10 de dic de 2019

*Los 70 años del mercado de Tula.

El pasado 12 de febrero el mercado municipal de Tula cumplió 70 años de vida, por razones que no vienen al caso la fecha práctica


Por OFICINA | martes 26 de febrero del 2019 , 04:18 p. m.

El pasado 12 de febrero el mercado municipal de Tula cumplió 70 años de vida, por razones que no vienen al caso la fecha prácticamente pasó desapercibida, salvo la tradicional misa de cada año frente al altar consagrado a la Virgen de Guadalupe localizado al fondo del pasillo central.

El mercado a no dudarlo  es parte ya de la historia moderna de Tula, pues hablar de siete décadas en donde centenares de clientes y comerciantes diariamente durante 25 mil 550 días compramos y vendemos productos de primera necesidad en su gran mayoría o saboreando los ricos tacos, desayunos y comidas que ahí se preparan, no es cosa de olvidar con facilidad.

Con la disculpa por hablar esta vez en primera persona dado que el mercado  es parte  fundamental de toda mi vida laboral y familiar, este lugar hoy en día es fuente de trabajo y sustento para   más de 200 familias que ocupamos uno o más locales o tarimas. Tiene 89 locales y una cantidad similar de tarimas, que son negocios que se instalan en los pasillos.

Localizado en el primer cuadro de la ciudad de Tula, precisamente en la calle Morelos, y  que según los anales antes de su construcción aquí mismo se ejercían eventualmente actos de comercio, luego se convertía en un basurero y hasta en ruedo en las festividades del santo patrono, hasta que en agosto de 1943 la señora Isaura Alfaro Vda. de Hidalgo  lo escritura a favor del municipio de Tula, representado en ese momento por el presidente de la Junta de Administración Civil don Felipe Carbajal Arcia.

No olvidar que Tula alcanza la categoría de ciudad de acuerdo a decreto  de enero de 1951, cuando gobernador de Hidalgo el señor Vicente Aguirre. De manera tal que con la visión que distinguió al señor Felipe Carbajal, se echa a cuestas la construcción del mercado municipal, así como la de la escuela primaria Venustiano Carranza, el kiosco del Jardín municipal, entre otras obras.

Justamente en mérito a su  gran obra, durante la administración que me tocó encabezar (2000-2003), el Ayuntamiento de Tula le impone formalmente el nombre de “Mercado Municipal Felipe Carbajal Arcia”. Se cuenta que en mucho el mercado se construyó con las faenas que voluntariamente y no tanto, el alcalde le imponía a los vecinos como sanción por faltas administrativas cometidas (o no cometidas).

Corresponde al presidente de la República Miguel Alemán Valdez inaugurar nuestro mercado municipal en 1949,  acompañado –cuentan-  del secretario de la Defensa Nacional y  del de Educación Pública y  de cuyo evento recordamos haber visto algunas fotos que hoy son históricas; como también las hay de cuando se coloca la primera piedra para iniciar su construcción.

En la historia del mercado se recuerda el incendio que sufrió una madrugada a fines de los años sesentas. Cuentan nuestros padres que ello fue consecuencia  de una veladora encendida que se cayó y la lumbre se propagó por buena parte del pasillo central de los tres con los que cuenta el inmueble que a pesar de los años luce imponente. Cabe compartir que el Ing. Enrique Furlong fue el director de obras cuando don Felipe Carbajal alcalde.

Del incendio hay otra versión que asegura que el fuego se originó porque dejaron conectada una de esas llamadas parrillas  con las que se cocían o calentaban los alimentos a través de una resistencia. Una señora dejó los frijoles en la parrilla y de allí vino la conflagración que por supuesto terminó con el patrimonio de muchas familias incluyendo la propia, pues en el  local que hasta la fecha tenemos en el pasillo central con venta de semillas, mis hermanos  mayores tenían  abarrotes.

Yo muy chiquillo  –tal vez de  ocho años de edad- recuerdo haber llegado a la mañana siguiente al puesto  y lo que vi era  una  enorme montaña de cebo todavía humeante que hasta antes del hecho habían sido varias cajas de jabón en pasta  que en ese entonces era muy usado para lavar ropa.

Como todo gremio, en el mercado casi de desde siempre ha contado con una directiva. La primera que recuerdo es en la que estaban Alejando Monroy –el de la Casa del Café-, Pancho Soto Rodríguez -primo mío y abuelo de Octavio Magaña Soto como referencia-  ambos ya fallecidos, y Pepe Rangel el Osito que hoy en día vive en Iturbe y que desde hace años dejó su zapatería que tuvo ese nombre precisamente.

Después de muchos años acéfala la dirigencia del mercado, me tocó encabezar la directiva allá por los años ochenta y hacer equipo entre otros con Ezequiel Maturano, Rosalío Oropeza, Pachita Pérez Fuentes y  Belén Laguna. Después los dos primeros también fueron dirigentes, yo volví a serlo en 1993, y también han  sido Sadot Arciniega, Horacio Narez, Francisco Escamilla, Onésimo Vilchis y  Álvaro Martínez, no necesariamente  en ese orden.

Hoy en día la directiva la encabezan Roberto Cid –el heredero junto con su hermanos de los “tacos de doña Chona”-, Ángeles “Kory” Cid, Lorena Mera, Paola, Silvia e Isidro, entre otros. Dentro de los comerciantes y sin perjuicio de pertenecer a nuestra Unión, también crearon y eran parte de la de Tablajeros, compañeros y amigos como Luis Alcántara y  Roberto Narez.

Por razones que nunca me han quedado claras, hoy en día las carnicerías en el mercado prácticamente han desaparecido  y su Unión también; a cambio el mercado se ha llenado de fondas, al grado que hay quienes dicen que ya es un mercado de comidas, sin embargo también sigue nuestro negocio de abarrotes –la Casa Rodríguez-, algunos locales de frutas, de ropa, de regalos, en las tarimas hay negocios de venta de pollo fresco, de recaudo, etc.

En la historia del mercado debemos dar cuenta que aquí es (o ¿era?) obligada la visita de los candidatos a un puesto de elección popular. En los años de gloria del PRI en la agenda de campaña de aspirantes a presidentes municipales, diputados y hasta para gobernador, nunca podía faltar el recorrido al mercado y ya dependiendo del arrastre  del candidato en turno éste era agasajado  con una suculenta comida o  bien sólo se reducía al clásico “saludo de paso” y se iba a comer a su casa.

Sin duda en el mercado  municipal hoy en día  se viven tiempo complicados, difíciles económicamente. La llegada de las tiendas grandes a Tula nos ha puesto a muchos en una permanente crisis de la que a veces parece que nunca vamos a salir. En mucho nos ayuda sin duda que la renta que pagamos al municipio como dueño del inmueble es prácticamente simbólica.

Pero todavía más: el monto recaudado por concepto de renta se queda entre nosotros como una especie de consideración especial del gobierno municipal en turno, para que la directiva de la Unión lo aplique en lo que la Asamblea  considere necesario. Como hoy en día se está utilizando en pintar el interior del inmueble.

Es pues una relatoría muy breve de nuestro querido mercado municipal, parte fundamental de la historia del municipio de Tula. Aquí lo esperamos para  sus compras, para comer rico y barato o simplemente para conocerlo si nunca  ha venido. Y como decimos en nuestro negocio de la tienda de los Rodríguez, “con atención personal”. Y porque además sus dineros que nos pagan aquí se quedan.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega pero… En Confianza.  *NI* 

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