22 de oct de 2017

LOS SUPERMACHOS

Por José Antonio Trejo Rodríguez.   Los 150 mil ejemplares puestos a la venta cada semana palidecían con los 2 millones de


Por OFICINA | martes 15 de agosto del 2017 , 05:28 p.m.

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

Los 150 mil ejemplares puestos a la venta cada semana palidecían con los 2 millones del “Kalimán” y no era para menos, pues a diferencia de las historietas de “El hombre increíble”, Sus protagonistas no luchaban contra adversarios con poderes extraordinarios, tampoco viajaban en el tiempo, ni contaban con poderes mentales. Ellos se desenvolvían en un pueblo como hay muchos en México, llamado San Garabato Cuc y ello les alcanzaba para superar a otros ejemplares como por ejemplo “Aventuras de Capulinita” que lanzaban, 60 mil ejemplares a la semana.

 

Los datos son del libro “Mitos y monitos. Historietas y fotonovelas en México” de la autoría de Irene Herner, editado por la UNAM y Editorial Nueva Imagen en 1979. En el libro se reproduce un anuncio sobre la más famosa obra de Eduardo del Río “Rius”: “Así, tras varias noches de furia y desvelo, como dice la canción, nació la primer historieta política no solo de México, si no, gulp, del mundo. He aquí el anuncio de esa historieta (apareciendo una mano señalando hacia un sitio de la página).

 

Continúa el anuncio: “Tanto les he pegado a las historietas de monitos que me da una poca de pena anunciar la próxima y cercana aparición de otra historieta…”. A un costado está dibujado uno de los personajes, “Chon Prieto” sentado en una bacinica y leyendo una historieta. Abajo aparece “Rius” sentado en un banco y dibujando su historieta sobre un restirador, diciendo a otro personaje, cabello desaliñado y envuelto en una cobija a la que le cuelga un enchufe “Juan Calzonzín uno de mis monos”: “Nomás que como está nueva historieta la hago yo, ni modo, voy a hablar bien de ella”. “Se va a llamar LOS SUPERMACHOS y saldrá a la venta el 15 de julio a todo color con 24 páginas llenas de monos míos.”

 

Y concluye al pie de más de sus personajes “Chon Prieto; don Lucas Estornino; Gedeon Prieto; don Perpetuo del Rosal; doña Eme y Arsenio”: “Mis cuates dicen que es buena (pero ya ve usted como son a veces los cuates…) Así que lo mejor será que usted mismo opine y la compre… Total un mugroso peso… ¡A lo mejor y de veras resulta buena…!

 

Otros monos de la historieta eran: “don Ticiano Truye; el Lechuzo; Fiacro Franco; Pomposa; Enedina; don Plutarco; Nicanor; los peros de Calzonzin: Stalin y Boturini” Todos ellos se desenvolvían alrededor de algún tema que Rius abordaba: “¿Con qué se come la ortografía?; la libertad de expresión; las represiones brutales; el caso de los maestros desorejados; los hombres de negocios…; la magia y el sexo; el gran milagro”

 

En el libro arriba citado se reproduce una entrevista de la autora a Rius celebrada en marzo de 1977, en la que destaca la opinión del autor respecto a la diferencia de su historieta con Kalimán y con Lágrimas y Risas. Aunque las cifras del tiraje semanal muestran los gustos de los consumidores de hace medio siglo; podría suponerse que los Supermachos estaban más en las preferencias de los lectores adultos que en las del público infantil.

 

De niño llegué a leer los Supermachos porque a le gustaba comprarla a mi tío Mayolo y la dejaba en la casa cuando nos pasaba a visitar y a pesar de que me encantaba leer el Kalimán y el Chanoc, también el Condorito y las tiras cómicas de los periódicos, no podía ser ajeno el embeleso de los temas, algunos tabúes por esas época, que Rius trataba en su revista, influenciado por el interés que despertaba su lectura en mis hermanos, además de los humorosos enredos en los que se metían sus monos. Las triquiñuelas que don Perpetuo elucubraba para mantener y acrecentar su poder político en San Garabato, acompañado por el Lechuzo y Arsenio; las reflexiones de don Lucas Estornino comúnmente dictadas frente a Calzonzin y sus perros. Las tribulaciones de las “beatas” del pueblo ante los chanchullos de don Perpetuo a quien llamaban “viejo hereje”.

 

“El tal Rius” rubricaba sus obras el autor que al fallecer la pasada semana originó una oleada de gratos recuerdos al amparo de sus monos. De una época vivida en el país hace medio siglo, en la que Eduardo del Río fue un innovador y se convirtió en ejemplo para muchos profesionales del trazo y el humor que se hacen llamar “moneros” y cuyas obras destacan entre el contenido de los periódicos y revistas que circulan, como dictaba un clásico de la radio, “de costa a costa y de frontera a frontera”

 

San Garabato Cuc y sus Supermachos viven en el imaginario popular desde hace 52 años y han logrado que su autor trascienda, que su obra y talento perduren mientras exista un lector que disfrute su lectura con una sonrisa en el rostro. Adiós al tal Rius. *NI*

 

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