22 de oct de 2017

*LOS TEMPLOS COLONIALES DE TULA 6.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   Capilla de El Señor de El Huerto en El Huerto: Uno de los templos más queridos


Por OFICINA | martes 8 de agosto del 2017 , 04:42 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

Capilla de El Señor de El Huerto en El Huerto: Uno de los templos más queridos y venerados por la población católica; su hermoso conjunto está situado en las inmediaciones del centro de Tula, colindante con la parte norte de la Plaza Leona Vicario en el popular barrio de El Huerto. El Catálogo de Construcciones Religiosas del Estado de Hidalgo, publicado en 1942, establece que el templo está levantado en forma de cruz latina, sus muros almenados son de mampostería, su bóveda es de cañón corrido, cuenta con una cúpula octagonal con tambor de igual forma; en ese entonces su piso estaba recubierto de madera.

La fachada del templo cuenta con una ventanilla en forma de rombo, que actualmente alberga un hermoso vitral con “El Divino Rostro”, que de acuerdo con el padre Germán Llamas, Vicario de la Diócesis de Tula, es obra del maestro mexiquense Miguel Flores. Notable es también el vitral que muestra a Jesús orando en el huerto, que se encuentra en la ventanilla del brazo derecho de la cruz formada por la construcción.

Continuando con el Catálogo, se menciona que la fachada del templo remata en una pequeña espadaña. A la derecha de la puerta, que por cierto está orientada al poniente, se halla la torre de tres cuerpos, que alojaba una campana y dos esquilas en el primero y remata con un macizo en forma de “4 modillones invertidos”; hoy día es visible la escalera exterior con la que se asciende al campanario.

El edificio no tiene coro. Su altar se encuentra al fondo de la construcción. Cabe resaltar que la feligresía se ha encargado de mantenerlo tan hermoso como si acabase de ser inaugurado. Un detalle curioso es que uno de los ladrillos de la columna que se encuentra en el lado derecho del altar, casi junto a la puerta que conduce a la sacristía, cuenta con un símbolo en relieve que parece una flor con una guía. La sacristía también es de mampostería y bóveda de cañón corrido. El Catálogo menciona que junto a la sacristía existía un cuarto construido de piedra y lodo, techo de tejas y piso de tierra.

Se agrega que el atrio está rodeado por una barda de piedra con arcos invertidos, que a su vez colinda en el lado norte y poniente con un amplio predio con barda de mampostería de dos y medio metros de alta “que desde remotos tiempos se ha venido usando como cementerio de los pueblos circunvecinos y de la ciudad de Tula”, según cita el Catálogo.

De acuerdo con el matemático Arturo Díaz Jiménez, fue su abuelito, don Valente Jiménez, conocido vecino de El Huerto, quien en 1955 donó dichos predios al municipio para que quedase establecido como panteón municipal. En tiempos más recientes, durante la administración del entonces gobernador Miguel Ángel Osorio Chong, se donó a la municipalidad un predio ubicado al poniente del actual panteón para ser ocupado para la ampliación del hoy repleto cementerio y en el que como primer paso para ponerlo en operación, la administración municipal en breve construirá nichos para albergar restos áridos y cenizas.

 

Capilla de la Candelaria de Michimaltongo: Otro de los antiguos templos hundidos en la presa Endhó. A decir de los vecinos de la comunidad, cuando hay nivel bajo de las aguas se alcanza a distinguir un poquito casi en medio de la presa.

El Catálogo inicia traduciendo el nombre de la comunidad como “Donde se cogen pescados pequeños”. Se agrega que el templo era de una sola nave orientada al poniente; hoy día el nuevo templo tiene su puerta hacia el sur. Estaba construido de mampostería con muros almenados y de bóveda de cañón seguido; su piso era de ladrillo. La fachada contaba con linternilla; se remataba en un pretil de curvas con cruz. El altar estaba adosado al muro posterior. El coro era abovedado y apoyado en un arco. La luz entraba al templo por la puerta principal y por otra puerta que se hallaba en la parte sur, además de una ventanita de la fachada posterior. La torre se ubicaba a la derecha de la puerta, era de figura cuadrangular, con dos cuerpos, albergaba dos campanas y concluía en un macizo cupular.

Tenía una sacristía de mampostería y bóveda de cañón corrido, a la que se ingresaba por el lado de la Epístola; tenía un gran salón del lado sur construido de mampostería y cubierta por teja. Su piso era de ladrillo. El atrio tenía barda almenada construida de piedra y lodo; su entrada estaba al poniente. Se reportaba en buen estado, hoy ya no existe, tampoco la plaza y las calles que el plano dibujado en el Catálogo muestra como memoria histórica de la riqueza colonial e importancia de Michimaltongo.

Con la presente entrega finaliza la serie de “Los templos coloniales de Tula” que resumió la información del histórico Volumen II del Catálogo de Bienes Religiosos del Estado de Hidalgo, publicado en 1942 por la Dirección General de Bienes Nacionales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y cuyo Ingeniero en Jefe fue Luis Azcue y Mancera; gracias a él y a su equipo de colaboradores podemos ver con otro enfoque a los antiguos templos de Tula, darnos cuenta que tres de ellos: San Francisco, San Ana y la Candelaria se encuentran debajo de las aguas de la presa Endhó. Que las puertas de casi todos están orientadas al poniente, a excepción del templo de Santa María Ilucán cuya puerta está orientada hacia el sur.

Que los templos fueron construidos con mampostería, muros almenados, bóveda de cañón corrido; que no todos tienen cúpula, ni todos tienen coro y los que cuentan con ellos se construyeron de tablado sobre vigas unos y en empedrado sobre arco otros. Eso sí, en todos se da muestra de la maestría de los frailes franciscanos y de los artesanos locales. Que los templos de Bomintzhá y de Santa María Macuá fueron dañados por la naturaleza, la primera por un rayo y la segunda por un terremoto.

Pero sobre todo consideremos que el número de templos construidos en Tula para realizar la evangelización permite inferir un importante número de pobladores. Los restos de una capilla abierta en Michimaloya y las ruinas de una antigua construcción en Santa María Macuá, consignadas en el Catálogo, dan muestra de las labores de los primeros frailes evangelizadores. Espero que esta serie sea un incentivo para visitar los templos coloniales de Tula.

P.D. El próximo sábado 12 de agosto desde la explanada de la Catedral de Tula, en punto de las 7 de la mañana, dará inicio la tradicional peregrinación ciclista a San Juan de Los Lagos en su primer tramo que llegará la tarde del mismo sábado a Querétaro; la madrugada del domingo 13 viajará a León y el lunes 14 al mediodía estará en su destino final. Ángel Martínez Muñoz, “el decano de la bici en Tula”, cumplirá 50 años de coordinar los trabajos junto al comité: su esposa Elizabeth, don Sóstenes Doniz, don Güicho Reséndiz, don Braulio Vega, don Justino García (QEPD), don Rafael Pérez y las familias de todos ellos que siempre brillan por su generosidad y entrega ¡Felicidades al “Viejo” y a sus amigos por este medio siglo de fe y devoción hacia Cihualpilli! NI.

 

 

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