19 de ene de 2021

Carta a un amigo político (o a un político amigo)

Estimado Alberto Francisco:


Por OFICINA | martes 4 de febrero del 2020 , 06:40 p. m.

Te conocí desde que eras casi un niño, con lejanos lazos de consanguinidad.

Tal vez nunca nos hemos visto como parientes –sólo con tu mamá recuerdo haber platicado el tema- pero sí como amigos con inclinaciones por la política e identificados desde siempre con los mismos colores partidistas.

En este 2020 en Hidalgo habrá elecciones para presidentes municipales. En la recta final del primer mes del nuevo año sé que has tomado la decisión de jugarla para la alcaldía, pero por otro partido político.

Te he visto siempre como un muchacho talentoso, sensible, capaz y que te gusta asumir los retos que la vida presenta.

Agradezco la confianza que en muchas ocasiones me has mostrado al pedirme mi punto de vista para la toma de decisiones sobre temas para ti importantes.

Hace años, no muchos tal vez poco más de diez, decidiste regresarte de Pachuca para abrirte paso aquí en la vida pública.

Nadie te ha regalado nada, pero el resumen de lo por ti conseguido a cualquiera lo tendría satisfecho. El partido, el sistema pues, te ha tratado muy bien.

Ser el presidente del comité municipal, a pesar de los tiempos actuales, para cualquiera debe ser un honor.

Con esta carta de presentación después ocupaste la segunda cartera más importante en el servicio público municipal. Tu nombre se empezó a escuchar con más frecuencia. Al llegar el momento de elecciones, parecías un candidato natural para la diputación local, pero no fue así.

Sin embargo, sí te alcanzó para ser compañero de fórmula en las elecciones para diputado federal en una alianza partidista cuya suplencia nuestro partido depositó en ti. La corriente del ahora presidente de la República arrasó parejo. En Hidalgo se perdieron todas las diputaciones federales y de los 18 locales sólo se ganó una.

Es cierto, se aprende más en las derrotas que en los triunfos.  Por otro lado, ese duro proceso te acercó con otros rostros de la política. Tú le serviste a uno de ellos y ante el descalabró él no te dejó en el desamparo.

Con ese fuerte apoyo personal te invitaron a participar en el Comité Ejecutivo Nacional del partido, época que te llevó a hacer trabajo partidista en otras entidades del país, a tener nuevas experiencias, a querer y conocer más al partido, supuse.

Se cerró ese ciclo y regresaste a Hidalgo, nuestro partido te incorporó a la dirigencia estatal, muy cerca de la mismísima presidenta, de donde supe por más de dos personas que hiciste un buen trabajo y te ganaste pronto el respeto y reconocimiento de no pocos.

Hace algunas semanas me dijiste que dejabas la tarea en Pachuca. Voy al municipio a buscar la candidatura a presidente, a hacer presencia porque creo tener los méritos suficientes, establecías seguro y hasta confiado de un nuevo reto político en tu vida. Adelante, te propuse.

Con todo el camino ya recorrido e inmersos en periodo de precampañas, en poco tiempo te conviertes en uno de los aspirantes con más posibilidades de lograr la candidatura, pero de pronto nos dicen que buscarás la candidatura, pero ya no bajo los colores de nuestro partido.

¿Qué ocurrió?

¿Qué te hace cambiar?

El escenario partidista aquí, en Hidalgo y en todo el país es complicado. Sabes que hoy Morena va a la cabeza antes de conocer incluso el nombre de su candidato en el municipio. Sabes que no recibirías el beneplácito de los morenistas si pretendieras convertirte en su abanderado

¿Quieres terminar abruptamente con tu carrera política?

Seguramente has previsto que, si tú vas de candidato con otro partido que no sea Morena ni el nuestro, no te alcanzará para ganar, pero sí aportarás votos –pocos o muchos- que harán todavía más difícil la victoria de nuestro partido (el que buscas que ya sea tu ex partido).

¿Que no quieres ser desleal con quien te ha apoyado en los últimos tiempos? Tal vez tengas razón, pero lo serás con muchos que te han ayudado y que han creído en ti como miembro destacado de un partido cuya ideología conoces y siempre defendiste. Lo serás también con el partido en donde has militado, el mismo que te ha dado presencia y por qué no decirlo, hasta trabajo.

El partido que aparentemente te hará candidato u otro de ese mismo tamaño, aquí no tiene posibilidad alguna de ganar, cuando menos en las elecciones que ya están a la vuelta de la esquina.

¿A qué le apuestas entonces?

Y es que aspirar a la victoria en estos tiempos en un partido que no sea el de ahora en el gobierno (federal), huele muy fuerte a candidato derrotado. Nos guste o no.

Para que el PRI aspire a la victoria, o cuando menos con posibilidades de triunfo, tendrías que ser tú u otros dos a lo mucho de los diez que han alzado la mano. Ahora sí esos dos o tres se unen, las posibilidades crecen, pero si cada uno va por su lado, éstas se reducen a nada.

Para confirmar lo anterior no hace falta ser un gran analista, los resultados, la actual realidad nos lo muestran. Tal vez algunas actitudes de gente del partido es la que te hace buscar otros horizontes, pero en otro -cualquiera que sea su nombre- no encontraras puros hijos de la caridad. Lo sabes.

Espero que esta reflexión sea a tiempo de sumar fuerzas para aspirar a la victoria dentro del partido de siempre, si en esa suma de esfuerzos no eres tú el abanderado, tu edad, tu capacidad, tus posibilidades no se terminan con esta elección.

Ahora que, si estás pensando en jugarla por otro partido, para perder esta elección, pero después ser por ejemplo legislador local de representación proporcional bajo esos colores, no diría que estás equivocado, pero para el camino está lleno de espinas. No lo recomendaría. Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… En Confianza.*NI*

 

ÚLTIMAS NOTICIAS


ARCHIVO