17 de abr de 2021

*A dónde vamos.

Hay quien pudiera creer que a la llegada del nuevo gobierno las cosas  malas que ocurren en  todo nuestro país van a cambiar;  s


Por OFICINA | martes 2 de octubre del 2018 , 05:41 p. m.

Hay quien pudiera creer que a la llegada del nuevo gobierno las cosas  malas que ocurren en  todo nuestro país van a cambiar;  seguramente así lo quisiéramos la mayoría de los ciudadanos, sin embargo la llevada y traída Cuarta Transformación no va a alcanzar para  ver  el nacimiento de un nuevo México.
Y  es que  las cosas  de las que hoy somos testigos tanto del gobierno que viene como del que se va,  no nos causa las mejores expectativas para los próximos años. No son pocos los que piensan que va a ser más de lo mismo. Vemos sólo algunos por qué.
Estar de acuerdo por ejemplo en que el ex gobernador de Veracruz  Javier Duarte que se robó mil 600 millones de pesos, se le castigue con una pena de nueve años y una sanción de 59 mil pesos, nos parece una verdadera ofensa a sus paisanos en lo particular y a los mexicanos en lo general.
Sobre ese mismo tema, saber que hoy su esposa Karime Macías  siga muy quitada de la vida viviendo en Europa cuando las investigaciones la señalan como la principal responsable del atraco que durante casi seis años sus autoridades –encabezados por ella y su marido al frente de un verdadero gabinete de hampones-  le propinaron al noble pueblo jarocho, es algo que muy pocos pueden comprender y los menos, entender.
Hay quien cree que la apresurada y muy suave sentencia al exgobernador es consecuencia de  que el gobierno que se va pretende dejar resueltos todos los asuntos que pudieran brincar para quienes ya no lo serán a partir del primero de diciembre y que en este caso tal vez  sí sea cierto que Duarte amenazó que si el gobierno  actual no le ayudaba, diría todo lo que sabe y entonces ardía Troya.
Cómo creer que en el caso de Odebrecht hasta la fecha  no haya avances de lo que se asegura es  uno de los más claros ejemplos de corrupción al más alto nivel, tal vez sólo comparado con otro lastre que han llamado la Estafa Maestra. No es nada difícil creer que en ambos asuntos el manto del gobierno federal protege  a los involucrados porque si comienza a meterlos a la cárcel no habrá quien cierre la puerta.
Tal vez estos tres casos son de las más importantes razones por las que el gobierno  que se va termine con los más bajos índices de aceptación que autoridad  alguna haya tenido en el ejercicio de sus funciones en el México moderno. Porque si a estos tres temas que tiene que ver con la corrupción  le agregamos el de la inseguridad, ya estamos completos para entender  el lugar que hoy ocupa el Presidente de la República en el ánimo de la mayoría de los mexicanos.
Por supuesto que el problema no es del PRI, el malestar es contra todos los partidos y contra todos los políticos, tal vez excepción hecha con el de Morena por ser de reciente creación y porque el dueño de sus siglas es el próximo presidente de los mexicanos que arrasó a sus contrincantes en la contienda del pasado primero de julio, fundamentando gran parte de su éxito justamente en denunciar en pueblos y ciudades los asuntos  arriba referidos y que le valieron una y cientos  de veces el aplauso (después el voto) del respetable al ofrecer que con él las cosas van a cambiar.
Pero  si lo que ocurrió en los últimos años nos preocupa, no es menor la incertidumbre con  decisiones como el trato que AMLO les ha dado a personajes como Rosario Robles, René Bejarano, Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo y Manuel Bartlett entre otros, pues las dudas de que las cosas con él al frente  cambien, sin duda aumentan.
Pero ese malestar ciudadano no es sólo contra el gobierno federal, por estos rumbos  percibimos un enfado  por acciones u omisiones como el dejar crecer el robo de combustible de los ductos de Pemex, sobre todo en esa zona que se ha convertido en el triángulo rojo de Tula, Tepetitlán y Tezontepec.
¿Cuántos muertos van en los últimos meses? tal vez 40 y no se ven acciones que nos permitan decir que hoy la autoridad ya está actuando con eficiencia y  en consecuencia dando  buenos resultados. En cada semana sabemos de nuevos ductos perforados,  incendios aquí y allá con vehículos incluidos, homicidios entre ellos o contra gente inocente y más etcéteras. 
Lo menos que podemos sentir es coraje e impotencia cuando conocidos de esa zona nos platican una y otra vez de la complicidad de la policía cuando se les ve ir por su cuota a cambio de dejar trabajar libremente a los huachicoleros. Parece que no hay autoridad que sea capaz de poner en orden a tantos corruptos, aunque  claro habrá que reconocer que hay sus muy contadas  excepciones.
Por otro lado el tema  de  los   supuestos  robachicos que ha cobrado nuevas víctimas en Metepec. Una persona –efectivo policial de la Procuraduría de Justicia por cierto- muerta a golpes y quemada y tres más heridas de gravedad. Surgen varias interrogantes: a los cuatro los detuvo y a la vez los protegió la policía municipal y la turba de vecinos  se los robó de las galeras municipales para hacerse justicia de propia mano.
Cuesta creer que con los antecedentes ya vividos en Tula y en Chilcuautla, no haya autoridad alguna que actuara a tiempo para evitar el linchamiento. Metepec apenas a  20 kilómetros de Tulancingo, justo en donde se inauguró las remozadas instalaciones del subcentro regional de la Secretaría de Seguridad Pública dentro del programa “Hidalgo Seguro”. Como dicen en mi pueblo “es burla o qué”.
Falta de capacidad  o  falta de interés o falta  de estrategia o  las tres cosas a la vez de parte de  los responsables para  evitar este tipo de hechos que nuevamente ponen a Hidalgo en las páginas de la nota roja a nivel nacional y seguramente hasta internacional. Nos negamos a aceptar este tipo de hechos como algo normal en una sociedad como la nuestra.
Ahora del caso Santa Ana Ahuehuepan, al mes de ocurridos los hechos y muy a pesar de la presencia el mismo día por la noche  aquí en Tula del secretario de Gobierno, del secretario de Seguridad Pública y del Procurador de Justicia del estado y de su compromiso de dar con los responsables y aplicar la ley, ¡no hay un solo detenido del doble homicidio!
El hecho ocurrió a la luz del día, en él intervinieron decenas de personas, justamente en una comunidad, la más importante del norte de Tula, en donde el huachicoleo ha sentado sus reales y no hay autoridad alguna que sea capaz de poner orden. ¿Hasta dónde vamos a llegar?
A final de cuentas son estas actitudes de las autoridades las que hoy tienen en el peor de los conceptos a los políticos. La gente  ya nada quiere saber de sus gobernantes. En dos meses tendremos nuevas autoridades federales, la pregunta obligada es: ¿podrán cambiar las cosas, tal como lo han venido ofreciendo?
Tenemos nuestras dudas, pero ciertamente la esperanza muere al último, porque los mexicanos, los hidalguenses, no quisiéramos seguir igual o… peor.
Por hoy es todo, nos leemos en  la próxima entrega, pero…En Confianza.  *NI*
 
 
   

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