha se denominara “de Allende”; en honor al héroe de la independencia Ignacio Allende.

Cabe destacar que en el lapso en que el grupo de diputados impulsaban la creación del estado de Hidalgo (1868), los ayuntamientos que deseaban pertenecer a la nueva entidad enviaron una serie de comunicados al Congreso de la Unión, en los que solicitaron apresurar el proceso o bien considerar provisionalmente erigido el nuevo estado.

Entre ellos se encontraron los ayuntamientos de Tula, Atotonilco el Chico (de Tula), Mixquiahuala, Chapantongo, Atitalaquia, Tlaxcoapan, Tezontepec de Aldama, Tetepango y Tepetitlán. Lo anterior según refiere el libro “La Creación del Estado de Hidalgo” de Juan Manuel Menes Llaguno.

VILLA DE CALZADAS Y HUERTOS

La población era para entonces una provinciana villa, de risueños paisajes, en cuyas colinas o campiñas era posible encontrar los vestigios del pueblo tolteca; esto a decir de don Antonio García Cubas, que en febrero de 1873 redactó un informe sobre la exploración de las ruinas de Tula, para la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

En su relato al que denominó “Ruinas de la antigua Tollan”, García Cubas consigna que en la Villa de Tula había hermosas calzadas sombreadas por el follaje de los árboles, sus casas eran de un solo piso, con numerosos huertos y su población no alcanzaba los mil habitantes.

Narró que la gente cultivaba maíz, trigo y cebada de buena calidad “artículos que rinden cien cargas por una de sembradura”; en tanto que se criaban en las haciendas de alrededor y en la propia población, vacas, ovejas, cabras, cerdos y caballos.

Mientras que en los cerros habitaban animales salvajes, actualmente desaparecidos en la zona, como leopardos, gato-monteses, lobos, coyotes y venados; además de liebres, conejos, tuzas, conchuelas, pachones, ardillas, tejones y tlacuaches.

También describió que en los potreros había víboras de cascabel, hocico de puerco, coralillo, culebras y alicantes, “las tres primeras muy venenosas, pues su mordedura causa la muerte a quien con brevedad no es atendido”.

Además de aves como los cuervos, quebrantahuesos, tórtolas, gavilanes, águilas, tordos, golondrinas, gorriones y calandrias. Igualmente lagartijas, escorpiones venenosos, camaleones, sapos, tarántulas y arañas venenosas, avispas, zacatón, abejas, mariposas, chapulines, moscones, cochinillas y hormigas.

LA MAYORÍA HABLABAN OTOMÍ

García Cubas detalla en su informe que en 1873 todo el municipio de Tula tenía una población de 5 mil 83 habitantes, que hablaban español y otomí, dominando principalmente este lenguaje indígena.

Estaban sujetos a la municipalidad los pueblos de San Miguel de las Piedras, Xochitlán, San Andrés, Sacamilpa (Zacamulpa, hoy perteneciente a Atotonilco de Tula), Bomintzhá, San Lucas, Santa María Ilucán, San Miguel Unido, San Marcos, San Lorenzo, Santa Ana, Michimaloya y San Francisco.

Además de los barrios El Huerto y El Llano, las Haciendas de San Antonio Tula, Molino de Jazo, Bojay y Dengui, y la propia Villa de Tula (Cabecera municipal). 

Cabe destacar que García Cubas fue el primer investigador de la época moderna, en dar a conocer que en la Villa de Tula se encontraban enterrados los vestigios arqueológicos de Tollan, la capital de la Cultura Tolteca.

INSEGURIDAD, NADA NUEVO

Tal como ahora, al alumbramiento del estado de Hidalgo había graves problemas de inseguridad que afectaban a sus habitantes; los delincuentes sembraban el pavor en las grandes y pequeñas poblaciones, en las haciendas y rancherías, burlando a las autoridades.

El hampa conformaba las llamadas “Gavillas de Bandoleros”, grupos de hombres que se unían para delinquir, robando ganado, asaltando casas y diligencias en los caminos; sin dejar por un lado los ultrajes a mujeres y los secuestros de personas de importante condición económica.

El Periódico Oficial del Estado de Hidalgo, del 4 de mayo de 1870, da cuenta de uno de estos grupos de salteadores de caminos, la llamada “Gavilla de Candia”, que hasta con 20 hombres asolaron al Distrito de Tula “que robaban y hacían su agosto cada vez que se les presentaba la ocasión”.

“Perseguida por la fuerzas del Estado sin intermisión se disolvió para reunirse en mejores tiempos. Pero debido a la actividad del ciudadano gefe político de Tula, se ha logrado aprehender a Sixto Monroy, a un tal Falcón y a otros dos de los de la misma Gavilla, a quienes juzga el ciudadano gefe político, espresado, conforme a las disposiciones vigentes”, señala el texto aparecido en la sección “Gacetilla” de la publicación.

Llegó a ser tal el clima de inseguridad que el propio Gabriel Mancera, uno de los impulsores de la creación del estado de Hidalgo y uno de los hombres más ricos de su tiempo, fue plagiado el 15 de febrero de 1869 en Apan, como lo refiere la obra “La Creación del Estado de Hidalgo”. El potentado, de origen pachuqueño, logró escapar de sus captores dos días después y regresó sano y salvo a su casa en la Ciudad de México.

UNA GRAN EPIDEMIA

A finales del Siglo XIX seguían existiendo graves problemas de salud en México, ante la ignorancia y la falta de medidas sanitarias de la población; aunque la época de las graves epidemias había terminado un siglo antes, de vez en vez aparecían en las poblaciones de provincia, generando muerte y desolación a su paso.

En Tula ocurrió algo parecido en 1870, apenas un año después de la creación de la entidad. El Tomo I del libro “Historia del Poder Legislativo Hidalguense”, refiere que la I Legislatura, electa todavía en el marco de la Constitución y la Ley Electoral del Estado de México, determinó el 3 de marzo de ese año que se exceptuara del pago de adeudos por contribuciones personal y municipal “a los vecinos de Tula, atacados por la enfermedad con el nombre de Matlazahuatl”, según el decreto No.31.

Dicha enfermedad, que de 1737 a 1739 provocó una amplia y mortífera epidemia que asoló al entonces Virreinato de Nueva España – actual México –, se pensó en el Siglo XIX como una combinación de tifus y fiebre tifoidea. Mientras que investigaciones modernas han determinado que pudo tratarse de peste, tifus o una forma de hepatitis, aunque no hay certeza por sus variados síntomas.

Su nombre en náhuatl “matlazahuatl”, viene de “matlatl”, red o grupo y “zahuatl”, erupciones o granos. Las afectaciones en Tula por este mal debieron de ser muy graves, al grado de que la I Legislatura, que fue Constituyente, determinara la condonación de los impuestos para un gobierno estatal que apenas estaba conformándose y que apenas tenía a su primer gobernador electo, Antonino Tagle. Continuara...

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