17 de abr de 2021

*¡Por favor señor López Obrador!

Tal vez vaya a llegar el fin del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y nunca cambie ese estilo retador, desafiante, irrespetuoso, gro


Por OFICINA | martes 5 de noviembre del 2019 , 07:32 p. m.

Tal vez vaya a llegar el fin del sexenio de Andrés Manuel López Obrador y nunca cambie ese estilo retador, desafiante, irrespetuoso, grosero, inapropiado pues de un primer mandatario al referirse a temas que tienen que ver con su gobierno. Cierto es que millones de mexicanos se lo aplauden, pero también es cierto que no son pocos –y parece que cada vez son más- los que rechazan terminantemente este vocabulario del hombre hoy convertido sin duda alguna en el político más poderoso del país.

No hay necesidad de retroceder muchos meses del casi un año que pronto cumple como primer mandatario para sustentar lo que aseveramos, tan sólo con recordar  algunas de sus posturas de los días recientes. Decir por ejemplo que es inmune a un golpe de Estado cuando creemos que ni los peores de sus enemigos están pensando en ello, pues de plano desconcierta a la sociedad.

Hoy en día estamos convencidos que derrocar a un gobierno legítimamente instalado en el poder, ya no puede darse en pleno siglo 21 en un país como el nuestro, cuya historia bañada en sangre con movimientos armados como  el de la Revolución y de la Independencia, cimentaron una nación sí con diferencias ideológicas muy serias, pero con capacidad e intelecto para resolverlas no a través de las armas ni con la destrucción de sus instituciones.

¿Por qué pretende López Obrador curarse en salud con expresiones de este tipo?  ¿A quién va dirigido el mensaje? Tienen razón algunas voces importantes cuando le exigen a AMLO que aclare o diga a quien se refiere con ese tipo declaraciones que ponen en duda que al decirlo  en sus redes sociales haya estado en sus cabales.

Por otro lado a más de uno dejó con el ojo cuadrado cuando a media semana de plano se confrontó con algunos periodistas  por el llevado y traído tema de Culiacán y oír para creer un dicho que si bien no es propio sí lo hizo suyo. “Le muerden la mano a quien les quitó el bozal”. Pero no conforme con esa desafortunada frase todavía agregó uno o dos días después al tratar de justificar su dicho, que no había pretendido ofender a alguien porque él “respeta mucho a los animalitos”.

Está bien claro que desde siempre López Obrador descalifica el trabajo de periodistas que se atrevan a cuestionar su tarea como presidente. Y claro sus seguidores  no bajan de chayotero al comunicador que le critica alguna acción u omisión del político tabasqueño. Es increíble que a estas alturas el presidente de todos los mexicanos destile tanto rencor y encono contra quienes no piensan igual que él.

¿A dónde vamos a llegar? Es una pregunta que preocupa a muchos. Nos queda claro que en las condiciones del México actual, el presidente debe convocar a la unidad, en el discurso y en las acciones. Debe entender que una prensa crítica le hace bien a su gobierno, para guardar los equilibrios tan necesarios en un país en donde  la democracia y la libertad son piedras angulares para garantizar la paz y el desarrollo en plena armonía.

Y es que vemos que con sus discursos solo crea enconos en diferentes sectores de la sociedad en todo el país. Basta analizar las opiniones de empresarios, que generan empleo a muchos mexicanos. Bueno tan sólo tratemos de entender el discurso de un militar de  alto rango cuando en reciente evento público dijo que “las decisiones del presidente inquietan y eventualmente ofenden a los soldados”.

Y vaya que no solamente es un sector de empresarios y militares los que disienten de las políticas de AMLO. Vale la pena preguntarles por su gobierno a médicos y directivos de hospitales públicos o a la gente del campo o a los cientos de  ex empleados del gobierno o a los presidentes municipales que fueron “atendidos” con gases a las puertas de Palacio Nacional y ni qué preguntar a periodistas difamados, descalificados por incómodos y acusados de chayoteros. Y la lista se puede alargar más.

A final de cuentas los mexicanos estaríamos menos preocupados si AMLO con esta belicosa actitud hoy guiara a un país por mejores niveles de seguridad; con un crecimiento económico como muchas veces lo prometió o con menos desempleo, por hablar sólo de tres temas que por supuesto no son los únicos que preocupan  en un país como el nuestro.

Sí le aplaudimos las detenciones de los familiares  del corrupto ex gobernador de Veracruz; la renuncia del  igual corrupto ahora ex líder petrolero; la del ministro Medina Mora; el combate al huachicol con todos sus asegunes; la austeridad que él mismo predica hasta el exceso, entre otras acciones.

Pero ya es tiempo que cambie su actitud. Que entienda que es desde diciembre del año pasado el presidente de 130 millones de mexicanos. Que ya no siembre más rencores ni busque  generar ambientes que a nadie –comenzando con él mismo- benefician. Qué golpe de Estado ni que nada. ¡Por favor señor López Obrador!

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza. *NI*

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