19 de ene de 2021

*Prevenir para no lamentar.

Lo sucedido la semana anterior en Puebla y aquí  en Tula nos debe poner en alerta porque al margen de la pérdida de cuatro vidas &n


Por OFICINA | martes 4 de septiembre del 2018 , 05:46 p. m.

Lo sucedido la semana anterior en Puebla y aquí  en Tula nos debe poner en alerta porque al margen de la pérdida de cuatro vidas –que no es un problema menor- es el resultado de una sociedad descompuesta y que ignora el marco legal que nos rige  para hacerse justicia por su propia mano. Lo peor que en los dos casos y de acuerdo a las primeras investigaciones, los linchamientos fueron producto de noticias falsas.

Esta estrategia que  cada vez crece por todas partes en donde vemos a través de leyendas que los vecinos colocan en puntos clave de sus colonias o barrios para  advertir que si agarran a un delincuente ya no lo pondrán en manos de las autoridades, sino que allí mismo lo castigan. Y claro de la simple amenaza han pasado a los hechos como los dos casos más recientes que aquí les referimos.

Hay diversos estudios sobre el tema de los linchamientos en México, el Instituto  Belisario Domínguez del Senado de la República calcula 366 homicidios en los últimos 26 años, con altas y bajas en este cuarto de siglo. En el 2010 se informa que ocurrieron 47; en el 2013, 40 y en el recuento del año pasado se calcula en 150 las muertes por esta causa. Cabe hacer notar que el Estado de México, Puebla y la Ciudad de México son de las entidades con mayor incidencia.

En esta región no es la primera vez que ocurre hecho similar, sin embargo  no se había tenido con las consecuencias trágicas de ahora. Si se tiene memoria de un caso en la época cuando gobernador Jesús Murillo y en varias más pero en donde “la sanción” popular consistió solamente en golpear salvajemente al presunto o presuntos infractores a manos de la propia población, azuzados casi siempre por uno, dos o varios cabecillas que incitan a la violencia desmedida a sus propios vecinos.

Lo ocurrido en Santa Ahuehuepan el pasado jueves después del mediodía hay quien lo relaciona con el huachicoleo o sea el robo de combustible, delito que ha sentado sus reales en esa zona desde hace varios meses y que a pesar de lo declarado por el gobierno en el sentido que se ha venido combatiendo con energía este ilícito, la realidad nos muestra otra cosa en ese triángulo rojo que conforman las colindancias de los municipios de Tula, Tepetitlán y Tezontepec de Aldama.

Y es que los homicidios por la disputa de los ductos de Pemex para extraer ilegalmente la gasolina que luego se vende a menor precio que en los expendios conocidos como gasolineras, han crecido de manera alarmante en los últimos meses, tan sólo en esta zona podemos hablar de más de 30 en lo que va del 2018, además de múltiples incendios de parcelas y de vehículos para transportar el combustible robado.

Esperamos que las indagatorias correspondientes permitan saber cómo ocurrieron los hechos el pasado 30, pues se sabe que el matrimonio muerto vivía en San Isidro el Tanque en Tezontepec de Aldama, a donde había llegado hace poco tiempo para dedicarse a vender tortillas y leña para las pollerías,  fueron padres de tres menores que ahora quedan en completo desamparo.

Se insiste que la fiebre de los niños desaparecidos ha cundido por varios estados de la República, no solamente en Puebla y en Hidalgo, hoy, con la ventaja   (o desventaja como lo queramos ver) de  que en las redes sociales los temas se viralizan y en un dos por tres llega no sólo a miles, sino a  millones de personas  para  terminar convertidos  en tragedia como esta vez.

Ante este escenario el gobierno debe tener ya una estrategia para contrarrestarla rápidamente antes de llegar a estos niveles la noticia falsa. Porque después del niño ahogado que vengan y nos digan que no hay una sola denuncia por sustracción de menores, es excelente sólo que demasiado tarde, cuando menos para evitar el doble linchamiento en Santa Ana.

Y es que no podemos creer que entre la gente de gobierno –de todos los niveles- no puedan darse cuenta de cómo crece un rumor de este tipo y de las consecuencias funestas –como ahora- que  ello puede traer. A través de las mismas redes sociales pueden  multiplicar  la información oficial que desmienta la supuesta desaparición de menores.

Porque con todo y el estado de cosas que hoy viven en todos los gobiernos, la gente deberá creer más a una información que las autoridades  emitan, que a una falsa noticia sobre el tema, independientemente que quien la propague lo haga con deseos de ayudar o peor aún con la  malsana intención de originar hechos como el  que ahora lamentamos.

Simplemente podemos percibir que después de ocurrido el doble homicidio por la tarde y la conferencia de prensa por la noche del mismo jueves, ya no hemos sabido de más  supuestas desaparición  de menores. Mucha gente nos enteramos  de lo dicho por el secretario  de Gobierno, por el Procurador y por el secretario de Seguridad Pública; luego entonces por qué no hacerlo antes de que ocurran lamentables hechos como del que hoy damos cuenta.

Claro no queremos que estén  siempre en Tula los altos funcionarios estatales, pero aquí hay personal de la Procuraduría del Estado, de la policía investigadora y  por supuesto del municipio con el alcalde al frente, para  no dejar crecer estos rumores. El simple hecho de informar que no hay una sola  denuncia de la desaparición de un menor, creo que a todos nos dejaría más tranquilos porque está claro que ante un hecho de este tipo, con todo y la desconfianza de la gente, lo primero que haría es reportar a la autoridad el hecho. 

Así las cosas hay quien pudiera pensar  que  para qué tapar el pozo  después del niño ahogado; sin embargo no será extraño que en poco tiempo vuelva a tomar forma una información falsa  de este tipo, luego entonces esperamos que ahora sí  las autoridades den a tiempo la cara. Que la conferencia de prensa sea para informar lo que ocurre y no para lamentar lo sucedido.

Por ejemplo con las lonas que en varias partes vemos  ya en cualquier población incluso en Tula, con la amenaza de los vecinos de hacerse  justicia por su propia mano contra  los delincuentes, por qué no la autoridad se acerca a los vecinos y pregunta (por si no lo sabe) qué es lo que ocurre para tomar las medidas necesarias y evitar más ilícitos que terminen golpeando o quemando hasta matar al falso o verdadero delincuente.

¿No les parece?

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*

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