17 de abr de 2021

*Ideario a seguir.

Hoy en día pareciera que es más complicado triunfar en la vida sin dañar, sin ofender a los semejantes. Porque para muchos para s


Por OFICINA | martes 27 de octubre del 2020 , 05:21 p. m.

Hoy en día pareciera que es más complicado triunfar en la vida sin dañar, sin ofender a los semejantes. Porque para muchos para salir avante en este mundo debemos de caminar, pisar y manchar a los demás, como si la victoria en nuestra existencia siempre debe estar aparejada con el sometimiento del de enfrente, sobre todo cuando actuamos como jefes de ellos.

En fechas recientes leímos con atención una especie de ideario integrado por conceptos, por principios. Es el legado de un hombre que triunfó en su paso por esta vida generando valor económico y social. Se dice que él siempre procuró que sus trabajadores conocieran y lo más importante, pusieran en práctica esta forma de vida. Sin duda acatarlos no es cosa sencilla, pero cumplirlos siempre resultará grato.

Reconocer el mérito de los demás.- Se trate de quien se trate, cuando alguien tiene un mérito no se le debe escatimar el reconocimiento, mucho menos usurpar ese crédito, atribuirse a sí mismo éxitos que no son nuestros sino de quienes trabajan con nosotros, resultaría un acto innoble; segaría una fuente de afecto y lo incapacitaría para comportarse como un líder.

Ser siempre cortés.- No se trata de hacer caravana, tampoco con protocolo, pero sí atento y sobre todo respetuoso con los compañeros, de manera que nuestra compañía con ellos resulte placentera y no en un dolor de cabeza en donde lo primero que desearíamos es que pronto terminara.

Nunca hacer burla.- Tal podríamos decir que es de humanos en algún momento burlarnos de alguien, de cualquier compañero. Lo que debemos procurar es evitar las bromas hirientes o de doble sentido. Tener siempre muy presente que una herida ocasionada que se asesta con sarcasmo casi nunca cicatriza. Es la experiencia.

Ser modesto.- Si no se comprende que nada tienen que ver con el valor de la persona hechos como el tipo de automóvil, el tamaño de la casa, el número de amigos o el de clubes a los que se pertenece u otros lujos como el viajar o el vestir, con valores como cumplir debidamente con nuestra tarea y contar con los conocimientos y el refinamiento espiritual para adquirirlos. Si esto no es así se debe buscar un cambio de actitud o de trabajo.

La dedicación al trabajo.- Beneficia a todos si lo hacemos con dedicación y con esmero. Le sirve por supuesto a la empresa o al negocio del que se trate y a la sociedad entera. Dicen que esto se asemeja a un sacerdocio.

Depurar el vocabulario.- Eliminar las interjecciones. Las voces vulgares, las palabras altisonantes, los giros familiares debilitan la expresión y crean malentendidos. Para demoler verbalmente a los enemigos, los grandes parlamentarios nunca emplean una expresión vulgar.

Ser puntual.- El respetar el tiempo de los demás y el propio resulta elemental para cualquiera que quiera triunfar en la vida, pues el que no puede guardar sus citas, tarde que temprano se va a constituir en un estorbo.

Ser tolerante.- Pareciera que la aseveración anterior está peleada con ésta, sin embargo, no es así. Alguna vez cualquiera puede tener atraso en una cita, si hay razones suficientes no debe existir problema, se dice que la excepción hace la regla y así es. También debe   existir tolerancia en otros aspectos por ejemplo ser de otra raza, por el color de la piel, por los modales, por la educación de los demás, etc.

No alterar la verdad.-  Lo que uno afirme, debe hacerse siempre reflexionando lo necesario y lo que se prometa se debe cumplir. Las verdades a medias pueden ocultar errores, pero por muy poco tiempo. Tener siempre presente que la mentira opera como un bumerán.

Ocultar la vanidad.- Como el secreto más íntimo. Un buen líder no puede exhibir arrogancia ni autocomplacencia. Cuántas veces los fracasos de personas bien conocidas confirman el dicho de “el orgullo antecede a la caída”. Cuando uno empieza a decir que otros empleados son torpes, o que los clientes son mezquinos o necios, habrá empezado a meterse en embrollos.

Dejar que los demás se explayen.- Esta recomendación es especialmente para los que tienen gente bajo su mando. Dejar que se explayen hasta que lleguen al fondo del problema, aunque se les tenga que escuchar mucho tiempo, hacerlo con paciencia, no tratar de dominar la conversación, es escuchar, escuchar.

Asegurarse de disfrutar el trabajo.- Es muy legítimo tener pasatiempos predilectos e intereses en otras cosas, pero si se estima como un sacrificio venir al trabajo, entonces lo que se necesita es un descanso u otra compañía o empresa en donde laborar.

Hasta aquí las recomendaciones para ser un triunfador en la vida, sin generar rencores o envidias, tal como lo procuró a lo largo de su existencia este personaje conocido y apreciado en nuestro país: don Eugenio Garza Sada.

 Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero… En Confianza.   *NI*

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