16 de ene de 2018

*ARTE EXILIADO

  *ARTE EXILIADO   Por: JONATHAN D’ ESTRADA Amigo lector, te saludo con el gusto de cada semana, esta vez desde l


Por OFICINA | martes 19 de diciembre del 2017 , 07:08 p.m.

 

*ARTE EXILIADO

 

Por: JONATHAN D’ ESTRADA

Amigo lector, te saludo con el gusto de cada semana, esta vez desde la sala de mi casa, viendo una galería digital de arte contemporáneo, debo reconocer que son excelentes diseños y me preguntaba ¿Por qué este tipo de eventos tiene poca gente?

La respuesta es quizá más que obvia, la cultura mexicana no está adaptada para el disfrute de pinturas y esculturas, sin importar el o los autores. Traer una exposición no es nada fácil, la logística es de lo más complicado, empecemos por el lugar, las fechas, los costos, transporte, la seguridad de las piezas, la publicidad y lo más difícil… despertar el interés de la gente.

Por eso, las mejores exposiciones escogen otros lugares, por ejemplo Nueva York, ahí se está exhibiendo un barco en miniatura de cartón con velas hechas con una camiseta y cuerdas sacadas de la gorra de oración. Un cuadro de una mezquita a orillas del mar o de una amenazante Estatua de la Libertad, lo que llamó mi atención es que los escultores no son italianos ni franceses, sino prisioneros de Guantánamo.

El John Jay College of Criminal Justice presenta hasta el 26 de enero obras de arte que ofrecen "una conexión directa" y muy inusual con ocho supuestos yihadistas de Guantánamo, la cárcel simbólica de la guerra contra el terrorismo y de los excesos cometidos en su nombre, explica Erin Thompson, una de las curadoras.

Establecida en 2002 en la base naval estadounidense de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, la prisión ha albergado a unos ochocientos sospechosos arrestados tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 y de la intervención estadounidense en Afganistán.

El expresidente Barack Obama se comprometió a cerrar esta prisión militar desprestigiada por acusaciones de tortura y arbitrariedad. Pero Guantánamo todavía aloja a 41 prisioneros y el presidente Donald Trump quiere mantenerla.

Esta exposición de cuadros y objetos de prisioneros se titula "Oda al mar", un elemento omnipresente en las obras pese a que los prisioneros solo la vieron una vez, durante un huracán en 2014 que obligó a quitar por unos días las lonas que generalmente tapan la vista, señala Thompson.

El mar no solo alimenta los sueños y pesadillas de los detenidos sino que también es un tema aceptable para la censura, que rechaza obras "con contenido demasiado político o enojo", dice la curadora de la exposición.

La censura, sin embargo, dejó pasar un dibujo titulado "Vértigo en Guantánamo", una espiral con puntos azules, verdes y rojos. El prisionero paquistaní kuwaití Ammar al Baluchi, el único de los detenidos de la exposición que fue formalmente acusado de complicidad en los ataques del 11 de septiembre, quiso describir con él a sus abogados los vértigos que decía sufrir desde que fue torturado por la CIA.

-El dibujo "no está allí para glorificarlo como artista, sino para que podamos aprender de su experiencia, de su vida"-, dice la experta.

Liberado y transferido a Omán en enero de 2017, fue uno de los impulsores de esta exposición, explica su abogada neoyorquina Beth Jacob.

Durante sus primeras reuniones, Ansi habló largamente sobre los talleres de arte penitenciario, lanzados en 2009, preguntando si sus obras podrían verse en el exterior. La abogada obtuvo una autorización de los funcionarios responsables de Guantánamo para llevar algunas piezas y se las mostró a un amigo artista en Nueva York.

Fue así como nació la idea de una exposición. Otros prisioneros o exprisioneros que salieron de Guantánamo con sus obras, pidieron sumarse.

Para la abogada, estos hombres han sido "demonizados" y esperan con la exposición dejar de ser considerados "lo peor de lo peor" para pasar a ser "personas con sentimientos y emociones, que aprecian la belleza".

Por si no lo sabías, de las 30 obras expuestas, una firma, la del yemenita Muhammad Ansi, se repite 16 veces

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