24 de ene de 2021

*Más impuestos pero sin resultados.

Desde el 2014 se aplica un gravamen especial en México para desalentar el consumo de refrescos; para el próximo 2020 se tiene contemplad


Por OFICINA | martes 19 de noviembre del 2019 , 05:48 p. m.

Desde el 2014 se aplica un gravamen especial en México para desalentar el consumo de refrescos; para el próximo 2020 se tiene contemplado un incremento sustancial no obstante que en la realidad no hay positivos resultados en  los supuestos motivos de su creación, es decir en el combate a la obesidad y el sobrepeso. Aunque claro las contribuciones sí presentan un sustancial incremento.

Para los expertos la actualización del impuesto a las bebidas gaseosas propuesta en el paquete fiscal para el año que viene, no va a impactar en su consumo, pero –aclaran- la desaceleración económica sí puede complicar la economía entre esta importante  industria que representa trabajo para poco menos de  150 mil  personas y emplea  de  manera directa a   más un millón y medio.

Hay que tener presente que dentro de la llamada miscelánea fiscal 2020 la Secretaría de Hacienda y Crédito Público propuso a los legisladores actualizar la Ley del Impuesto Especial sobre Productos y Servicios en lo que corresponde a las bebidas saborizadas  con azúcares añadidos.

De acuerdo a esta modificación a partir de enero del año venidero el impuesto que habrá de pagarse será de 1.27 pesos por litro, monto que corresponde a la inflación generada durante el 2018, así como la estimada en el presente año del 2019. En este sentido una prestigiada consultoría en la materia indica que la medida puede afectar el consumo aunque no de forma dramática.

Desde el inicio de este gravamen se habló  de que se trataba con ello de desalentar el consumo  de estas bebidas en afán de disminuir los problemas de obesidad y sobrepeso entre la población de nuestro país, sin embargo los expertos coinciden en reconocer  que de acuerdo a las cifras no hay tal merma en consumir este tipo de líquidos.

 Si se sabe que las empresas integrantes de la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas vieron una disminución en el consumo por esta causa, pero la industria se ha venido recuperando pues entre 2014 y 2018 el crecimiento anual ha sido de 2.09 por ciento.

Habrá que considerar que  el aumento de precios a causa del IEPS fue casi el doble de la inflación del país, pues en promedio ésta fue del 22 por ciento, mientras el alza de refrescos y bebidas no alcohólicas fue del 40.03 por ciento, es decir un poco menos del doble solamente entre 2014 y 2018.

En lo general la industria refresquera el año pasado cerró con un volumen de ventas de alrededor de 18 mil 903 millones de litros de refresco, que representa un incremento de .28 por ciento con respecto al año anterior. No hay que olvidar que el incremento en las tasas impositivas obligó a la industria a lanzar nuevos productos con menos calorías, cambiando con ello los hábitos de consumo.

El conclusión podemos decir que si el gobierno buscaba que los mexicanos consumieron menos refrescos –de cola sobre todo- para disminuir con ello lo males que traen consigo, el fracaso ha sido rotundo; ahora si lo que el gobierno buscaba –del color político que sea- mayores ingresos recaudatorios, ello sí se ha logrado y con creces.

BREVES.- Ya se dijo mucho de los derechos que para el 2020 pretende cobrar el gobierno de Tula a todos los organizadores de carrera atléticas. Está claro que el plan ha traído en su mayoría comentarios adversos de la población. Y es que no se puede entender que un gobierno del nivel que sea, lejos de preocuparse por la promoción del deporte ahora busca gravarlo con el cobro de derechos.

Además la propuesta es vaga y confusa. Qué pasaría en eventos en donde los organizadores no cobran peso alguno, verbigracia la tradicional carrera de San Martín en Jalpa. Y luego, la iniciativa reza que  “Carreras atlética (sic) con menos de 300 personas” el pago será de 3500 pesos. Es decir lo mismo pagarían quien tenga 5 o 10 competidos que quien convocó a 290 por ejemplo.

Hasta donde se sabe la iniciativa para su eventual aprobación en el Congreso local se fue sin la firma de algunos regidores, que acertadamente no estuvieron de acuerdo; ahora en la capital del estado será una buena oportunidad del diputado local por Tula para levantar sus bonos, atajando dicha propuesta. Los legisladores  tienen la última palabra.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… En Confianza. *NI*

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