17 de abr de 2021

¡Qué le pasa al presidente!

Los días se convierten en semanas, éstas en meses y años y las cosas en el gobierno federal no se ve que mejoren ni un ápi


Por OFICINA | martes 22 de septiembre del 2020 , 05:23 p. m.

Los días se convierten en semanas, éstas en meses y años y las cosas en el gobierno federal no se ve que mejoren ni un ápice. Es increíble por ejemplo que la venta o rifa de un avión sea tema presidencial un día sí y otro también.  Válgame el Señor ¡cómo si no hubiera cosas más importantes que atender!
 Y de ese punto no está errado quien dijo que “El avión presidencial mexicano pasó de ser un símbolo de la corrupción de gobiernos anteriores a ser hoy en día un símbolo de la ineptitud e irresponsabilidad del actual”. Es cierto.  Ni más ni menos.
Mientras la pandemia sigue cobrando víctimas. Con todo y que López Obrador ha dicho en 20 veces que “ya la vamos superando”. No hay tal,  de  acuerdo a las cifras oficiales ya son más de 70 mil muertos, aunque los números no oficiales calculan que pueden ser tres veces más. Todo esto al tiempo que López Gatell en tono francamente retador y hasta burlón sigue siendo cada noche   la voz del gobierno federal del covid19.
Pero la crisis de salud que hoy vive México y muchos países del mundo por este terrible mal no es el único de los más grandes conflictos. El tema económico es y debe ser una preocupación de primer orden y para el gobierno parece que no lo es. Millones de compatriotas sin empleo y en consecuencia sin dinero, a veces ni siquiera para satisfacer sus necesidades básicas.
El otro problema mayor es el de la seguridad. Las cifras en esta materia no mienten. En promedio más homicidios que los ocurridos en el pasado inmediato, en los sexenios de Calderón y Peña Nieto para no ir más atrás cuando las cosas no estaban tan mal en este rubro como lo estamos ahora.
Como producto de todo este escenario, pero fundamentalmente por los ataques contra la libertad de expresión que ha proferido AMLO, más de 650 intelectuales, periodistas y científicos, entre otros,  suscribieron un documento publicado recientemente y que dio origen a una nota de la coautoría de Yanet Aguilar, Antonio Díaz, Alida Piñón y Sonia Sierra que a nuestro parecer no tiene desperdicio. Van algunos fragmentos:
El acoso desde Palacio Nacional a la libertad de expresión debe parar, pues pretende socavar la libertad de expresión, lo cual tiene amenazada la democracia en México. El presidente utiliza un discurso de estigmatización y difamación contra los que él llama sus adversarios, con lo que agravia a la sociedad , degrada el lenguaje público y rebaja la tribuna presidencial.
Esto tiene que parar, agregan al tiempo que advierten que el mandatario propaga falsedades que siembran odio y división de la sociedad, en tanto que la opción para los críticos es callarse o dejar el país. Cuestionan cómo el Ejecutivo ha despreciado la lucha de las mujeres y el feminismo, y el dolor de las víctimas de la violencia e ignorando reclamos ambientalistas.
También lesiona presupuestalmente a los organismos autónomos, tratando de humillar al Poder Judicial, golpea a instituciones culturales, científicas y académicas buscando siempre socavar la libertad de expresión. Recuerdan que desde el inicio de su gobierno ha usado diversos adjetivos para referirse a los medios de comunicación nacionales y extranjeros. Prensa vendida y conservadora, pasquines, fifís, hampa del periodismo, etc., han sido entre otros sus adjetivos.
El historiador García de León expresó que los ataques deben parar porque los científicos e intelectuales, trabajan todos los días para que nuestro país avance en todos los sentidos. Nunca nos imaginamos que un gobierno que se dice de izquierda se encargaría de liquidar las instituciones culturales y amenazar la libertad de expresión.
Agrega que el presidente debe de saber que estamos dispuestos a defender los principios elementales que se han ganado y conseguido con esfuerzo durante muchos años. Tiene que saber que nosotros no somos el enemigo para combatir y que los graves problemas que quiere ocultar con esta estrategia autoritaria se deben más a falta de claridad política.
Por su parte, el escritor Guillermo Sheridan dijo que firmó el desplegado porque “me parece inmoral e ilegal que el presidente de la República hostigue y mande hostigar a quienes practican la libertad de expresión”. La investigadora Alma Maldonado dijo que se está al límite respecto al abuso que ha existido por parte del discurso del presidente hacia las comunidades científicas y académicas. Cualquier sociedad que se diga plural requiere de espacios con plena libertad.
Lo cierto es que las críticas de más y más sectores de la ciudadanía en México crecen y parece que a López Obrador no le importan, tal vez porque como escribe Alfonso Zárate  “en la lógica presidencial siempre los culpables son los otros y sus razonamientos son aceptados por sus feligreses como la verdad revelada”. 
No hay duda de que la aprobación al presidente se explica en gran medida por sus programas sociales. Está claro que el asistencialismo gubernamental modifica el comportamiento electoral de los beneficiarios. Y en este caso, agrega Zárate, hay toda una estrategia para asociar la entrega de los apoyos a alrededor de 23 millones de mexicanos en distintos programas , al culto a la personalidad del presidente.
Es claro que la exhibición de los excesos de la clase gobernante generó un enorme enojo colectivo que se alimenta cada mañana en el discurso de las mañaneras y con nuevas revelaciones. El avión presidencial, por ejemplo, las imputaciones a Lozoya que han sido muy útiles. Pero él ¿cuándo comienza a gobernar en favor de todos los mexicanos?  ¿Cuándo deja ya de hablar de sus supuestos enemigos y lo pudiéramos ver como un verdadero estadista?
 ¿Hasta cuándo?
Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza. *NI*

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