22 de oct de 2017

*SANTO, EL ENMASCARADO DE PLATA

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   “Rudy Guzmán, El Santo”, escribió mi papá en la pequeñ


Por OFICINA | martes 26 de septiembre del 2017 , 04:23 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

“Rudy Guzmán, El Santo”, escribió mi papá en la pequeña libreta de apuntes que cargaba religiosamente en la bolsa de su camisa. Vi la inscripción por casualidad en febrero de 1984, apenas unos días después del fallecimiento del “Enmascarado de Plata” y de inmediato inferí que estando en su camarote del carro escuela, en el que a diario daba clases a los trabajadores de vía de los Ferrocarriles Nacionales de México, estaba escuchando alguna estación de radio a través de su grabadora color verde que colocaba en una repisa por encima de la cabecera de su cama cuando al darse a conocer el deceso del ídolo, su nombre real fue del dominio público: Rodolfo “Rudy” Guzmán Huerta. Santo. El Enmascarado de Plata.

 “¿Me buscaba profesor Orloff?” pregunta una voz grave que emerge de la figura atlética que, erguida y cruzada de brazos, aguarda en el quicio de la puerta. El aludido, científico de profesión, con rostro preocupado, la frente perlada de sudor, dirige la mirada a través de las gruesas gafas que porta hacia el héroe que viste su elegante e inconfundible traje: malla, botas, capa y por supuesto la máscara que todos quisiéramos haber portado alguna vez; presuroso le explica que su familia y la humanidad viven bajo un grave riesgo ante una añeja maldición que hará despertar a las mujeres vampiro para conquistar al mundo en “Santo vs las Mujeres Vampiro”, para mí la mejor cinta del Enmascarado de Plata.

 

Son los años 70 y la algarabía inunda el patio de la Primaria Benito Juárez, los grupos son ordenados por el profesorado, en breve partiremos como en desfile hacia el “Cine Lindavista”, distante a pocas cuadras del plantel, el motivo no es nimio, celebramos el 30 de abril “Día del Niño” y hay que ir a ver un par de películas de aventuras: una de “Chanoc” y “Santo vs Capulina”. “El Rey del humorismo blanco” vistiendo con su inseparable saco a cuadros y su sombrero de fieltro con un hoyo, le pide a su amigo “Santo” que le enseñe a luchar para ajustarle cuentas a unos pillos que los atacan; ante la negativa de Santo, Capulina insiste hasta que por fin el héroe accede a enseñarle unas llaves, acto seguido le muestra un llavero y se carcajea por haberle dado una sopa de su propio chocolate a Gaspar Henaine, quien hace una de sus muecas características.

 

“Igor”, desfigurado y torvo personaje, lleno de ambición celebra un satánico rito que despierta de un sueño de siglos a un par de diabólicos monstruos: Drácula y el Hombre Lobo, interpretado el primero por el gran Aldo Monti y el segundo por Agustín Martínez Solares, ambos arreglados y vestidos al último grito de la moda: cabellera semi larga y bien peinada, patilla larga, perfectamente afeitados, sacos combinados con suéteres de cuello de tortuga, demostrando que los emisarios del mal saben adaptarse a los cambios, aunque nuestros héroes: Santo y Blue Demon no se quedan atrás en elegancia, la que no les estorba para eficientemente dar cuenta del par de monstruos y su ejército diabólico a punta de guamazos, patadas y llaves perfectamente ejecutadas.

 

Un espectro, interpretado por la siempre hermosa Lorena Velázquez, advierte a Santo sobre un peligro: un despiadado adversario de su primer antecesor acecha la hora de cobrar venganza, utiliza una máscara negra, viste de negro y su arma es una filosa hacha. El Enmascarado de Plata busca la ayuda de un científico quien, por medio de sofisticados aparatos, lo devuelve al pasado colonial de la Ciudad de México para conocer una aterradora historia que a los espectadores nos lleva al inicio de la leyenda plateada, de la mano del mago “Abraca”. Por supuesto que Santo triunfa sobre su mortal enemigo en “Santo vs el Hacha Diabólica”.

 

En la persecución de las huestes de “Sorina” la emperatriz de las “Mujeres Vampiro” a bordo de su carro convertible que abordaba de un ágil salto, equipado con moderno equipo de comunicación que hace 55 años solo era un sueño pero que ahora podríamos catalogar como una videollamada, la capa del héroe se inflaba con el viento nocturno, persiguiendo a Fernando Oses, Nathanael León Frankenstein y Guillermo Hernández “Lobo Negro” quienes al verse acosados se convierten en vampiros para huir, menos “Lobo Negro” que se encuentra de frente ante una cruz y termina quemándose, desintegrándose ante la mirada de Santo.

 

“Santo llamando a Blue Demon, responda Blue Demon”, quizá sea la frase más recordada de la filmografía del Enmascarado de Plata y la hace a principios de los 70 a través de un teléfono de muñeca, haciendo nuevamente alusión a la tecnología ¡Cuatro décadas atrás de que se volviera realidad! Blue Demon está encadenado en una mansión que se encuentra pasando el bosque de los abedules y responde dando su ubicación a Santo antes de que una garra de lobo le arranque el gadget de la muñeca.

 

“Tundra”, la sacerdotisa de las mujeres vampiro, celebra un ritual ante la luna llena a la que llama “selene inmortal”, se escucha aullar a los lobos; en un camastro de piedra se encuentra un sujeto presa de pánico, con grilletes en las muñecas y en los pies. “Tundra” sigue su rito satánico y la cámara toma la figura por completo y muestra la gran belleza de rostro y cuerpo de la hermosa actriz peruana Ofelia Montesco, al respecto la crítica cinematográfica de su país natal se quejaba de que sus dotes artísticos no eran bien apreciados en el cine mexicano y que sus papeles se centraban en explotar su sensualidad y vaya que era hermosísima, aunque la profesora Blanca Martínez, experta tulense en cine mexicano de la época de oro, me pregunta sin chistar y con mucha razón antes de darme una cátedra sobre cine “¿En dónde dejas a Rebeca Iturbide?” quien hiciera el papel de “Aidita” en “El Revoltoso” con Tin Tan. Pero Ofelia Montesco es sensual hasta cuando muere quemada por los rayos del sol en la citada película.

 

Santo llega al bosque de los abedules en su auto convertible, presuroso baja y entra a una caverna para enfrentarse a los ayudantes de “Sorina” y “Tundra”, está a punto de amanecer y las Mujeres Vampiro reposan en sus ataúdes en una cámara de la gruta, llena de telarañas. Santo toma una antorcha y sin dudarlo un segundo comienza a quemar a las vampiras, ellas gritan lastimeros ayes de dolor; el Enmascarado de Plata sale de la cueva con María Duval, la hija del profesor Orloff en brazos y la entrega a salvo al Profesor que está acompañado por el jefe de policía interpretado por un jovencísimo Jaime Fernández; corre hacia su auto convertible, lo aborda de un salto y enfila hacia la carretera mientras el astro rey se asoma se despide con un movimiento de mano a la vez que Orloff dice “Dios lo bendiga” y su hija pregunta “¿Quién es él papá?” a lo que el profesor responde “Nadie lo sabe, nadie lo sabrá nunca. Pero en esta época en la que la maldad de los hombres busca su propia destrucción, él estará siempre al servicio del bien y la justicia”, la música de Strauss inunda la escena. Santo. El Enmascarado de Plata. A un siglo de su nacimiento. *NI*

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