5 de abr de 2020

*Leyenda sobre un gran descubrimiento: el pulque

Por el Dr. Melchor Olguín González Cronista vitalicio


Por OFICINA | martes 10 de diciembre del 2019 , 07:55 p. m.

Desde el comienzo del sedentarismo, el hombre hñahñu descubrió el arte-porque realmente es todo un arte- del proceso de sacar el aguamiel, jugo viscoso, dulce y delicioso, para luego transformarlo en pulque.

Al respecto la leyenda dice que por  aquellos días, de aquellos siglos, de aquellos milenios, el hombre primitivo, en una de esas andadas en contacto con la madre naturaleza, empujado por ese instinto de supervivencia; en un buen lugar y en un buen momento -dichoso momento-, descubrió por casual curiosidad que el metoro, una variedad de rata grande, del tamaño de un conejillo, empujado también por el mismo instinto, como roedor, sin saberlo, al roer y comerse la pulpa del corazón de uno de los magueyes apiñados en desorden, había hecho un hueco donde destilaban ciertos líquidos que, al probarlo, se percató que estaba dulce.

El metoro había logrado algo que no estaba en los planes del hombre. Era el hallazgo del siglo: el descubrimiento del pulque. Luego entonces, el primero en sentir los efectos del pulque fue el metoro, el primer adicto a empinar, no el codo sino a empinarse en ese agujero para tomarse un traguito cada vez que se le antojaba. Y así la ratita de campo se la pasaba felizmente hasta que moría de cirrosis.

Aquella oquedad era sencillamente el inicio de algo importante e histórico, que vendría a causar un efecto impactante en la vida del hombre: el primer barril de aguamiel en fermento, una fuente inagotable del hombre hñahñu para saciar su sed de siglos. A partir de aquí, la experiencia se convirtió en ciencia. *NI*

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