19 de ene de 2021

*Cada quien su pandemia.

Por José Guadalupe Rodríguez


Por OFICINA | miércoles 22 de abril del 2020 , 10:59 a. m.

 

 

La pandemia ha cambiado nuestra vida. Recordamos lo ocurrido en el 2009 con la influenza y tenemos claro que las cosas no llegaron  en ese entonces a lo que hoy vivimos en México y seguramente en casi el resto del mundo.

Pero, ¿cómo estamos asumiendo el rol que nos toca jugar  en tan serio problema que ya mató a miles en el mundo y a más de  medio millar en México y que los experto aseguran serán miles?

La respuesta no es sencilla, casi podría asegurar que no encontramos dos personas en el planeta que estén sobrellevando de la misma forma esta crisis. Por lo que sabemos, por lo que nos dicen, cada uno de nosotros hacemos lo propio para no ser una cifra más en las estadísticas.

A la fecha no sabemos qué porcentaje de la población en nuestro país se guarda en casa tal como se nos indica. Y cuántos de los que no lo hacen actúan de ese modo simplemente por no hacer caso  y cuántos quienes para ellos el no  trabajar un día significa simplemente  dejar sin comer a la familia. Creemos que son más los segundos que los primeros.

El problema es muy serio y se agrava cada día más cuando la gente agota sus escasas posibilidades de sobrevivir a través de un préstamo o del empeño de algunos de sus bienes patrimoniales. No es mentira cuando para muchos lo que viene enseguida es el robo tumultuario, la rapiña. Hasta hoy hemos visto atracos de este tipo simplemente por gusto o costumbre, pero el riesgo de que ocurra por verdadera necesidad no es remoto, aseguran. 

Por otro lado hay quien busca ver el lado positivo del encierro en casa. Es una oportuna ocasión para convivir con la familia, los hijos, la pareja. Ese núcleo que estando bajo el mismo techo, la dinámica diaria nos impide sentarnos a compartir planes, experiencias, tristezas, alegrías. Hoy es cuando.

Claro el enclaustramiento también nos permite poner en orden nuestras cosas en casa y hasta en nuestra mente. En el hogar puede ser en  el closet, en el librero, en la cocina, en el patio, en el garaje. Y si vamos más adelante pues nos podemos inscribir en un  curso en línea de lo que se les ocurra, muchos de ellos son gratis, todo es cosa de saberlos buscar en la red.

Con todo y que a veces la lectura no es un hábito en muchos de nosotros, el encierro representa magnífica ocasión para irnos acostumbrando a leer un libro de historia, novela, de cuentos, la biografía de algún personaje, la posibilidad puede ser en la computadora  o de la forma tradicional con el   libro en mano. Hoy la  gama de posibilidades es amplia.

Tal vez al paso de las semanas y meses los mexicanos comunes sepamos qué pasó en la relación de AMLO con Salinas Pliego, pues después de mantener una relación estrecha entre el presidente con uno de los hombres más ricos del país, viene la “invitación” del comunicador estelar de TV Azteca la noche del viernes reciente para “no acatar las medidas sanitarias dictadas por el gobierno a través de López Gatell”.

La respuesta de AMLO a lo dicho por Javier Alatorre fue simplemente decir que se trató de un error de su “amigo”. Qué hubiera pasado si el comentario hubiera venido por ejemplo de Loret de Mola, quien desde hace tiempo ha criticado los actuares del gobierno federal y a cambio ha recibido un buen de descalificaciones a su trabajo periodístico desde López Obrador para abajo.

Y bueno Alatorre ya contestó por twitter la noche del sábado. Se destaca que nunca se disculpa ni se dice arrepentido de lo que dijo. Sólo le da vuelta al tema al escribir que “agradezco al presidente López Obrador por su defensa permanente de la democracia y la libertad. Él mejor que nadie comprende el esfuerzo que las familias mexicanas hacen todos los días por salir adelante”.

Después agrega el titular de “Hechos” “… busco cómo escuchar nuestras historias, nuestros miedos y nuestras ideas para salir adelante”. Pero arrepentido de descalificar con un “ya no le hagan caso” al subsecretario de Salud, para nada.  Bueno a final de cuentas AMLO ya dijo que Javier es su amigo y todavía le pide al público que no se haga linchamiento político.

Claro no hay que olvidar que apenas hace no muchos días el mismo López Obrador invitaba a que siguiéramos nuestra vida normal y no dejáramos de abrazarnos. Al paso de los días el número de contagios y muertos en el país le ha obligado a cambiar su dicho. No faltará quien diga que el problema es que AMLO no compartió con Salinas ese cambio de discurso para mantenerse como siempre -ambos-en la misma sintonía.  

El asunto es que cada quién vive  o padece la pandemia cómo quiere y puede. Quienes están en condiciones hoy en día trabajan desde casa, pero obreros, choferes, pequeños comerciantes, etc. nunca lo podrán hacer por razones que resultan fácil de entender. Tal vez por ello hay quien haya dicho que es un mal de “ricos”.

Asegurar lo anterior resulta aventurado pero vean cualquier barrio pobre de cualquier pueblo o ciudad en nuestro país. Las cosas muy poco han cambiado. En nuestro entorno por ejemplo. Mientras en la colonia Las Palmas en San Marcos o en Los Fresnos en el centro de Tula las calles están vacías a todas horas; en La Malinche la vida sigue. Las tienditas abiertas, la señora de las enchiladas y la de los tamales como si nada; los layos como todos los lunes y casi a diario, en la esquina con la caguama a la vista, etc., etc. 

Tal vez por eso gente como el fotógrafo Santiago Arau nos dice que  “susana distancia es más bien  un privilegio, en las colonias ricas hay un vacío, en las pobres la vida continúa”. Las diferencias son innegables. En la Ciudad de México por ejemplo mientras las lujosas oficinas de importantes corporativos hoy están vacías; el Metro en donde si bien el número de pasajeros ha bajado, en varias estaciones las aglomeraciones son como siempre pues es gente que va “a la chamba diaria para el pipirín”. 

A final de cuentas es cierto. Cada uno decide por propia voluntad o por la necesidad, cómo vivir el Covid 19. Y usted cómo lo vive? 

Mientras una cosa u otra, a cuidarse.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega pero… En Confianza. (EDICIÓN DIGITAL)

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