19 de ene de 2021

*Las barbas a remojar.

Sin duda el triunfo en Estados Unidos del partido demócrata a través de Joe Biden para que gobierne al país más poderoso d


Por OFICINA | martes 10 de noviembre del 2020 , 04:28 p. m.

Sin duda el triunfo en Estados Unidos del partido demócrata a través de Joe Biden para que gobierne al país más poderoso del mundo cuando menos en los próximos cuatro años, del 2021 al 2025, sumado a otras señales como lo ocurrido en las elecciones de Coahuila e Hidalgo aquí en México, se convierten en evidentes luces amarillas de alerta para el presidente de México Andrés Manuel López Obrador.

Y es que con todo y que en las últimas semanas previas a la elección en USA, AMLO guardó prudente silencio por cuanto, a sus preferencias en las elecciones de allá, después de la visita en julio al país de norte para entrevistarse con Donald Trump, era evidente que el gobierno federal mexicano le apostaba al triunfo del republicano.

Esa postura de López Obrador para muchos nunca estuvo clara ni justificada sobre todo si se toma en cuenta que, desde siempre Trump, y en diferentes formas ha agredido a los migrantes connacionales, además de otras actitudes para con México francamente negativas. Basta recordar por ejemplo la decisión de construir un muro a lo largo de la frontera entre ambos países, más las constantes y variadas embestidas verbales de este personaje.

Ante este bélico clima el presidente Obrador optó por hacer mutis, muy pesar que durante sus campañas había ofrecido no permitir una ofensa más a los paisanos, cuando lo cierto es que permitió todo y todavía en su visita a Estados Unidos declaró a Trump como un “gran amigo de México de quien sólo hemos recibido respeto” (¿what?).

¡Qué lejos está hoy México de mantener con USA una relación de iguales! ¿Se acuerdan de los motivos esgrimidos al crear la Guardia Nacional? Dijo el actual gobierno que uno de los principales motivos era devolver la seguridad, la tranquilidad de los mexicanos. Por supuesto que ese importante objetivo no se ha cumplido ni en lo más mínimo.

Hoy en día la inseguridad es más grave que antes de su creación, pero eso sí en nuestras fronteras norte y sur la GN se ha dedicado a impedir, a corretear a mexicanos y de otras naciones de Centroamérica para que ya no entren a la Unión Americana.

A final de cuentas el martes pasado como resultado de las elecciones en Estados Unidos Joe Biden se habrá de convertir en el cuadragésimo sexto presidente de ese país. Y bueno lo que ahora nos queda es que, a partir de la llegada del nuevo presidente, las relaciones entre los países vecinos sean más respetuosa, más de iguales a pesar de la desigualdad.

Pero no solamente es el yerro de AMLO al “entregarse” sin condiciones a su “gran amigo” Donald Trump, lo que hoy le debe preocupar al presidente mexicano. Hubo hace un mes elecciones en Coahuila y aquí en Hidalgo, y cuando Morena –el partido de AMLO- anticipaba que en ambas arrasaría confiados en la figura del primer mandatario los resultados fueron francamente fatales para ellos.

En la entidad del norte se renovó la cámara de diputados local. De los 16 distritos electores, Morena ¡no ganó uno solo! Así de contundente, mientras que aquí se había vaticinado que, de los 84 municipios en disputa en la entidad, este partido ganaría cuando menos 60 ayuntamientos y resulta que apenas ganaron el 10 por ciento de lo calculado.

Con lo ocurrido en estos tres escenarios –las elecciones en USA, en Coahuila y en Hidalgo-, es tiempo inaplazable para que Andrés Manuel López Obrador, tan preocupado siempre por las cuestiones electorales más que por las de gobierno, analice lo ocurrido de cara a las elecciones del próximo año y a las del todavía lejano 2024.

Y es que AMLO le ha venido apostando desde siempre a su alta popularidad, cuyo éxito radica a no dudarlo en las dádivas que a través de diferentes programas sociales ha venido entregando a millones de mexicanos, que felices lo consideran como el mejor presidente que ha tenido nuestro país sólo por el hecho de regalar dinero, que claro no es de él sino del gobierno, o sea del pueblo a través del pago de los impuestos.

Aquí radica el meollo del asunto, que si López Obrador está confiado que con esta populista forma de gobernar va a ganar para él y para su partido cuantas elecciones se atraviesen en su camino, pues los recientes resultados en las dos referidas entidades, nos demuestra que no es así.

Se sabe incluso a través de algunas columnas de periodistas con muy buenos contactos al más alto nivel, que el domingo de las elecciones en México –el pasado 18 de octubre- al ir conociendo los resultados en los dos multicitados estados, López Obrador se enojó al grado que le entró un incontrolable temblor que hizo pedir la presencia de su equipo médico.

Es más, se asegura que cuando todo esto ocurría el presidente le “ordenó” al presidente de Morena Alfonso Ramírez Cuéllar, que de inmediato desconociera los resultados y acusara de fraude las elecciones. Sí igualito que ahora Trump que no digiere los resultados que le van a impedir estar cuatro años más en la Casa Blanca, como eran sus deseos.

En este escenario y con un presidente que quisiera estar siempre en campaña, bien vale la pena decirle que es tiempo de poner sus barbas a remojar por lo que viene. Porque los triunfos y las derrotas no son para siempre, como a él mismo bien le consta.

BREVES.- Consternado por el lamentable accidente del pasado jueves en la carretera de Tula a San Marcos en donde perdió la vida don Gil Lugo y resultó herido Alejandro Álvarez, hacemos votos por el pronto consuelo de mi amigo Valentín Lugo –su hijo- y de toda su familia de San Francisco Bojay.  Sí que es mayor la pérdida de un ser querido en las condiciones ocurridas, tal como me lo dijo Vale, pero de tener un accidente nadie está exento; les pido encarecidamente no perder de vista esta realidad. Por otro lado, un abrazo a mi amigo Alejandro, mi solidaridad y apoyo en lo que humanamente sea posible. Vaya también un abrazo para su esposa Marce, a sus hijas y a toda la familia de Lalo Cardoza que finalmente perdió la batalla después de varias semanas de luchar contra el covid19. Joven político de buen corazón, con mucha sensibilidad y gran capacidad que todavía pudo atender la que sería su última tarea: coordinar la campaña de Alejandro.  Y que a todos Dios nos guarde.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza. *NI*

 

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