17 de abr de 2021

*La radiografía de un país roto.

La semana anterior en México llegamos a los cien mil muertos a causa del covid19, una cifra que ni en el peor de los escenarios las autoridades


Por OFICINA | martes 24 de noviembre del 2020 , 04:23 p. m.

La semana anterior en México llegamos a los cien mil muertos a causa del covid19, una cifra que ni en el peor de los escenarios las autoridades federales preveían cuando hace ocho meses comenzó aquí la pandemia.

Ya son ríos de tinta los que se han regado al escribir sobre el tema, sin embargo, nos llamó mucho la atención un artículo que apareció en “El País”, periódico español que se refiere al asunto de manera muy completa y hasta cruda. La parte final del título de dicha nota refleja nuestra realidad:  “… la radiografía de un país roto”. Veamos.

El desconocido que arribó a México en febrero resultó ser un enemigo que se reinventaba cada mes y que ya ha cruzado la barrera de los cien mil muertos. Oficiales, porque la mortandad en realidad es mucho mayor. Recibió la pandemia con un gobierno reacio a cambiar sus planes de emergencia cuando la situación lo ha requerido y ahora mira al futuro con la esperanza de recibir pronto la vacuna.

Un país sumido también en una profunda crisis económica . Se recuerda que en marzo las autoridades sanitarias pronosticaban que la epidemia duraría 12 semanas. En realidad, el virus era una incógnita. En ese entonces los médicos comenzaban a protestar por falta de apoyo. Ahora, meses después, el personal está exhausto con su salud mental muy resentida   y la falta de apoyo (gubernamental) sigue.

México tiene hoy otro triste récord, es el país en donde más trabajadores de la salud han muerto por el coronavirus, y aunque el personal está acostumbrado a lidiar cada día con la muerte, la pandemia les ha sobrepasado. No hay datos sobre la situación actual cuando las cifras se han triplicado por la reanudación de las actividades no esenciales, la llegada del frío y el relajamiento de la población.

Las conferencias diarias de Hugo López Gatell, el funcionario federal al frente de la pandemia, dejan cierta sensación de sosiego. Una de las palabras fetiche en todos estos meses, se sigue repitiendo: meseta. Ese camino plano que dibuja la curva pandémica en las gráficas oficiales, lejos de los picos que sobresaltan a la población. Y mientras se repite la meseta, el término   se manosea   como un amuleto,  justo  cuando algunos estados entran de nuevo en fases de máximo riesgo.

El baile de datos en México ha sido uno de los síntomas más acusados de la pandemia y a estas alturas, la población ya muestra signos de descreimiento en la información oficial, sobre todo por una verdad amarga: unos mueren sin compañía en los hospitales, pero miles fallecen con asfixia en sus casas.

Por mientras el gobierno ya se ha lanzado a defenderse acusando a los medios de lucrar utilizando la cifra simbólica de los cien mil muertos. En la columna de los errores, algunos mensajes no han contribuido a paliar la catástrofe. Al principio de la pandemia, los voceros insistían cada día en que la gente aguantara en casa lo más posible el malestar de la enfermedad para no saturar las urgencias.

Pronto se vio que miles de enfermos no alcanzaban el hospital o se morían en sus puertas, y el mensaje ha cambiado, ahora se recomienda acudir cuanto antes. La gente llega tres días después de los primeros síntomas y muchas veces es demasiado tarde. La muerte llegó primero.

Las pruebas tan reclamadas por la Organización Mundial de la Salud y a la que tantos países han llegado tarde, han sido uno de los puntos flacos, casi famélicos de México. Encastilladas las autoridades sanitarias desde un principio en que no era útil en fases medias o avanzadas de los contagios. Esta obcecación   ha obligado seguir a ciegas el curso de la enfermedad.

La OMS y México han compartido sin fisuras durante esta pandemia algunos mensajes clave, como la inutilidad de multiplicar las pruebas ante un contagio masivo. Después la organización internacional dio un viraje e insistió en avanzar en los test a la población ante los contagios que se producen a partir de personas asintomáticas.

La verdad que a estas alturas todavía hay mucha gente que cree que el virus es un chisme del gobierno y no toman conciencia hasta que les toca, muchos no traen cubrebocas. Ahora desde el punto de vista económico, en México la economía ya lleva décadas con tasas de crecimiento mediocres.

El confinamiento y la crisis económica resultante han originado la pérdida de 12 millones de empleos, tanto en la economía formal como informal, esta última da cobijo a cinco de cada diez trabajadores de estratos muy desfavorecidos. De estos se han recuperado alrededor del 65%, tras la reapertura gradual de los negocios. El empleo formal ha sido más lento.

La actuación del Ejecutivo federal ha recibido críticas por la parquedad de los apoyos a empresas y trabajadores, mientras no ha tocado los presupuestos de sus programas prioritarios. De los países emergentes, México es el que menos recursos ha destinado a su paquete anticrisis. La principal medida ha consistido en el otorgamiento de microcréditos a pequeñas y medianas empresas, pero no ha habido estímulos fiscales y tampoco se han presentado nuevos apoyos para trabajadores que han perdido su empleo.

El personal médico está al límite, “estamos atascados, la gente no para de llegar, hay un desgaste muy fuerte, la mayoría de la gente ha dejado el confinamiento, pero nosotros seguimos aquí y no hay sustitutos para el personal de salud, nadie viene a relevarnos”, es el sentir de no pocos.

Las cifras son escalofriantes, en el IMSS, ocho de cada diez pacientes mueren, según datos oficiales, no es normal pero sí es un reflejo de la situación nacional. Estos datos dan cuenta de un sistema de salud en México fragmentado y marcado por la desigualdad

El semáforo que marcó la vuelta a una normalidad muy precoz, como se demuestra tristemente cada día, ha sido uno de los elementos más polémicos. Los territorios para colorear el mapa han causado tensiones.

En resumen, el artículo nos muestra parte de la realidad en México,  visto por un medio de comunicación no nacional. Porque los de aquí a diario son acusados de chayoteros, ahora lo dice un medio de comunicación foráneo, con intereses muy ajenos a los que aquí es común endilgar a algún periodista que se atreva a criticar a la 4T.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… En Confianza. *NI*

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