17 de ago de 2018

*LA FIESTA DE SAN JOSÉ.

    Por José Antonio Trejo Rodríguez.   “Yo quise que te llamaras José porque San José es el Sant


Por OFICINA | martes 13 de marzo del 2018 , 04:31 p.m.

 

 

Por José Antonio Trejo Rodríguez.

 

“Yo quise que te llamaras José porque San José es el Santo Patrón de Tula, hijo; como aquí habíamos vivido unos años antes, quise que te bautizáramos y confirmáramos en la Catedral, nada más a eso vinimos de Querétaro un primer domingo de mes tu tío Quico que fue tu padrino de confirmación y yo; tu papá andaba trabajando fuera. Llegamos temprano en el tren, vimos a tus padrinos de bautizo, mi comadre Josefina y mi compadre Matías, tú tenías uno o dos meses de haber nacido, fuimos a misa y después a comer al mercado”, contestó mi mamá a la pregunta sobre mi primer nombre hace ya varios años. La respuesta a mi segundo nombre era más que obvia siendo que tanto ella como mi papá llevaban por nombres Antonia y Antonio.

 

Antaño la feria de San José se ubicaba en las calles de Zaragoza, Quetzalcóatl, Plaza de la Constitución (cuyas calles no eran exclusivamente peatonales) y 5 de Mayo, repletas de juegos mecánicos; kermes; puestos de enchiladas; bares con música en vivo; expendios de pan y dulces; juegos de destreza: globos, aros, pelotas, canicas para ganarse bonitos premios; tiro al blanco con rifles de municiones; futbolitos. La misa celebrada por el Obispo, en esos tiempos don Jesús Sahagún, acompañado por varios sacerdotes, entre ellos recuerdo al padre Alfonso, al padre “Tato”, al padre “Chinchulín”, los seminaristas, el coro de jóvenes conocido como “La pandilla”.

 

En la víspera del día de San José se celebraba por las instancias gubernamentales y educativas, con bombo y platillo, el popularmente conocido como “Día del petróleo”. Desde temprano los locutores de la XEW clamaban desde sus instalaciones de la calle de Ayuntamiento, a través del 900 de A.M. con 100 mil watts de potencia, de costa a costa y de frontera a frontera, loas por la expropiación decretada por el Presidente Lázaro Cárdenas 35 años atrás ¡Era toda una fiesta nacional! Aún recuerdo que en 1970 las educadoras del Adolfo López Mateos reunieron a los alumnos que cursábamos el jardín de niños, en el salón de actos, que tenía un enorme piano y sobre su tapa una fotografía del “Tata Lázaro”, para darnos una noticia, por supuesto que imperceptible para niños menores de seis años, sobre el fallecimiento del General Cárdenas.

 

Ya en la primaria y no se diga en la secundaria, el 18 de marzo marcaba para la comunidad estudiantil de la Benito y de la Tollan, supongo que también para el resto de escuelas, el inicio de la fiesta posterior al desfile por el natalicio de don Benito Juárez. Una vez concluida la fiesta cívica nos dirigíamos en tropel a las calles céntricas para, a punta de empujones y codazos, abordar los carritos chocones, jugar al futbolito, si se podía contar con una escuadra vestida con el uniforme del Cruz Azul ¡Mucho mejor! no podía faltar un juego de canicas o lanzamiento de dardos a una ruleta o para reventar unos globos que permitieran llevar a casita una alcancía de plástico o de barro en forma de cochinito, los premios grandes quedaban muy lejos del alcance de cualquier jugador, así que solo nos conformábamos con ver las grandes pelotas de plástico, los enormes muñecos de peluche. Que sabroso era comer un algodón de azúcar o una paleta de limón de la eterna “Michoacana” del jardín.

 

Para la hora de la feria ya contrastaba nuestro arreglo personal del que mostrábamos unas horas antes, previo a la ceremonia cívica y al desfile. De peinados, planchados, pulcros y serios, pasábamos a lo contrario, ya relajados y satisfechos por haber representado con honor a nuestra institución, porque los desfiles eran cosa seria y la celebración en la feria de San José también. Si había suerte podríamos regresar por la noche a la feria acompañando a la familia y quizá con un poco de fortuna y presupuesto volver a disfrutar de los juegos y hasta de unas enchiladas, pero antes había que pasar a persignarse a la Catedral y agradecer a San José todo lo bueno que se había vivido y a pedirle ayuda ante las vicisitudes que se enfrentaban.

 

Sobre la vida de San José, todos sabemos que fue carpintero y tuvo la enorme dicha y gloria de ser el padre terrenal de Jesús y que junto a María formaron “la Sagrada Familia”. Se especula que falleció antes de que Jesús iniciara su vida pública. No resulta extraño si recordamos que la etapa juvenil de la vida de Jesús es desconocida. San Lucas refiere en su evangelio el episodio en el cual Jesús, entonces con 12 años de edad, conforme a la tradición judía acompaña a sus padres a Jerusalén a la fiesta de la pascua, a la cual José y María acudían cada año caminando durante 3 días en compañía de amigos, familiares y demás peregrinos desde Nazaret. Se dice que al terminar las fiestas volvieron a casa y al cabo de un día y medio de camino notaron la ausencia de Jesús y volvieron a Jerusalén para maravillarse al hallarlo rodeado de los doctores que preguntaban y recibían sabias respuestas del niño. Ese pasaje se conoce como el niño Jesús perdido y hallado en el templo.

 

El pasaje es tan hermoso que incluso forma parte del 5º misterio gozoso que se reza en el rosario los lunes y los sábados. Asimismo, un manuscrito árabe del siglo XIV, conocido como “El evangelio árabe del pseudo Juan” que se conserva en la biblioteca Ambrosiana de Milán, aunque no tiene una vinculación doctrinal, es un claro ejemplo del amor que los hombres tienen hacia Jesús, vean un ejemplo:

“Jesús hallado en el templo:

LIII 1. Y, mientras se cambiaban estas conversaciones y otras semejantes, sobrevino María, que, durante tres días, erraba con José en busca de Jesús. Y lo encontró sentado entre los doctores, preguntándoles y respondiéndoles. Y le dijo: Hijo mío ¿Por qué nos has tratado de esta suerte? He aquí que tu padre y yo te buscamos con extrema fatiga. Y Él repuso: ¿Por qué me buscáis? ¿No sabéis que debo estar en la casa de mi Padre? Ellos no comprendieron la palabra que les había dicho. Y los doctores interrumpieron: ¿Es éste tu hijo, María? Ella contestó: Sí. Y ellos dijeron: ¡Bienaventurada eres, oh María, por tal maternidad!

  1. Y Jesús volvió con sus padres a Nazaret, y los obedecía en todas las cosas. Su madre conservaba en su corazón todas aquellas palabras. Y Jesús crecía en edad, en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres.”

 

Igual de bello ha sido un folleto obsequiado por la Catedral en una de las festividades de San José, además de contener cantos, alabanzas y oraciones para la gloria del Santo Patrón de Tula, reflexiona sobre la bendición del humilde carpintero que arropó, protegió y crio a Jesús, recibiendo a cambio el amor del niño Jesús. Me despido deseándoles un feliz cumpleaños y feliz santo a quienes llevan por nombre José, el del Santo Patrón de Tula, esperando que el niño Jesús nos mire a todos los tulenses con los mismos ojos de amor con los que miró a San José. *NI*

 

ÚLTIMAS NOTICIAS

PUBLICIDAD

ARCHIVO