23 de jul de 2019

*Chairos contra fifís.

Sin duda que el estilo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ha resultado  común en la forma de hacer polític


Por OFICINA | martes 26 de marzo del 2019 , 05:15 p.m.

Sin duda que el estilo de gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ha resultado  común en la forma de hacer política en la historia de México. A unos no gusta y a sus millones de seguidores parece que los tiene francamente encantados.

El fin de semana al hacer uso de la palabra  en la inauguración del estadio de béisbol de Los Diablos Rojos del México en las amplios terrenos de la Magdalena Mixhuca en la Ciudad de México, las manifestaciones en su contra fueron evidentes, ante lo cual se vio en la necesidad de acortar su discurso a dos minutos o menos por culpa de “la porra fifí”.

Traemos a la memoria la respuesta de la gente en el evento que encabezó AMLO en la refinería Miguel Hidalgo con motivo del aniversario de la Expropiación Petrolera, aquí apenas la semana pasada, en donde contrario a lo ocurrido en casi todos los eventos en los que ha estado en diversas entidades del país, el gobernador en turno –en este caso Omar Fayad- fue largamente ovacionado, incluso nos atreveríamos a decir -por haber estado en el lugar de los hechos-  más que al propio presidente.

Está claro que lo ocurrido en la refinería no fue casual. El hoy gobernador ha tenido varios cargos de elección, como presidente municipal, diputado federal y senador, lo que le ha hecho participar en muchas campañas políticas, incluso como presidente del PRI estatal. Ello le permite tener experiencia de sobra para torear y vencer a las multitudes.

Por supuesto que la inesperada respuesta a Omar, molestó sobre manera a los eternos enemigos del gobierno estatal que se frotaban las manos de gusto ante la hipotética rechifla al jefe del ejecutivo; al no ocurrir así hoy los llamados chairos siguen buscando argumentos para  desacreditar a los cientos que no solamente no le chiflaron, sino que le aclamaron.

Está claro que en política nada es casual. No lo es que en los eventos de AMLO con gobernadores del PRI o  del PAN, las rechiflas fueron evidentes. Las respuestas de cada uno de ellos fue diferente. Desde los que no sabían en dónde meter la cara, hasta los que de plano increparon duramente a sus paisanos por esas muestras de desagrado.

En todos los casos AMLO apareció como el gran dominador del monstruo de  mil cabezas, pidiendo, ordenando, que se callaran esas manifestaciones  de desagrado. En las redes sociales circuló un documento membretado con los colores de Morena en donde supuestamente el ahora partido en el gobierno da las indicaciones de cómo actuar en los eventos de AMLO.

Asegurar la veracidad del oficio resulta irresponsable, sin embargo está claro que lo que dice el documento de marras había sido exactamente la conducta de los seguidores del ahora presidente de México y en su mayoría militantes de dicho partido. “… rechiflas al gobernador… es un honor estar con Obrador…”, etc. etc.

En ese sentido no sabemos si lo ocurrido aquí el pasado 18 de marzo y en el nuevo diamante  de don Alfredo Harp Helú el sábado reciente, van a marcar un parteaguas de lo que ahora veremos en eventos públicos que encabece el primer mandatario de la nación. Ello sin duda debe ser un hecho que no va a ocupar los primeros renglones en la agenda presidencial, pero sin duda los que allí escriben  no lo van a ignorar.

No tarda mucho para saber la respuesta en lo futuro de la gente que normalmente acude a los eventos políticos. Es más ya se anuncia nuevamente la presencia en Hidalgo de Andrés Manuel, ahora para el próximo sábado 30 en el corazón de la huasteca. Sin duda que en esa zona como en la mayor parte del país, AMLO  tiene sus porristas y curiosamente es también una región que Omar Fayad representó hace algunos años en su calidad de diputado federal.

Ahora bien está muy claro que así como el gobierno del estado le pudo haber metido la mano para las desenfrenadas porras en favor del gobernador y hasta del alcalde Gadoth Tapia, que mucho ha molestado a los antipriistas, - es decir los chairos- en el caso de la respuesta de la gente no nos podemos imaginar a don Alfredo Harp –uno de los hombres más ricos del país- organizando a  sus huestes para darle una sonora rechifla  a su invitado especial.

Y también es claro que la gente que asiste a los eventos políticos, como el de la Expropiación Petrolera, de cualquier partido o de cualquier gobierno, no es la misma que pagó su boleto para asistir a un partido de béisbol con la presencia de una novena de primer mundo como fueron los Padres de San Diego, que por cierto le dieron una repasada a los anfitriones.

En el primer caso es inevitable pensar que a la gente traída aparentemente  de diversas regiones de Hidalgo, le pagaron por vitorear a Omar y no aplaudir a rabiar a AMLO. Así lo sentencian los millones de seguidores de Morena. Pero acaso fueron los mismos de la sonora rechifla en el nuevo estadio. No se necesita ser un experto para contestar negativamente.

¿Qué ocurre entonces? La popularidad de AMLO que ronda por el 80 por ciento, ya encontró su  punto más alto y como todo lo que sube, ¿ahora baja?

Es claro que estamos ante el presidente más popular de los últimos tiempos en México. Tal vez solo comparado con López Mateos o con Lázaro Cárdenas en el siglo pasado.  Y cuando hablamos de popularidad en automático pensamos en los programas sociales que ha anunciado el nuevo gobierno.

Y es que está claro que normalmente los aplaudidores de políticos emanados del PRI, del PAN, de Morena o de cualquier  otro partido, son o serán, las madres jefas de familia, los adultos mayores, los jóvenes. Es decir los sectores que reciben o recibirán un beneficio económico y que llegan a echar porras al gobernante “bienhechor”  y que es lo menos que se les puede pedir ante la benevolencia del gran tlatoani en turno.

Por el contrario es muy seguro que los cientos o miles de los 20 mil que abarrotaron el estadio de beis el sábado reciente y que pudieron pagar un boleto de entrada de 400 pesos, no reciben ni buscan un beneficio social del gobierno en turno, y sus aplausos o rechiflas obedecen a la calificación sincera  que le otorgan al político del momento. ¿O no?

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… En Confianza.  *NI*    

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