21 de jun de 2018

*UNOS ZAPATOS DE TACOS.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   De niño quería unos zapatos de tacos para poder jugar al fut en “el campi


Por OFICINA | martes 5 de junio del 2018 , 06:07 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

De niño quería unos zapatos de tacos para poder jugar al fut en “el campito”, el entrañable terreno baldío en el que tarde tras tarde chicos y grandes cascareábamos. El ambiente deportivo se ponía tan bueno que muchos recién llegados de trabajar ya no ponían pie en su casa, colgaban su mochila, se quitaban la camisola, se arremangaban los pantalones y a darle a las patadas. El polvo bañaba a los contendientes, las risas se escuchaban desde lejos, lo mismo que los gritos pidiendo el balón o tratando de poner orden en los equipos.

Lances, cañonazos, pases, dribling, túneles, taquitos, cabezazos, barridas, carreras frenéticas, eran cosa frecuente en las tardes de Jalpa, sin importar que a veces lloviera. Quienes tenían tiempo de prepararse para un mejor desempeño se calzaban los zapatos de tacos, el short y las medias, la moda era bajarlas a la altura de los tobillos, a imagen y semejanza del gran Rodolfo Montoya o “el Chaplin” Ceballos, estelares extremos cruzazulinos. La jornada deportiva concluía al caer las primeras sombras de la noche; había que poner a calentar el agua para echarse un baño, merendar y dormir plácidamente para enfrentar la jornada laboral o escolar del día siguiente.

Mis primeros tacos fueron unos negros que al costado tenían la silueta de un tiburón, un ojal en la suave piel semejaba el ojo del escualo; se les conocía como “Tiburoncito”. Había quienes calzaban “Baloncito”, de piel y suela más durable que los otros y que lucían una bonita franja blanca en el costado; se podían conseguir en las zapaterías del centro de Tula, sobre todo en las de los señores José y Miguel Guerrero, que estaban en la calle 5 de Mayo. Quienes tenían posibilidades, sobre todo hombres hechos y derechos que se tomaban en serio el futbol, se compraban marcas reconocidas como los “Garcís” cuyo logo era una garza.

 “Cuando tenía 17 años salimos campeones en el Torneo Nacional Benito Juárez. De allí me jalaron a las reservas del Cruz Azul. De esa selección salimos “el Wendy” Mendizábal, Toño De Gives, Armando Valverde, Héctor Lara, Nacho Flores, “el Pelón” Gutiérrez, Rodríguez Beltrán ¿Recuerdas los zapatos Colmenero? Pues Nachito Flores me regaló unos, fueron los primeros “Colmenero” que usé. Detallazo de Nacho. Ya después use solo Adidas, me pagaban por promocionarlos. Los guantes eran españoles de marca “IH” la H encimada a la I, me los daban en Cruz Azul. Mis técnicos fueron Rogelio de Alba, “el Potro” Gutiérrez, “Fello” Hernández, Raúl Cárdenas, Nacho Trelles. Ya de técnico enfrenté a “el Güero” Cárdenas, él traía al Cancún y yo traía al SUOO, ganamos 2 a 1” me platica Samuel “el Gato” Estrada del merito San Marcos, portero profesional, cancerbero, guardameta, arquero, meta, que cada año es homenajeado por sus queridos “Reboceros” de la Piedad y hoy funge como entrenador de la selección de la UTTT.

También existían los “Larios”, zapatos de tacos artesanales, socorridos por los jugadores profesionales y por quienes aspiraban a serlo. “Los Larios los consigues en Nonoalco, aunque si no hay de tu número los puedes mandar a hacer y en unos días te los surten” le dijo mi hermano Daniel con la experiencia de ser un entrenador profesional de futbol a mi primo Héctor, jugador del SUOO, que deseaba comprarse un par de buenos tacos. Por allí pasaba la Ruta 18 de la Ruta 100, así que junto con mi primo Rafa allá nos dirigimos, sin que tuviéramos suerte de encontrar abierta la tienda. Volvimos y pudo comprar sus zapatos de tacos hechos a mano; no sin antes darnos una vuelta por las zapaterías de Avenida Circunvalación que exhibían el último grito de la moda y de la tecnología de la marca “Garcís” adecuados a todos los gustos y todos los bolsillos; zapatos de gran calidad que eran muy apropiados para echar patadas en los campos de tierra de antaño, se los digo por experiencia, el poco tiempo que jugué en liga amateur juvenil y de mayores usé unos entrañables Garcís negros que nunca me fallaron, ya fuera en tierra suelta, en pasto y hasta en lodazales, acompañados de unas espinilleras azules de plástico que compré en el “Colorama” afuera del mercado Felipe Carbajal Arcia.

Con la llegada de una tienda de saldos de Adidas a la Calzada Melchor Ocampo llegaron zapatos de alta tecnología, algunos con tacos intercambiables; allí se dejaban ver jóvenes futbolistas comprando sus zapatos y que hacían sus pininos en los equipos del Cruz Azul, como Tomás Campos. Hasta spikes para pista vendían y traían incluida su llave y picos. Hoy que las grandes firmas globales invadieron el mercado, acompañadas de marcas nacionales que les pelean el gusto de los futbolistas, veo con gusto que los “Larios” y los “Colmenero” se mantienen vigentes, no sé si ocurra los mismo con los “Garcís”, los “Tiburoncito” y los “Baloncito” empresas pioneras en el arte de calzar a los futbolistas del barrio y a los profesionales ¡Yo quiero mis Garcís, aunque sea solo para verlos! *NI*

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