19 de jun de 2018

*UNA HISTORIA DESDE CANADÁ.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   Las reglas de etiqueta en la mesa hacen referencia al respeto por la puntualidad, el uso de l


Por OFICINA | martes 23 de enero del 2018 , 04:34 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

Las reglas de etiqueta en la mesa hacen referencia al respeto por la puntualidad, el uso de las servilletas, la cristalería, la loza y los cubiertos; la temperatura a la que ha de servirse el vino blanco o el tinto; el comportamiento del comensal ante el anfitrión y el resto de invitados. Parecería complicado, aunque no lo es para Claudia Montaño, lectora de esta columna desde hace algunos años a través de las redes sociales, a la cual llegó, junto con las películas de Tin Tan, gracias a mi amiga desde hace un cuarto de siglo Sandra Pérez Torres.

 

Ambas coincidieron al ser residentes de Ottawa, aunque actualmente Claudia y su familia viven en Montreal y precisamente desde la lejana y nevada Canadá me escribe para compartirme que la última columna “Leyendas de Xochitlán” le gustó mucho porque le hizo recordar a uno de sus tíos que le platicaba historias similares y enseguida, generosamente me narra una gran historia llena de amor, nostalgia y agradecimiento a su tío abuelo de nombre Ovidio Marmolejo, quien desde pequeña le contagió el gusto por las películas mexicanas, especialmente las de Cantinflas y le contaba leyendas de su pueblo: La Victoria, Valle del Cauca, cercano a Cali, en Colombia.

 

“Mi tío era el hermano menor de mi abuelo materno, Gustavo Adolfo Marmolejo; mi tío Ovidio fue un hombre muy especial, soltero empedernido, alto, delgado, trigueño; fue chef en grandes hoteles, recorrió Colombia entera y también Venezuela, trabajando como mayordomo en grandes fincas. Ya retirado llegó a vivir a la casa de mi abuelo, era formidable disfrutar su arte plasmado en grandiosos platillos”

 

“Nos compartía su gusto por las películas de Cantinflas. Me reía muchísimo al ver “Allí está el detalle”; ahora veo en YouTube las de Tin Tan, de quien me platicaba ¡Es muy gracioso!” Me dice Claudia poco antes de recomendarle ver “El rey del barrio”, “La marca del zorrillo”, “Mátenme porque me muero”, “Simbad el mareado”, “El niño perdido”. Responde “He visto algunas de sus películas por recomendación de Sandra, aunque no recuerdo los títulos, pero me he reído bastante”.

 

“Mi tío Ovidio era mi tío favorito; fue un gran conversador, se sabía la historia de toda la familia, por lo que tenía unos chismes buenísimos de todos”, dice con una grande y pícara sonrisa, seguramente recordando alguna de esas anécdotas que escuchó de pequeña. “Mi tío iba y venía a Cali por temporadas, se quedaba con nosotros, ayudaba a cuidarnos, cocinaba, nos enseñaba etiqueta, nos paseaba y nos llevaba a elevar cometas en agosto que es cuando hay buenos vientos.”

 

“Nos daba consejos sobre la vida, los amores, el trabajo; tengo mucho que agradecerle, con él aprendí a cocinar. Ahora replico lo aprendido con mis hijos, sobre todo aquello de la etiqueta, hasta con mi marido, por ejemplo cuando vamos a un restaurante y el mesero te pasa a catar un vino antes de servirlo”, sigue Claudia con su contagiosa sonrisa.

 

“Mi tío ha sido una persona particular y muy especial en mi vida. Lamenté mucho cuando me di cuenta de su muerte. Ambos fallecieron en el 2003, primero se fue mi abuelo y mi tío unos meses después; mi abuelo nació en 1907 y mi tío en 1917. En ese tiempo yo vivía en Bogotá, por complicaciones de mi primer embarazo debía guardar reposo y no tener sobresaltos, así que mi familia decidió no avisarme, hasta que Gigi nació me enteré de lo que había sucedido en Cali.”

 

El Deportivo Cali es el equipo favorito de Claudia, aunque dice que su papá y sus hermanos prefieren al América de Cali. “El América es el que tiene más campeonatos”, agrega y en efecto, el Deportivo Cali es también conocido como “los azucareros”, “el verdiblanco”, “la amenaza verde”, fue el primer equipo colombiano en jugar una final de la Copa Libertadores, torneo en el cual suma 20 participaciones. Mientras que el América es conocido como “los diablos rojos”, “los escarlatas”, “el pentacampeón”, es uno de los equipos más populares de Sudamérica al ser el equipo más victorioso del torneo colombiano con 13 títulos y con cuatro finales de Copa Libertadores jugadas, disputó tres veces al hilo la final del codiciado título de 1985 a 1987.

 

“Viví en Ottawa del 2008 al 2014, a partir de ese año y hasta la fecha vivimos en Toronto, ya me volví de sangre espesa, ya no aguanto mucho el calor de Cali”, dice antes de recomendar al mes de julio como el más apropiado para conocer Canadá, al contar con una clima promedio de 25 grados.

 

Antes de despedirnos le pregunto a Claudia si no tiene inconveniente que escriba sobre la historia de su tío Ovidio, con agrado responde que cuento con su permiso, pues para ella sería un homenaje a un ser tan querido, a un ser especial que ha marcado positivamente su vida, como seguramente muchos de nosotros lo tenemos o hemos tenido.

 

Muchas gracias Clau Montaño por compartir una parte importante de tu historia, de tus vivencias, ello nos hace darnos cuenta que a lo largo de América abundan historias que nos hermanan como seres humanos, más allá de los discursos oficiales de las diversas naciones que integran el continente, existen historias y leyendas que fortalecen nuestra identidad cultural que nos concientizan de que somos tan semejantes, que solo nos dividen las fronteras y en estos complejos tiempos eso parece ser un oasis en medio del desierto. *NI*

 

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