17 de abr de 2021

*Los nuevos gobiernos.

A partir de esta semana arrancan las nuevas administraciones municipales en 82 de los 84 municipios de Hidalgo, merced a los resultados obtenidos el p


Por OFICINA | miércoles 16 de diciembre del 2020 , 04:34 p. m.

A partir de esta semana arrancan las nuevas administraciones municipales en 82 de los 84 municipios de Hidalgo, merced a los resultados obtenidos el pasado 18 de octubre cuando se realizaron las elecciones que originalmente se debieron llevar a cabo el domingo 7 de junio, pero por la pandemia del covid19 se pospusieron, con la salvedad de que en Ixmiquilpan y Acaxochitlán van a nuevas elecciones por razones diferentes y en fecha todavía por definirse.

Llegan pues las nuevas autoridades por casi cuatro años – habrá que descontar los tres meses y días que van del 5 de septiembre al 14 de diciembre cuando tuvieron que crearse 84 concejos municipales para gobernar, toda vez que llegó al término de su mandato las administraciones anteriores y no había autoridades electas por las razones ya expuestas.

Toda esta serie de imponderables podemos decir que fueron resueltos de manera satisfactoria por el congreso local con el apoyo del ejecutivo a través de la Secretaría de Gobierno, para quienes representó un verdadero reto. No romper con la paz y tranquilidad en el estado, con el agravante de un problema de salud que dificultó todavía más sortear la problemática que se fue presentando, pero parece que lo más complicado ya se superó.

Hay pendientes como las elecciones que habrán de llevarse a cabo en las dos citadas demarcaciones, una de ellas de las más importantes en Hidalgo, pero no se duda que en todos los casos se podrá llegar a buen puerto, mientras que en la cámara de diputados ya se trabaja en actualizar, crear o modificar la legislación vigente –sobre todo la Ley Orgánica Municipal- en aspectos en los que durante este tiempo parecía existir una peligroso “vacío legal”.

Caso aparte en Calnali en donde el presidente municipal electo Isaid Acosta acaba de ser inhabilitado por el Concejo Municipal por los próximos cinco meses para ocupar un cargo porque en su tarea como director de Obras Públicas municipales en la administración anterior cometió “faltas administrativas”, de acuerdo con la Ley General de Responsabilidades Administrativas según la Contraloría Interna Municipal. Para el momento en que lea usted este texto ya se sabrá cómo se resolvió en tema.  

Por otro lado, un verdadero reto espera a los alcaldes y a sus cabildos que ahora inician. Por supuesto que el problema del covid 19 se presenta como uno de los temas más complicados, con todo y que haya quien pueda esgrimir que la salud es un asunto que las autoridades federal y estatal y no que las municipales deban atender, pero lo cierto es que, si algún alcalde se hace omiso a este problema de primer orden para todos, estará cometiendo un enorme error cuyas consecuencias pudieran ser inimaginables.

A lo anterior habrá que agregar en la agenda municipal de todos lados el problema económico que se vive también a todos los niveles y en todo el país y seguramente en la mayor parte del mundo, sí es cierto como consecuencia del covid19 que en México según cifras oficiales se informa de más de 110 mil fallecidos, de los cuales en Hidalgo han sido casi 3 mil decesos.

Claro en campaña a todos –o casi a todos- los candidatos los escuchamos ofrecer la solución a toda la problemática planteada en las colonias y comunidades del correspondiente municipio que ahora ya gobiernan, pero llegó la hora de enfrentar la realidad. Agua potable, drenajes, banquetas, calles pavimentadas, energía eléctrica, escuelas, centros de salud, plazas públicas, la lista es amplia y los recursos serán insuficientes.

Sabido es que los ingresos en los municipios dependen en gran parte del gobierno federal, enseguida del estatal y por último de sus recursos propios, la lista del uno al tres debido a los montos que habrán de percibir, pero todos ellos den por descontado que serán insuficientes para cumplir con los compromisos.

Hay alcaldes que sabedores de esta realidad han ofrecido adelgazar la nómina, es decir tener menos empleados y que los recursos ahorrados se vayan a otras prioridades. Bajar también el gasto corriente en temas como el consumo de combustible y viáticos para ir a la ciudad de Pachuca o de México en casos como el de Tula, por ejemplo, en traslados que resultan de los más común por temas diversos.

Bajar sueldos es otra alternativa para disponer de más recursos, pero hacerlo es una decisión tan complicada como el de tener menos personal. Se va a necesitar carácter, ingenio para que un gobierno comience a dar de baja a gente que no resulta indispensable y luego que no contraten a quienes deban suplirlos y a todo el personal, desde el alcalde hasta el más humilde de sus empleados, ajustar hacia abajo su salario. Nada sencillo hacerlo.

Para paliar este escenario el presidente deberá buscar recursos extraordinarios. Hoy resulta común saber que acuden a los congresos federal y estatal para que sus diputados les “echen una manita” y lograr la autorización de obras y acciones que en su municipio les demandan.

En ese sentido vale la pena recordar que hace tiempo salió a la luz pública que algunos legisladores federales pedían su “moche” a cambio de gestionar apoyos para los municipios que son parte del distrito que representan o bien cuyos alcaldes son afines al partido político del legislador en turno. O también ponían como condiciones a la hora de gestionar una obra, que ésta la hiciera el propio legislador o algún prestanombres. Desafortunadamente estas políticas persisten.

Un reto más para los alcaldes entrantes será el de contar con el equipo de trabajo más apropiado para llegar a buen puerto de ahora a septiembre del 2024. Aun y cuando hay casos en donde se encuentran a colaboradores que resultan mucho mejor de lo que se esperaba, son más los que se convierten en una verdadera decepción, que de haberlo adivinado nunca los hubieran invitado a su equipo de trabajo.

Claro muchas veces el equipo de trabajo obedece fundamentalmente a los compromisos adquiridos antes o durante la campaña y no al perfil apropiado del futuro funcionario. A veces resulta que el funcionario atiende no a las instrucciones o a las políticas del alcalde, sino a las del amigo o padrino de éste que le impuso a uno o a más de sus colaboradores.

No menos importante es el tema del cabildo. El edil llegó con su planilla ganadora, pero resulta que ésta se integró no por los mejores del partido político respectivo, sino debido al llamado equilibrio de fuerzas del instituto político respectivo y eso hace que lleguen de munícipes verdaderas lacras que a favor de la comunidad en su historia no son capaces ni de barrer el frente de sus casas.

A lo anterior habrá que agregar a los regidores que por ley los partidos perdedores tienen derecho a sentarse en el futuro ayuntamiento. Simplemente por ser de otro partido, o votan en contra toda propuesta del presidente o bien éste los tiene bloqueados porque vienen de ser sus oponentes y el que la lleva es el municipio ante la falta de coordinación. ¡Ah! sin olvidar los regidores que rápido aprenden a sacarle jugo –casi siempre económico- a su voto. “Sí voto a favor de tu propuesta, pero me das…”

Y por último y más importante para garantizar la buena marcha de un municipio: La actitud del alcalde. Hace tiempo una persona en Tula me dejó perplejo cuando me contó la respuesta que le dio un entonces presidente electo ante la pregunta para qué buscó ser presidente. Para hacer dinero, le dijo sin rubor (y cumplió con creces). Si algunos piensan o creen que llegaron a eso, todo lo demás sale sobrando. Al tiempo.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega. El próximo año DM, pero… En Confianza. *NI*

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