17 de abr de 2021

*Vamos bien pero la violencia sigue.

Para muchos resultó extraño que el gobierno federal al dar a conocer el próximo inicio de actividades de la Guardia Nacional, no&


Por OFICINA | martes 16 de abril del 2019 , 06:08 p. m.

Para muchos resultó extraño que el gobierno federal al dar a conocer el próximo inicio de actividades de la Guardia Nacional, no  hayan incluido al estado de Hidalgo y en particular a esta zona de Tula, como una de la regiones en donde la nueva corporación deba hacer presencia para evitar más hechos de violencia como de los que todos somos testigos han ocurrido en los últimos meses aquí.

De acuerdo a información oficial la nueva Guardia Nacional habrá de llegar a 45 ciudades de 26 entidades del país. Es decir solamente en seis estados no  estará y una de esas entidades consideradas de las más seguras de México, es justamente la de Hidalgo. Para efectos estadísticos decir que estamos en “Hidalgo Seguro”, se escucha bonito, pero  la realidad es la que todos vivimos y padecemos.

Esta decisión resulta sin duda sorprendente debido al ya innumerable número de muertes violentas que han ocurrido sobre todo en la zona de Atengo, San Gabriel y Achichilco, comunidades todas pertenecientes al municipio de Tezontepec de Aldama. Y clima del que no está exento el vecino municipio de Tepetitlán en la parte de Anaya sobre todo, y de Tula en la zona de Santa Ana Ahuehuepan y pueblos circunvecinos como San Francisco Bojay colonia.

Se sabe que el motivo principal de este clima es en su origen  el robo de combustible, con todo y que debido a las estrategias del nuevo gobierno, las tomas clandestinas han disminuido considerablemente. Pero se ha comentado que las pocas que aún quedan, han dado lugar a la pelea de los grupos por su posesión y explotación con las consecuencias sangrientas que ya conocemos. Incluso se ha comentado de la llegada a esta región de gente dedicada a lo mismo en otras entidades.

A nivel nacional el tema de los homicidios sigue a la alza con todo y las acciones del gobierno de López Obrador, a quien por supuesto no vamos a culpar de este muy violento primer trimestre del 2019 que para muchos es el más violento desde que se lleva una estadística de hechos de este tipo.

Tenemos claro que no se trata de cuestionar al presidente como ocurrió en fecha reciente con el periodista Jorge Ramos. Esa vez, en nuestra opinión AMLO debió comenzar diciendo que las cosas han mejorado pero que todavía falta mucho por hacer en los temas de  violencia e inseguridad en México, porque  comenzar diciendo que hoy las cosas están mejor, pues se presta al debate con cifras en la mano tal  como se las mostró el periodista.

Insistimos,  las cosas hoy  han cambiado desde el pasado primero de diciembre, pero de aquí a decir que el tema  de la violencia está resuelto en México  hay mucha diferencia. Las cifras que se han dado a conocer así lo demuestran. Esperamos que acciones y decisiones como la Guardia Nacional sea el inicio de la solución, por el bien de todos.

De momento expertos en seguridad estiman –de acuerdo a un trabajo de Manuel Espino- que el primer trimestre del 2019 ha sido el más violento del que se tenga registro, con base en una comparación del seguimiento diario de asesinatos con los datos en la mano del Secretariado Ejecutivo del sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Una y otra vez hemos dicho que el origen de gran parte de los males en un gobierno como el nuestro en un país como México, es la maldita corrupción. Y si AMLO  lo sabe, lo ha dicho y lo trata de corregir, pues vamos bien pero estamos lejos de alcanzar los resultados deseados. Es una tarea titánica la que se ha echado a cuestas, pero es encomienda de él y su equipo,  pero  en ella debemos participar todos, todos y no cantar victoria, esto apenas comienza, creo.

Pero volviendo a las frías cifras, según el reporte diario de homicidios dolosos del gobierno federal, en los primeros tres meses del año se registraron 7 mil 56 muertes violentas en el país, un promedio de 78 por día de acuerdo al conteo diario. Y de acuerdo al que emite SESNSP van 8 mil  619 muertes de este tipo, 2 mil 853 en enero, 2 mil 796 en febrero y 2 mil 970 en marzo.

Sean una u otras, sin duda resultan elevadas por ello decir que la lucha inicia y en ella el combate con eficacia a la corrupción apenas comienza y que evidentemente resulta prematuro en demasía alzar ya la bandera de la victoria.

Tenemos esperanzas que la Guardia Nacional no resulte un fiasco como las medidas implementadas en esta materia durante los años recientes. Tal vez es atinado catalogar como “palos de ciego” los que se dieron en este sentido durante las épocas de Felipe Calderón y Peña Nieto las cosas estuvieron muy lejos de mejorar, a la vista de todos y más allá de filias o fobias partidistas.

Nos da gusto ver y escuchar al presidente con acciones que hablan de que las cosas van a cambiar en este México nuestro, no lo va a lograr fácilmente. Son millones los funcionarios y empleados federales, estatales y municipales en el país acostumbrados al embute, a la mordida, a la comisión, al moche y que no les está gustando que hoy la primera autoridad del país diga un día sí y al otro también, que va  con todo contra los corruptos.

Le pedimos que no haga distinciones, solamente porque –por ejemplo-  algunos muy vivos se subieron al carro de la victoria que él conduce y que ello los limpió en automático  de todo su negro historial que cada uno fue escribiendo hasta antes de la llamada 4T. Parejo, es parejo y de todos es sabido que ayer en Morena y hoy en su gobierno hay verdaderas fichitas cuyo carta de presentación es la corrupción.

Qué tarea más colosal. Parece mentira, pero esta actitud de López Obrador lo debe llevar a cambiar algunos hábitos. Viajar en avión privado, espaciar más las diarias conferencias mañaneras, meditar, consultar acciones trascendentes para no errar, que  en su equipo de trabajo haya gente sólo con tres virtudes: honestos,  capaces y sensibles al sentir de la gente. No importa que sean feos, guapas, jóvenes, viejos, panistas o  priistas. Lo que importa es que quieran servir y sirvan para ello.

Porque hasta hoy no vemos que la violencia disminuya; no vemos más empleos y sí millones de gente esperanzada no en un trabajo honesto y bien remunerado, sino en recibir dinero del gobierno, con la creencia que ello habrá de significar poder decir que tenemos un gran presidente.

Por hoy  es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*

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