19 de ene de 2021

*Informar también es un negocio.

Sin duda que la lista que dio a conocer la Presidencia de la República, a petición del periódico Reforma, de los dineros que el g


Por OFICINA | martes 28 de mayo del 2019 , 05:50 p. m.

Sin duda que la lista que dio a conocer la Presidencia de la República, a petición del periódico Reforma, de los dineros que el gobierno de Enrique Peña Nieto entregó  o pagó a más de 30 periodistas durante su gestión, ganó el interés de la opinión pública  al grado de tomar como cierto que la intención era desviar la atención de un tema que afecta directamente al gobierno de AMLO.

En estricto sentido y quienes nos hemos dedicado no solamente al oficio de  opinar e informar en un medio de comunicación del  tipo que sea, pero además de eso a crear el espacio para hacerlo,-en este caso el periódico que tiene en sus manos-   tenemos claro que cobrar por ello es un principio en la vida que  resulta de lo más normal y absolutamente necesario.

Y estamos hablando (o escribiendo literalmente dicho) desde un medio escrito con cobertura local, pero como cualquier monstruo de otras dimensiones como el New York Times o El Universal o Televisa, necesita de ingresos económicos porque es claro que no va a vivir de la caridad para atender sus compromisos de sueldos, impuestos, etc.

Que fueron millones de pesos los que el gobierno  pagó a algunos de los cientos o miles de periodistas que hay en México, pues sí. Ciertamente son cantidades estratosféricas algunas de ellas.  En ese sentido cualquier  gobierno federal, estatal o municipal signa acuerdos con los medios de comunicación o con  los propios comunicadores para la difusión de su información institucional, en condiciones que  ambas partes convienen.

Sí,  es una prestación de servicios como la que se establece entre un futbolista y el club que lo contrata. En este ámbito y particularmente en México se sabe de contratos por montos con varios ceros a la hora de su firma. Y el club debe saber por qué lo paga, porque el futbol como la comunicación también es un negocio.

De manera tal que los acuerdos en materia de comunicación es de lo más común. Y  no pretendemos defender un gobierno anterior y denostar contra el actual, pero seguramente han visto en las últimas semanas algún segmento –por ejemplo-  de Milenio Televisión con sus noticieros de cada hora.

En no pocas ocasiones la mayor parte del tiempo  de esa barra informativa lo utiliza  en difundir las actividades del Presidente de la República y/o de sus colaboradores, y doble contra sencillo que no es de gratis. Es la política y es el negocio de unos y de otros, en Tula, en México y seguramente en todo el mundo.

Otra cosa  es –y que en NI siempre hemos rechazado- el embute o  chayote. El pedir para no publicar o para que hable bien sin merecerlo o mucho menos omitir información importante por el hecho de que pueda perjudicar a alguien. Aquí es si me compras una plana, nosotros te publicamos una plana, pero no por ello estás  comprando la conciencia del periódico,  manifestada  en una columna de opinión, por ejemplo.

Ahora de la famosa lista negra de periodistas, recordamos que hace ya algunos meses se había dado a conocer, por ello insistimos en que  de nada nuevo nos enteramos y puede haber mucho de cierto cuando surge la opinión que más bien fue un distractor para que la escasez de los medicamentos no fuera la nota principal de varios días. Pues no sería extraño.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero…En Confianza. *NI*

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