25 de abr de 2019

*El dolor de Tlahuelilpan.

Por Jesús González La tragedia de Tlahuelilpan ha puesto a Hidalgo en el panorama mundial de la comunicación; desde televisoras,


Por OFICINA | viernes 1 de febrero del 2019 , 07:08 p.m.

Por Jesús González

La tragedia de Tlahuelilpan ha puesto a Hidalgo en el panorama mundial de la comunicación; desde televisoras, casas productoras, instituciones educativas y un sinfín de organizaciones han visitado la zona donde el pasado viernes 18 de enero el incendio en un ducto de Pemex en la comunidad de San Primitivo cobró la vida, hasta el corte de ayer viernes, de 122 personas.

Cuánto dolor ha causado esta desgracia humana, cuanta desesperación existe en las personas que aún no encuentran a sus seres queridos, quienes están desaparecidos desde el día del incendio, familias enteras se quedaron sin el papá o la mamá, la tía, el sobrino, el hijo, el abuelo, el amigo, el hermano; un instante cambió la vida de cientos de personas, cambió la esperanza en coraje, la fe en rabia y “hubiera” en una idea que no se sacan de la cabeza deudos de las víctimas de esta tragedia, “si no lo hubiera dejado ir”, “si se hubiera quedado en la casa”, “yo le dije que no fuera, si me hubiera hecho caso”; lamentaciones que ayudan a mitigar el dolor de los deudos.

Ya pasaron dos semanas de este hecho y todavía hay más de 60 restos por identificar, personas buscando a sus seres queridos y una comunidad de Tlahuelilpan que se ha unido en este dolor, al menos así se pudo observar durante la procesión que se vivió el pasado miércoles de la cabecera municipal hacia la zona cero donde fue el percance en San Primitivo.

Niños, hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, religiosas, sacerdotes, con la imagen de San Francisco de Asís al frente caminaron hasta llegar a donde los tres obispos de Hidalgo, de Tula Juan Pedro Juárez Meléndez, de Huejutla José Hiráis Acosta Beltrán y Tulancingo Domingo Díaz; los esperaban para celebrar una misa por el eterno descanso de los difuntos y la pronta recuperación de las personas que se encuentran internadas en los hospitales.

En el lugar el olor a dolor y muerte superaba cualquier cosa, el ambiente de tristeza no deja apreciar esos campos de cultivo que por años han sembrado campesinos de la zona, todos los presentes atentos a la celebración y más cuando el arzobispo de Tulancingo Domingo Díaz dijo en su homilía “su vida vale más que todo el petróleo de México, cuidemos la vida”, haciendo alusión a que no por ganar unos pesos de más expongamos nuestras vidas cometiendo el delito del robo de hidrocarburo.

Al final de la misa los deudos pidieron que las cruces de sus difuntos fueran bendecidas para después ser colocadas en la zona donde se presentó la toma, ahí donde otras personas más pudieron haber quedado reducidas a cenizas ante la enorme columna de fuego que se formó en ese sitio.

Muchas enseñanzas dejó la procesión y misa del pasado miércoles en Tlahuelilpan, una de ellas es que en medio del dolor la solidaridad de unos a otros se demuestra, otra es que a pesar del cansancio que puede tener una mujer de 60 año es más grande la fe que da la fortaleza para acompañar a quienes sufren por este dolor y el más importante es que como ciudadanos, vecinos de este mundo nos podemos organizar para muchas cosas en beneficio de todos.

La tragedia no para aquí, hay muchos casos de niños que se quedaron en la orfandad, de madres de familia que se quedaron sin el esposo y con ello de quien era el proveedor en casa, porque la tragedia no queda aquí, aún hay mucho por hacer a favor de quienes están sufriendo por este lamentable hecho, yo sé que varias personas han satanizado a quien por llevarse hidrocarburo de la toma clandestina han muerto, pero me pregunto ¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Si quien roba merece morir así nos haría falta hidrocarburo para quemar a tantas personas que dicen una cosa con la boca, pero con sus acciones realizan otras.

Estoy convencido de que juzgar no nos ayudará de nada, mejor aprendamos de esta tragedia y como dijo Monseñor Domingo Díaz vamos a cuidarnos unos a otros, vamos a cuidar nuestro alrededor, vamos a hacer más humanos para tener una vida mejor.

SANTO: El servicio que brindan en la unidad canina de la dirección de Salud municipal de Tula, a cargo de la doctora Anael Cruz, es muy eficiente y en favor del cuidado de los animales, digo esto porque un servicio de esterilización de mascotas tiene un costo superior a los mil pesos y ahí es totalmente gratuito y de calidad; felicidades al médico que atiende este lugar, así como a sus ayudantes.

DEMONIO: Fue muy lamentable ver sillas apartadas en la misa que se realizó el pasado miércoles por las víctimas de la tragedia de Tlahuelilpan, la gente que llegó en procesión tuvo que permanecer de pie, mientras que funcionarios estatales y municipales tenían su lugar reservado como si fuera función de teatro, estos políticos hidalguenses no aprenden que las cosas están cambiando. *NI*

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