29 de may de 2020

*A un año del nuevo gobierno.

Con el comienzo de septiembre llegó  a un año el nuevo gobierno  por primera vez emanado de un partido de izquierda en M&eacut


Por OFICINA | martes 3 de septiembre del 2019 , 08:07 p. m.

Con el comienzo de septiembre llegó  a un año el nuevo gobierno  por primera vez emanado de un partido de izquierda en México. Sí, ya desde hace  12 meses  el Congreso General tiene tanto en la cámara de Diputados como en la de Senadores una mayoría emanada de Morena, el partido del presidente López Obrador, justo  cuando él está cumpliendo nueve  meses en el cargo que asumió en diciembre pasado.

Por supuesto que el poder ejecutivo ha jugado importante papel en este todavía nuevo gobierno, de la  autollamada  Cuarta Transformación, además de por  otros motivos, simplemente porque han creado y modificado leyes de acuerdo  a la propuesta del poder ejecutivo en turno, con todo y que algunas de estas decisiones no han estado al margen de la crítica de no pocos ciudadanos. Verbigracia la reforma educativa.

No podemos olvidar que la inmensa mayoría de legisladores le deben el cargo a Andrés Manuel López Obrador, por el simple hecho que en la jornada electoral del julio del 2018, la gente al votar por AMLO, lo hizo en la mayoría de las veces por los mismos colores a la hora de elegir a nuestros representantes como senadores y diputados, aunque poco o nada supieran de ellos.

Lo cierto es que a un año de distancia del nuevo gobierno en el poder legislativo, resulta muy poco tiempo para poder calificar como buenas o malas muchas de  las decisiones emanadas de esta soberanía, que ciertamente en más de una ocasión no lo ha parecido tanto, más bien nos hace recordar los buenos tiempos del PRI cuando la postura del ejecutivo federal  en turno, la asumían como propia los legisladores, sumisos, sin condiciones y hoy parece igual.

Pero esa empatía entre poderes parece que es inevitable en México y en todo el mundo cuando ambos  (ejecutivo y legislativo) provienen de un mismo partido. Claro el otro ángulo de que así sean las cosas aquí y en todos lados, es que de esta forma el presidente en turno normalmente no tendría obstáculo alguno para lograr las reformas que su gobierno plantea, y conseguir con ello los objetivos ofrecidos.

Pero curiosamente la diferencia más relevante al seno del legislativo, se ha dado entre los propios senadores morenistas a la hora de elegir al  presidente de la mesa directiva. Martí Batres que pretendía reelegirse como tal, se encontró con un “compañero” de partido que resultó más astuto que él. Ricardo Monreal, líder  de Morena en la cámara alta, construyó un proyecto distinto y el tema parece que todavía no termina.

Y bueno el ex gobernador de Zacatecas ya mostró que no es un incondicional de López Obrador como sí lo es Batres con todo y que así lo haya parecido cuando se disciplinó a la “democrática” nominación de Claudia Sheinbaum para la jefatura de la Ciudad de México. Monreal es un tipo que llegó a Morena ya con una larga trayectoria tras de sí.

Entre los diputados federales  las cosas parecen más tranquilas. Con un presidente de la mesa directiva con toda la experiencia del mundo en la persona de Porfirio Muñoz Ledo –cuando menos de aquí al 5 de septiembre-, con voz respetada  incluso para disentir del propio López Obrador en algún punto; como en el caso del tema migratoria en donde Ebrard a ojos de todos ha desplazado a Sánchez Cordero.

El pastor de la mayoría morenista en San Lázaro también se la ha llevado muy en paz, más hoy en día en donde Mario Delgado debe estar más preocupado por alcanzar la dirigencia nacional de Morena, que por la agenda que habrán de atender en este segundo períodos de sesiones que ya comenzó con septiembre.

Pero bueno el poder legislativo morenista ya cumplió un año y el ejecutivo nueve meses que lo celebró con su “tercer” informe en el patio central de Palacio Nacional. Además que nos sentenció a todos como felices, felices dijo que sus “adversarios están moralmente derrotados”. Reconoció que “en el tema de la inseguridad los resultados no son buenos”, todo ello ante 500 invitados que interrumpieron 32 veces con aplausos su discurso de poco más de hora y media.

Por hoy es todo, nos leemos en la siguiente entrega, pero… En Confianza.  *NI*

ÚLTIMAS NOTICIAS


ARCHIVO