19 de ene de 2021

*El gobierno que viene.

Prácticamente no hay día, después del pasado primero de julio, en el que Andrés Manuel López Obrador el presidente


Por OFICINA | martes 28 de agosto del 2018 , 05:09 p. m.

Prácticamente no hay día, después del pasado primero de julio, en el que Andrés Manuel López Obrador el presidente electo de México,  no sea la nota principal en los diferentes medios de información en consecuencia de los múltiples anuncios que ha venido haciendo de lo que  ofrece  será su gobierno que inicia el próximo primero de diciembre.

Lo cierto es que AMLO desde hace mucho le agarró el modo para decir –falta que los haga- lo que a la gente le gusta, lo que la sociedad ahora  espera de un gobierno federal que va a llegar con una aceptación no del 53 por ciento que obtuvieron en las urnas, dicen los analistas que hoy andan por el 70 por ciento de las preferencias. Un porcentaje por supuesto sin igual en los tiempos recientes.

Desde hace tiempo López Obrador cambió su agresivo discurso porque se dio cuenta que ello no gustaba a muchos, por otro de “amor y paz”, que quienes lo conocen aseguran que no es una actitud que le  haya distinguido a lo largo de su vida  como político y antes; insistiendo eso sí que en su gobierno se va a terminar la corrupción, porque sabe que  este mal es  el que más lastima a la sociedad y entonces pues a generar las altas  expectativas entre la mayoría de los mexicanos. Que estamos “amenazados” de ver el fin de los políticos corruptos. Ojalá.

Y es que efectivamente después de las elecciones hoy es más la gente que ha puesto su confianza en el tabasqueño al saber que su gobierno  además de   lo anterior,   dará dinero -aparentemente a cambio de nada-  a las madres solteras, a los jóvenes sin trabajo, por supuesto a los adultos mayores, es decir casi a todos los sectores de la población y eso  en un pueblo lleno de necesidades, disgusta apenas a pocos.

Claro que también hay temas en donde él o su gente que ha dicho  serán parte de su equipo de gobierno, ya han tratado de matizar las cosas. Ya no  prometen que la gasolina no sólo no subiría, sino que podría hasta reducir su costo;  hoy apenas se asegura que  tendrá que haber aumentos graduales,  eso sí, ya no más gasolinazos. Insistimos  ya no es el discurso de campaña que convenció a 33 millones de mexicanos.

Este escenario y muchos temas más como la ubicación del nuevo aeropuerto, sin duda han sido motivo más que entendible para que AMLO esté en las primeras planas, un día sí  y al otro también; el meollo del tema es saber cómo le va a hacer el próximo gobierno federal para cumplir todo lo anterior y mucho más, lo que han llamado pues los “50 lineamientos de AMLO”.

Sin duda que hoy en día seguramente son muy pocos los mexicanos que le apuestan al fracaso del gobierno que viene; independientemente de  por quién hayamos votados, hoy tenemos presidente electo y sabemos –o así debemos entenderlo- que si las cosas caminan bien en el arranque de la administración que viene, a todos no va a ir mejor y estaremos verdaderamente frente a una Cuarta Transformación.

Es decir pensar o creer  que Andrés Manuel López Obrador como presidente de los mexicanos va estar a la altura de  Miguel Hidalgo en la Independencia;  Benito Juárez en la Reforma y Francisco I. Madero en la Revolución, a muchos nos puede parecer demasiado ambicioso, pero mantenemos la viva esperanza de que así vaya a ocurrir en pleno siglo XXI.

Ahora por supuesto que  hay temas que nos hacen dudar de que las cosas vayan a ocurrir de la forma que nos las promete –él y ahora su gente-, ¿por qué? Porque algunas decisiones como la de llevar a una consulta popular el tema del nuevo aeropuerto, no parece sinceramente la mejor opción en un tema tan complicado como este en donde la respuesta debe venir en razón de condiciones estrictamente  técnicas que por supuesto la gran mayoría de los mexicanos desconocemos.

Y es que mucho se ha hablado de legalizar o no el uso de la mariguana por ejemplo, nos parece que una decisión en este tema sí podría ponerse a consideración de los 125  millones de mexicanos, porque el asunto lo vemos, lo vivimos, lo padecemos (o lo disfrutan algunos), pero el que nos vayan a preguntar si  en Santa Lucia o en  Texcoco nos conviene el nuevo aeropuerto, pues nomas no.

Hay otros temas que también son materia de controversia ante la postura del próximo gobierno. El construir o no más refinerías. Ya se anunció la de Tabasco, ya no las seis como en campaña se había dicho. En esta materia los expertos han dicho que los recursos que se han   anunciado  se van a destinar para revivir a Pemex, están muy lejos de ser suficientes para poder lograr su cometido. Ya veremos con mucha atención.

Y el tema de los recursos nos lleva al punto más importante de lo que nos espera. ¿De dónde van a salir los dineros suficientes para  tanto apoyo ofrecido? Por supuesto excelente saber  que el presidente y todo su equipo se  van a reducir sus salarios y que ello obligará a gobernadores y hasta a alcaldes a  hacer lo propio; ojala que hay quien convenza a ministros y magistrados también.

 Magnifico que se terminen los moches en la obra pública; que se termine el dispendio en los viajes de funcionarios y en el pago millonario a los grandes  medios de comunicación y cientos de gastos más que hoy son el pan de cada día en todos los gobierno. Pero ¿será suficiente con estos ahorros para cumplir aunque sea medianamente con lo ofrecido? Sinceramente lo dudamos.

Todo ello mientras el tema de los rostros que hoy vuelven a ser noticia también debe preocuparnos.  Cómo es que de pronto –por ejemplo- “desaparecieron”  las fallas y los malos manejos  en la línea 12 del Metro y que su autor hoy sea pieza fundamental en el andamiaje del próximo gobierno, cuando hace apenas algunos meses Marcelo no podía ni siquiera entrar al país, so pena de ser encarcelado. ¿Increíble no?

Y qué decir de doña Elba Esther Gordillo cuya liberación sin duda tuvo que ver con lo acordado entre EPN y AMLO  aunque, claro, ambos lo nieguen. O  qué pensar con la designación de Manuel Bartlett como director de CFE, cuando es él quien instrumentó la caída del sistema para impedir la llegada de Cuauhtémoc Cárdenas a la presidencia de México  en 1988 y que hoy a sus 82 años y toda una vida en el servicio público, sabe nada de la importante tarea que le espera.

Son pues interrogantes muchas del gobierno que viene, las expectativas son enormes. Ciertamente hoy en día López Obrador es la esperanza de México, ya no sólo de los que votaron por él.

Ojalá que nos vaya bien a todos, a gobernantes y gobernados.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…En Confianza.   *NI*   

 

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