18 de ago de 2018

*REMEDIOS CASEROS

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   “Sufrí mucho de reflujo, no me dejaba dormir. Era una penitencia, tenía q


Por OFICINA | martes 17 de julio del 2018 , 05:34 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

“Sufrí mucho de reflujo, no me dejaba dormir. Era una penitencia, tenía que pasar la noche sentado en la cama, si me acostaba, enseguida tenía que levantarme con la espantosa sensación que me lastimaba la garganta, hasta que una persona me hizo el favor de recomendarme tomar un té de cáscara de mandarina en ayunas y sin azúcar. A los pocos días me olvidé de aquel viejo problema que por años me atormentó”. Me compartió mi amigo León hace algunos años y en ocasiones me tomo una taza con agua hervida con las gruesas cáscaras de esa fruta, huele al cítrico gracias al aceite que desprende en el agua caliente y sabe bien.

 

“Me siento muy lleno, no tengo deseos de almorzar, creo que ayer comí demasiados condimentos”, le dijo el padre Tomás a Mari Espíndola, ella le respondió: “Mire padre, le voy a preparar agua mineral con limón y sal, pero se la tiene que tomar de un solo trago. Verá que se va a sentir mejor”. Procedió a exprimir el jugo de tres limones, llenó el vaso con tehuacán helado y añadió un poco de sal; la mezcla alborotó el gas del agua y de inmediato se lo dio a tomar al sacerdote. A los pocos minutos don Tomás había recobrado su peculiar buen humor y se dispuso a comer un plato de arroz rojo y un caldo de pollo, sin mole “para que no recargue el estómago”, le recomendó la anfitriona.

 

“Cuando se sienta mal del estómago tómese un té bien amargo y sin azúcar y si no le gusta el té amargo, entonces tómese un vaso de cerveza bien fría de un solo golpe”, me compartió hace muchos años don José Cárdenas, el remedio es tan efectivo que a la fecha lo sigo utilizando y compartiendo, también es recomendable el té de jazmín. Incluso, la cerveza funciona para combatir el insomnio, lo mismo que un vaso de vino tinto; aunque mi amiga Vero también recomienda un caballito de tequila. “Sabías que además de ayudar dormir, el tequila actúa como un destapa caños, desbloquea las arterias y le ayudas al cerebro”.

 

Estaba enterado que mi querida vecina y amiga, doña Coco, había estado enferma, que la artritis la tenía en cama y me dio mucho gusto verla caminando por las calles de la colonia, le saludé y pregunté cómo estaba de salud. “Ya estoy mejor, mi prima de Mexicali me recomendó tomar una cucharadita de tequila 100% de agave en ayunas todos los días; me dijo que en Japón lo acostumbran y pues así le hago y mírame, puedo mover los dedos, también ya ando caminando como si nada. Ni parece que tenga artritis”, me comparte mientras mueve las manos y los dedos sin parar, demostrando que de su mal solo el recuerdo queda.

 

La contadora Magui me platica: “Salí bien enferma de gripa y al pasar por la tienda de un vecino me habla para invitarme a una convivencia, le pido que por favor me dispense porque estoy muy enferma y de inmediato me hace pasar a la trastienda, le encarga a su señora un par de aspirinas, exprimió el jugo de un limón, añadió un caballito de tequila y con un vaso molió las aspirinas para mezclarlas con el jugo y el tequila, lo agitó y me dijo que me lo tomara. Al poco rato ya se me había cortado la gripa”. Respondo que el limón es muy bueno para el resfrío y le platico que yo preparaba un plato de lechuga con muchísimo jugo de limón y me lo comía aunque el sabor ácido me hiciera llorar y de esa forma se me cortaba la gripa.

 

“Pepe, mis abuelitos y mis papás acostumbraban a asar unos tomates verdes en un comal, así tibiecitos se untan en la garganta, también por la espalda y la planta de los pies, se cubre uno y se duerme. En la mañana ya no tienes gripa”, me compartía sus remedios un buen amigo de nombre Hugo. Cabe señalar que mi papá usaba la misma receta para atenderse de la gripa; también utilizaba un trocito del tallo seco de una planta cuyo nombre desconozco, pero que crece de manera silvestre, para aliviar el dolor de muelas; bastaba con aplicar el pedacito de yerba en la parte adolorida. Uno de mis hermanos acostumbra llevarle a sus amistades una buena ración de la planta, así como hoja de gigante, muy buena como antiséptico y anti inflamatorio, que acostumbran usar para aliviar el dolor por las almorranas.

 

Uno de mis tíos usaba bastante la ruda y las ramitas de pirul como tapón en las orejas para evitar enfriamiento, el olor es muy penetrante y también relajante. Pero a quien no le tocó en su infancia vivir una cura por aire en los oídos con ruda, sin duda no tendré que recordarles el fuerte olor de la ruda. O quien no pasó por una cura por empacho, con la barriga, la espalda y las corvas embarradas enérgicamente con manteca vegetal o pan puerco, beber un vasito con jugo de naranja mezclado con aceite de ricino y correr de inmediato al baño por el rápido efecto de la sobada y la mezcla. Para los casos en los que el problema era la “panza suelta” lo que se recetaba era beber una mezcla de refresco y gotas de limón con maicena.

 

“En ocasiones no me puedo mover, si estoy sentado o acostado así me quedo; la última vez, mi mujer tuvo que cargarme para ayudarme a levantar”, decía Luis y agregaba “Es que estoy lastimado de la espalda, una vez estando en Estados Unidos, mi hermano me llevó a curar con una señora y lo único que gané fue que me aplastara, hasta un soplado se me salió”, decía generando carcajadas entre sus oyentes. Entonces ocurrió que Jerónimo le ofreció llevarle un poco de sábila de su casa; la ponía a asar en un comal y la cortaba a la mitad para aplicarla caliente en la espalda de Luis. “Aguántate, solo caliente te ayudará a desinflamar y te sentirán mejor”, acto seguido lo levantaba como un muñeco y lo sacudía para tronarle los huesos y le vendaba la cintura. Seguramente algo le ayudó, pues solo cambió esas terapias hasta que encontró alivio con un eminente quiropráctico, hasta cuando viene de Estados Unidos, en donde reside, pasa a tomar su terapia.

 

Remedios caseros, sabiduría ancestral, herencia cultural, mezcla de conocimientos y experiencias que hasta la fecha prevalecen y quizá sigan conservándose a lo largo de los años. Está haciendo fresco, más vale abrigarme ligeramente y tomarme un tecito de limón combinado con té verde, sabe delicioso con un poco de azúcar, aunque lo prefiero sin endulzante, el sabor es muy bueno y se mantiene en el gusto por bastante tiempo. NI

 

 

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