22 de oct de 2017

*RÉQUIEM PARA UN SABIO.

  Por José Antonio Trejo Rodríguez.   “Le pido un favor: ¡Sea feliz!” Don José Guadalupe Hern&aac


Por OFICINA | martes 22 de agosto del 2017 , 07:02 p.m.

 

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

“Le pido un favor: ¡Sea feliz!”

Don José Guadalupe Hernández Paredes.

“El Sabio de San Marcos” 1942 – 2017.

 

“Mi papá se llamaba Leonardo Vega, le decían “el cabezón”, trabajaba en La Tolteca y año con año se disputaba el liderazgo del Sindicato con don Esteban Hernández, que también trabajaba allí. Entraba uno al salón de sesiones y la mitad estaba con Vega y la otra mitad apoyaba a Hernández.” Me platica mi gran amigo y bondadoso lector don Jorge Vega, “don George” le digo con aprecio; quien me recuerda: “Me debe un relato de Johnny Wessmuller, el actor que la hizo de Tarzán”, antes de continuar con su interesante relato la noche del martes 15 de agosto, al enterarnos del fallecimiento de otro querido amigo mutuo y al igual que “don George” protagonista de algunas de mis colaboraciones para la NI: don Lupe Hernández “el Sabio de San Marcos”.

 

“Muchas veces las asambleas se resolvían por un solo voto. Sucedía que entraba el último de los trabajadores y se le preguntaba ¿Vas con Veguita o con Hernández? Su respuesta decidía quien encabezaría a la dirigencia sindical de La Tolteca. Pero aun cuando mi papá y don Esteban se enfrentaban sin cuartel en las luchas sindicales, fuera de ella eran grandes amigos, ambos se respetaban y yo era gran amigo de los hijos de Hernández: Lupe, Marcos, Sergio, Carlos, todos jugábamos juntos por las tardes. Recuerdo que don Esteban tenía una camionetita muy viejita, creo que era una Chevrolet, que usaba para sus labores, él y los muchachos la traían tapizada de muchas frases jocosas y de reflexión, como por ejemplo: Que me critiquen, pero es peor andar a pie y otras por el estilo. Pero cuando le digo tapizada es que así estaba toda la carrocería.” Al platicar, don George me mira fijamente con sus ojos claros que evidencian la tristeza de perder a un amigo de la infancia y la alegría de recordar esos bellos tiempos.

 

“Al llegar a trabajar a La Tolteca, el jefe preguntaba ¿Eres de Vega o de Hernández? Si le respondían que de Vega y el jefe apoyaba a Hernández, entonces le daba el trabajo más pesado a los de Vega, mientras que a los de Hernández los ponía nada más a barrer. Lo contrario sucedía si el jefe era seguidor de Vega para con los simpatizantes de Hernández. Déjeme decirle que el cementerio del pueblo estaba frente a la fábrica y siendo que yo era un chamaco que le llevaba de almorzar a mi papá, me tocó ver que La Tolteca compró el terreno en el que hoy está el panteón del 61 y ofreció pagar a quienes ayudaran a cambiar de tumba los restos. Y allí me tiene ayudando para ganarme unos centavos, a escondidas de mi papá.” Agrega jocoso mientras me pregunta la razón por la cual le decía “el Sabio” a don Lupe.

 

Le comenté a “don George” que hace unos años llegué a la “Tlapalería don Lupe”, ubicada en “la curva de San Marcos” para comprar algunos productos y aprovechando que allí se hallaba despachando le pregunté sobre su afición por decorar las paredes de su negocio con frases ingeniosas. Me respondió que lo hacía desde muchos años atrás ya que le gustaba reflexionar, mientras “don George” reafirmaba su anécdota de la Chevrolet de don Esteban. A través de su hija Xiazú, don Lupe Hernández me compartió una copia con seis cuartillas repletas con las frases que a lo largo de su vida había coleccionado; también me platicó sobre lo mucho que a él y a su esposa, doña Teresa Cerón, les gustaba la ópera, “hasta nos desvelamos viendo operalia en canal 22” me decían. A partir de ese momento comencé a llamarle “el Sabio de San Marcos”, a lo que él con bastante modestia respondía que le parecía una gran responsabilidad. Nos despedimos no sin antes decirle al ver los buenos precios que tenía “barato como en la huerta” teniendo como respuesta: “aquí es la huerta, señor” para concluir carcajeándonos.

 

“Como un boxeador en una pelea de campeonato, debes caminar solo en el ring” es una de las frases compartidas, que además mostraba otra de sus aficiones: el box; que practicó siendo joven al lado de sus hermanos. Uno de ellos, Marcos, se convirtió en entrenador, incluso del excampeón mundial Pedro, Pedrín” Guevara, que muchas veces recibió la hospitalidad de “el Sabio” y su familia cuando venía a entrenar al Centro Ceremonial Otomí y por sus gestiones vino también a entrenar a la Unidad Deportiva de Tula.

 

Algunas otras frases coleccionadas por “el Sabio”: “Qué necesidad hay de llamar los males anticipadamente y perder el tiempo con el miedo al futuro”; “¿Estás dispuesto a hacer el cambio que quieres ver?”; “El poder intoxica más que el vino”; “La violencia es el último recurso del incompetente”; “Por muy elevado que la fortuna haya puesto a un hombre, siempre necesitará un amigo”; “Cuando la flecha está en el arco debe partir”; “El silencio es el amigo que nunca traiciona”; “No tengas miedo de cometer errores, pero asegúrate de no cometer dos veces el mismo error”; “Mucha gente quiere ir contigo en la limusina, pero lo que quieres es gente que vaya contigo en el camión cuando se descomponga la limusina”; “Frecuentemente enfrentamos oportunidades brillantemente disfrazadas de problemas sin solución”; “Si crees que la educación es cara, trata con la ignorancia”; “No hay persona suficientemente importante para hacerme enojar”; “Si no te sientes temeroso, avergonzado o lastimado, quiere decir que nunca te arriesgas”; “El mundo no es sitio de recreo, sino salón de clases”.

 

Hace un par de meses pasé a saludarle, platicamos y reímos un rato. Al despedirnos le dije a su estilo “Le pido un favor Sabio: ¡Sea feliz!” Su respuesta fue inmediata: “¡Lo soy, Señor!” Adiós don Lupe Hernández Paredes “el Sabio de San Marcos” Un fuerte abrazo para mis queridas amigas: doña Tere, Ixchel y Xiazú. Estimados lectores, incluido “don George”, les pido un favor: ¡Sean felices! NI.

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